Las nuevas inversiones en generación y almacenamiento energético llevaron a CFS a fortalecer su presencia en Panamá, Guatemala y República Dominicana, tres mercados con procesos de contratación eléctrica en distintas etapas de desarrollo. La compañía buscó ampliar su participación en proyectos de subestaciones, protección, control e interconexión, actividades que concentraron buena parte de su experiencia durante las últimas tres décadas.
“Estamos contratando personal para todos estos mercados”, confirmó Lorena Pérez, gerente comercial de CFS en Panamá, durante el streaming “Se tenía que decir y se dijo”, organizado por Energía Estratégica, en el que también participó Sergio Pacheco, gerente internacional y responsable de expansión regional.
La decisión coincidió con el lanzamiento de la PEG-6-2026 de Guatemala, por 600 MW de potencia y energía, y con los anuncios de República Dominicana sobre nuevas convocatorias que contemplaron 200 MW de baterías y entre 600 y 900 MW de generación renovable con almacenamiento. Panamá, por su parte, completó dos licitaciones de largo plazo durante 2026 y proyectó nuevas oportunidades para ampliar su infraestructura eléctrica.
Para CFS, estas perspectivas marcaron una nueva fase de crecimiento después de una historia que comenzó con la configuración de sistemas de control de subestaciones.
Desde aquellos primeros trabajos de parametrización, la firma incorporó protecciones eléctricas, pruebas de equipos primarios, puesta en marcha y suministro de equipamiento, hasta asumir proyectos integrales de infraestructura eléctrica.
Con aproximadamente 60 colaboradores y experiencia en América, Europa, África y Asia, la empresa buscó trasladar sus capacidades técnicas a instalaciones de mayor escala y complejidad.
“Podés tener toda la infraestructura de potencia y generación, pero sin un adecuado sistema de control y protección para la interconexión, todo el sistema puede fallar”, afirmó el gerente internacional en este sentido.
Panamá, Guatemala y República Dominicana: las oportunidades que impulsaron la expansión
En Panamá, donde CFS acumuló alrededor de ocho años de actividad, la estrategia comercial estuvo vinculada con el desarrollo de nuevas centrales y la modernización de instalaciones existentes. El país adjudicó durante 2026 dos procesos de contratación de largo plazo gestionados por la Empresa de Transmisión Eléctrica (ETESA), correspondientes a generación hidroeléctrica y eólica nueva, por un lado, y centrales en operación, por otro.
La LPI ETESA 01-26, destinada exclusivamente a plantas existentes, recibió 74 propuestas, de las cuales 70 cumplieron inicialmente los requisitos para avanzar a evaluación. La convocatoria incluyó ofertas hidroeléctricas, fotovoltaicas, eólicas y térmicas, mientras que ETESA estimó que los dos procesos desarrollados durante el año movilizarían inversiones de entre USD 400 y 500 millones en nuevos proyectos energéticos.
Pérez destacó que el programa de contrataciones ofreció mayor previsibilidad para planificar inversiones y fortalecer la presencia local. La ejecutiva también identificó oportunidades en proyectos solares, sistemas BESS y reconversiones de centrales térmicas alimentadas con búnker hacia gas natural, además de una creciente demanda de modernización entre los operadores que ya disponían de activos en el país.
En Guatemala, el mercado avanzó con una nueva convocatoria después de la PEG-5-2025, que contempló la incorporación de hasta 1.400 MW. La siguiente licitación, PEG-6-2026, fue presentada el 6 de octubre y distribuyó la potencia requerida entre 450 MW de centrales nuevas y 150 MW de instalaciones existentes, con contratos de hasta 15 años e inicio de suministro previsto para el 1 de mayo de 2032.
República Dominicana también presentó un calendario de inversiones durante la XI Semana de la Energía, celebrada en Santo Domingo. El ministro de Energía y Minas, Joel Santos Echavarría, anticipó cuatro procesos de contratación que comenzarían a impulsarse entre finales de 2026 y principios de 2027.
Aunque estos procesos no implicaron adjudicaciones directas para CFS, configuraron oportunidades para proveedores especializados en infraestructura de evacuación, protección, medición y conexión eléctrica. La compañía buscó posicionarse tanto en nuevos desarrollos como en instalaciones que necesitaron ampliar o actualizar sus equipos para acompañar el crecimiento de la generación.
De parametrizar subestaciones a competir en cuatro segmentos del negocio eléctrico
Mucho antes de participar en proyectos renovables y sistemas de almacenamiento, CFS construyó su negocio alrededor de una especialidad que suele pasar inadvertida: la configuración de los sistemas que permiten controlar y proteger las redes eléctricas. La empresa tomó su nombre de Christian Ferraro Solheim y comenzó realizando trabajos de parametrización de subestaciones, una actividad que, con el paso de los años, abrió camino hacia servicios de mayor complejidad.
“La empresa nació realizando parametrización de subestaciones, es decir, configurando sus sistemas de control. Posteriormente incorporamos protecciones eléctricas, pruebas de equipos primarios y puesta en marcha de instalaciones”, recordó Sergio Pacheco, gerente internacional de CFS.
El siguiente paso fue comenzar a suministrar los equipos que utilizaban en esas intervenciones, hasta asumir proyectos completos de infraestructura eléctrica.
La evolución permitió a la compañía participar en instalaciones renovables de distintas escalas, desde 20 MW hasta desarrollos de 40 y 60 MW, e incluso asumir determinados contratos bajo esquemas EPC (Engineering, Procurement and Construction). Sin embargo, su principal fortaleza continuó concentrada en la protección, el control y la medición, capacidades que aplicó tanto a centrales de generación como a grandes consumidores industriales.
Uno de los ejemplos más particulares que compartió el ejecutivo fue la migración de una cervecería hacia una conexión de alta tensión, una intervención cuya infraestructura eléctrica resultó comparable con la de un proyecto de generación de 20 MW. La experiencia ilustró hasta qué punto las necesidades de una industria podían acercarse a las de una central energética.
“Nosotros hacemos la interconexión de cualquier tecnología. Nuestro trabajo generalmente comienza cuando ya tenemos corriente alterna y abarca hasta la conexión con la red de transmisión”, explicó el ejecutivo, quien destacó que ese conocimiento puede aplicarse tanto a instalaciones productoras de electricidad como a usuarios finales.
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A partir de esa trayectoria, CFS organizó su actividad en cuatro segmentos comerciales: generación, utilities, industria y construcción.
La diversificación amplió su cartera de potenciales clientes y le permitió combinar suministro de equipos, servicios técnicos e integración de infraestructura sin depender exclusivamente del desarrollo de nuevas centrales.
Pero el crecimiento también coincidió con un cambio en la forma de contratar los proyectos energéticos. Según Pacheco, la llegada de nuevos inversionistas y la mayor experiencia de algunos desarrolladores modificaron el esquema tradicional en el que un único contratista asumía la totalidad de la obra.
“Los grandes EPC ya no siempre resultan tan atractivos para los desarrolladores. Ahora vemos empresas que prefieren contratar integradores especializados por bloques: uno para generación, otro para subestaciones y otro para interconexión”, sostuvo. En determinados casos, fueron los propios promotores quienes asumieron la coordinación general, una modalidad que abrió espacio para compañías enfocadas en etapas específicas de la ejecución.
La transformación no se limitó a la contratación. El ingreso de capital privado también incorporó nuevas exigencias económicas a las decisiones técnicas, especialmente en proyectos cuyos promotores debieron recuperar inversiones y garantizar el desempeño de sus activos durante períodos prolongados.
“Los ingenieros solemos concentrarnos en qué tan funcional o eficiente es un equipo en el presente, pero también debemos evaluar cuánto costará mantenerlo y operarlo durante toda su vida útil”, planteó el gerente internacional y responsable de expansión regional al referirse al total cost of ownership (TCO), o costo total de propiedad.
De los BESS a la movilidad eléctrica: CFS diversifica su negocio con tecnología internacional
La competencia entre fabricantes y la rápida evolución del almacenamiento llevaron a CFS a reforzar su modelo de integración multimarca, combinando equipamiento de distintos proveedores con ingeniería propia. Sergio Pacheco destacó que la mejora tecnológica de la industria asiática coincidió con mayores plazos de suministro de fabricantes tradicionales, una diferencia que comenzó a modificar las decisiones de inversión.
“Vemos desarrolladores que prefieren determinada tecnología europea o norteamericana, pero no pueden esperar un año y medio o dos años por un transformador. Entonces empiezan a considerar otros fabricantes que antes quizás no habrían evaluado”, explicó el gerente internacional.
Frente a esta situación, Lorena Pérez, gerente comercial en Panamá, señaló que la firma pudo combinar componentes de diferentes marcas y seleccionar alternativas según las necesidades técnicas y económicas de cada cliente.
¿La estrategia? se respaldó en relaciones con proveedores internacionales y evaluaciones directas de sus procesos productivos. En julio de 2026, CFS reunió en Panamá a especialistas de Schneider Electric, ENGIE, Dynamox, BlueBox Technology y Rugged Monitoring durante su Foro de Confiabilidad y Gestión de Activos Eléctricos, donde su socio tecnológico BlueBox presentó aplicaciones de monitoreo para anticipar fallas.
Esta capacidad de adaptación también quedó reflejada en su experiencia con baterías. En Costa Rica, la compañía participó en instalaciones con contenedores de 1,1 MWh y posteriormente de 3,3 MWh, estos últimos incorporados en un proyecto puesto en funcionamiento durante 2025 y considerado entonces uno de los mayores de Centroamérica.
“En muy poco tiempo pasamos de 1,1 a 3,3 y después a más de 5 MWh. Eso demuestra la velocidad con la que está evolucionando esta industria”, señaló el ejecutivo, en referencia a la llegada de soluciones comerciales de 5,2 y 5,5 MWh por unidad. Los antecedentes de CFS en almacenamiento cobraron especial relevancia ante las futuras licitaciones panameñas, que podrían incorporar esta tecnología.
La diversificación también alcanzó la movilidad eléctrica.
“Ahora estamos cotizando para un fabricante de vehículos en Panamá la instalación de estaciones de carga ultrarrápida que, según la propuesta tecnológica, permitirían cargar vehículos compatibles en cinco minutos”, reveló Pacheco. La iniciativa permaneció en etapa comercial, sin adjudicación confirmada.
Por último, el ejecutivo identificó oportunidades en la electrificación industrial y los centros de datos, cuya demanda requirió nuevas capacidades de transformación y conexión eléctrica. Aunque señaló que Centroamérica todavía presentó un desarrollo incipiente frente a mercados como México, Chile y Brasil, destacó que ya comenzaron a registrarse consultas vinculadas con este segmento.
“Estamos en el mejor momento de la historia para ser ingeniero eléctrico”, concluyó, al referirse a la multiplicación de necesidades técnicas que acompañó la electrificación de la economía.
Más allá de las nuevas centrales: modernización y servicios especializados
Las oportunidades de CFS también alcanzaron a instalaciones existentes. Durante visitas a centrales hidroeléctricas y eólicas de Panamá, la compañía identificó equipos con problemas técnicos que continuaban operativos, pero requerían monitoreo y mantenimiento preventivo para evitar interrupciones y posibles penalizaciones contractuales.
“Los servicios son los más rentables”, afirmó Pacheco, aunque aclaró que el suministro de equipamiento generó mayores volúmenes de facturación. La combinación de ambas actividades permitió ampliar el acompañamiento a los clientes, desde la puesta en marcha hasta la modernización de sus activos.
Esta diversificación también exigió fortalecer las capacidades internas. Pérez destacó que la formación técnica alcanzó a los equipos comerciales, financieros y administrativos, mientras CFS apostó por incorporar talento local y mantener actualizados sus conocimientos de ingeniería para atender proyectos cada vez más complejos.
Así, la compañía buscó aprovechar las nuevas inversiones regionales sin depender exclusivamente de la construcción de centrales, combinando expansión comercial, actualización tecnológica y servicios para infraestructura en operación.









