Cinco grandes actores del sector energético expusieron sus estrategias de inversión en Chile, con proyectos solares, sistemas de almacenamiento en baterías (BESS) y obras de transmisión que superan los 2.000 millones de dólares. Las compañías también anticiparon nuevos desarrollos y señalaron qué condiciones necesita el país para mantener su atractivo como destino de capital.
Las iniciativas presentadas por Copenhagen Infrastructure Partners (CIP), ContourGlobal, Copec Flux, Colbún y Conexión Kimal–Lo Aguirre comprenden capacidades operativas, proyectos en construcción y nuevos desarrollos. Entre las cifras más destacadas se encuentran los 520 MW de almacenamiento independiente de CIP, los aproximadamente 850 MW solares y BESS adquiridos por ContourGlobal y las inversiones en infraestructura eléctrica nacional.
Sin embargo, los anuncios estuvieron acompañados por una advertencia compartida: la disponibilidad de capital y el crecimiento de la capacidad instalada deben complementarse con mayor demanda eléctrica, reglas claras y una ejecución más ágil de los proyectos.
“Lo que se necesita es que, de nuevo, que crezca la demanda y que se electrifiquen más sectores”, sostuvo Max Correa, director para Latinoamérica de Copenhagen Infrastructure Partners (CIP), quien considera fundamental incorporar nuevos consumidores y actividades productivas para dinamizar el mercado.
Las declaraciones se realizaron en la primera jornada del Future Energy Summit (FES) Chile 2026 en Santiago, que continúa hoy con transmisión en vivo.
Transmisión en vivo:
En cuanto a los anuncios empresariales, Andrés Assar, Head of Business Development Sudamérica de ContourGlobal, detalló la estrategia de expansión de la compañía, que ingresó al mercado chileno en 2025 mediante la adquisición de los proyectos Víctor Jara y Quillagua, que suman aproximadamente 850 MW de capacidad solar y almacenamiento.
El ejecutivo también confirmó el inicio de construcción de una nueva iniciativa híbrida de más de 220 MW en la zona central del país, en línea con los planes de crecimiento de la compañía en Chile y otros mercados latinoamericanos.
Sin embargo, para sostener este ritmo de expansión, Assar considera fundamental acelerar los permisos, preservar la estabilidad regulatoria y generar nueva demanda eléctrica, evitando que las oportunidades comerciales dependan exclusivamente de la renovación de contratos existentes.
“Hay que seguir trabajando en la aceleración de permisos, mantener el marco regulatorio que hoy día tenemos y seguir habilitando la demanda eléctrica para atraer nuevas inversiones”, manifestó.
En esa línea, ContourGlobal identifica una reactivación de proyectos disponibles para adquisición, compañías de suministro y proveedores de equipamiento, impulsada por las nuevas oportunidades de contratación energética.
Por su parte, Max Correa, director para Latinoamérica de Copenhagen Infrastructure Partners (CIP), presentó los avances de la gestora danesa, que administra aproximadamente 43.000 millones de euros en activos y dispone de un fondo de crecimiento de 10.000 millones de euros, del cual prevé destinar cerca de un tercio a Latinoamérica.
En Chile, la compañía cuenta con un BESS stand-alone operativo de 220 MW y cinco horas de duración en Taltal, equivalente a 1.100 MWh, y construye una segunda batería independiente de 300 MW y 1.500 MWh al sur de Iquique.
En conjunto, ambas instalaciones representan 520 MW de potencia y 2.600 MWh de capacidad energética, mientras la firma desarrolla una cartera adicional de proyectos híbridos solares con almacenamiento, principalmente en el norte del país.
Correa anticipó que la compañía busca energizar su segunda instalación durante el cuarto trimestre de 2027, aunque advirtió que el crecimiento del mercado eléctrico chileno dependerá también de la incorporación de nueva demanda.
“Lo que se necesita es que, de nuevo, que crezca la demanda y que se electrifiquen más sectores”, manifestó el ejecutivo, quien identificó oportunidades en la minería, el transporte y los centros de datos para acompañar la expansión de las inversiones energéticas.
La estrategia regional también comprende México, donde la empresa participa en un proyecto solar con baterías de 450 MW que alcanzó su cierre financiero, además de otra iniciativa cuya construcción ya comenzó.
“Mientras haya cualquier bloque grande, demanda, energía, renovación de contratos, es una muy buena noticia porque dinamiza el sector completo”, manifestó Correa, al referirse a las oportunidades que generan los nuevos procesos de contratación.
En paralelo, David Rau, miembro del directorio de Copec Flux, destacó la estrategia de diversificación de la empresa, que comprende soluciones residenciales, proyectos industriales y generación de gran escala.
Entre sus iniciativas mencionó Tamarico, con 160 MW solares y almacenamiento asociado, además de soluciones híbridas desarrolladas para reemplazar generación diésel en actividades productivas como la salmonicultura.
Consultado sobre los segmentos prioritarios para los próximos años, el ejecutivo respondió: “La respuesta es todos”, y explicó que la compañía busca ofrecer soluciones energéticas a distintos tipos de consumidores.
No obstante, identificó a la minería como uno de los grandes mercados por volumen, junto con los centros de datos, cuya demanda eléctrica podría adquirir una relevancia creciente.
“Yo creo que el wish list debería ser que nos pongamos todos a trabajar en una visión de largo plazo primero, ya volvamos a hacer política de largo plazo, proyectos de largo plazo”, apuntó el directivo.
Desde Colbún, Paulina Basoalto, gerente de Regulación, presentó los avances de la generadora en almacenamiento, con proyectos asociados a Celda Solar y Diego de Almagro Sur, además de un contrato con Atlas vinculado a esta tecnología.
La ejecutiva considera que Chile cuenta con una oportunidad para consolidar su liderazgo en baterías, aunque advierte que el crecimiento acelerado de estos sistemas exige adaptar los mecanismos de coordinación y operación del mercado eléctrico.
“Tenemos una tremenda oportunidad de hacer buena regulación”, afirmó Basoalto, quien identificó la claridad normativa y la robustez del sistema como condiciones esenciales para sostener las inversiones.
En materia de transmisión, Carola Venegas Bravo, gerente de Sostenibilidad y Asuntos Públicos de Conexión Kimal–Lo Aguirre, presentó los avances de uno de los principales proyectos de infraestructura eléctrica de Chile, cuya inversión real supera los 2.000 millones de dólares y cuya entrada en operación está prevista para mayo de 2029.
La ejecutiva precisó que el proyecto cuenta con un valor de inversión referencial de 1.481 millones de dólares, utilizado para calcular su remuneración durante 20 años, mientras que el desembolso efectivo se financia mediante una estructura que involucra a entidades bancarias internacionales.
En cuanto a su ejecución, la iniciativa registra más de un 55% de avance conforme al seguimiento del Coordinador Eléctrico Nacional, aunque el progreso físico de construcción supera levemente el 22%, debido a que la medición global también contempla ingeniería, estudios y órdenes de compra.
Seguir leyendo
“Vamos levemente por sobre el avance planificado a la fecha”, aseguró Venegas Bravo, quien señaló que los trabajos se desarrollan en las distintas regiones atravesadas por el trazado, principalmente en Antofagasta y Atacama.
Sin embargo, el cumplimiento del cronograma requiere acelerar la habilitación de nuevos frentes de construcción. Actualmente, el proyecto cuenta con aproximadamente 1.500 trabajadores, pero necesita alcanzar un máximo cercano a 7.000 personas, además de obtener la aprobación de 880 permisos pendientes.
La ejecutiva también indicó que el trazado involucra a cerca de 1.000 propietarios, de los cuales más de 500 ya cuentan con servidumbres eléctricas voluntarias inscritas, mientras continúan los procedimientos correspondientes al resto de los terrenos.
En paralelo, Venegas Bravo confirmó que los acuerdos de financiamiento ya están cerrados, después de un proceso que incluyó evaluaciones técnicas, ambientales, sociales y de gobernanza bajo estándares internacionales.
BESS, licitaciones y nuevas reglas: ¿qué necesita Chile para sostener las inversiones?
Los anuncios empresariales se producen en un escenario de expansión acelerada del almacenamiento energético. Durante 2026, Chile duplicó su capacidad BESS operativa, mientras que la cartera de proyectos en desarrollo ya se aproxima a los 40 GW, de acuerdo con los antecedentes difundidos en la agenda de FES Chile 2026.
Este crecimiento incrementa las exigencias sobre la infraestructura de transmisión, la coordinación operativa y los mecanismos de remuneración, especialmente ante el ingreso de grandes volúmenes de baterías al sistema eléctrico.
En ese contexto, la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (ACERA) propuso ante la Comisión Nacional de Energía nuevas reglas para estos activos y la creación de un mercado de transferencia de vertimientos, con el objetivo de mejorar el aprovechamiento de la generación renovable.
Al respecto, Basoalto identificó la necesidad de fortalecer la institucionalidad, revisar la determinación del costo de oportunidad de las baterías y avanzar hacia mecanismos de mercado que permitan optimizar la operación del almacenamiento.
La representante de Colbún explicó que, a diferencia del almacenamiento hidroeléctrico tradicional, las baterías presentan una temporalidad principalmente diaria, lo que introduce desafíos adicionales para la programación y el despacho de energía.
“Un principio regulatorio es que la regulación debe ser simple”, planteó la ejecutiva, quien propuso avanzar hacia un mercado de ofertas en el que los propios agentes puedan informar sus costos de oportunidad, en lugar de depender exclusivamente de cálculos centralizados.
Otro de los factores determinantes para la expansión del sector será el desarrollo de nuevas licitaciones de suministro eléctrico, que los participantes identificaron como una oportunidad para reactivar proyectos y respaldar inversiones de largo plazo.
Chile redefinió su hoja de ruta de contratación, con 19.300 GWh anuales previstos hasta 2030, mientras que uno de los procesos abordados durante el panel contempla 2,8 TWh de suministro, de los cuales 1,4 TWh corresponden a la zona central, según detalló Assar.
Desde CIP, Correa destacó la recuperación de contratos de 15 años, al considerar que estos plazos resultan compatibles con los ciclos de desarrollo y construcción de los proyectos de la gestora.
“Esto es una muy buena noticia”, afirmó el ejecutivo, quien explicó que la compañía evalúa su participación en oportunidades de contratación tanto en Chile como en otros mercados latinoamericanos.
No obstante, desde Colbún, Basoalto advirtió que la claridad de las reglas resulta fundamental para garantizar la competencia, especialmente frente a modificaciones normativas que puedan incidir en las condiciones de los contratos regulados.
En esa misma línea, Rau consideró que las próximas convocatorias podrían abrir nuevas posibilidades para incorporar tecnologías y modelos de negocio que hasta ahora han tenido menor participación en estos mecanismos.
“Vemos con buenos ojos esa nueva licitación que se viene”, manifestó el representante de Copec Flux, quien identificó oportunidades en la incorporación de recursos energéticos distribuidos, aprovechando su localización y capacidad para complementar la generación convencional.
Más demanda eléctrica, permisos e interconexiones: los desafíos pendientes
Más allá del desarrollo renovable y del almacenamiento, los ejecutivos coincidieron en que Chile necesita generar nuevos consumos eléctricos para transformar su capacidad energética en oportunidades sostenibles de inversión.
En este punto, la minería, los centros de datos, la industria y el transporte aparecen como sectores estratégicos para ampliar la demanda, mientras que la agilización de permisos constituye otra condición necesaria para concretar nuevos proyectos.
Para ContourGlobal, la expansión del consumo resulta particularmente relevante porque las nuevas oportunidades comerciales no deberían depender únicamente del reemplazo de contratos de suministro que llegan a su vencimiento.
“Creo que donde debería ahora Chile posicionarse sería muy bonito en que se transformara en un electrostate”, sostuvo el director de CIP, quien identificó oportunidades en vehículos particulares, transporte de carga, minería y otras actividades productivas.
Por su parte, Basoalto advirtió que la llegada de nuevas industrias intensivas en electricidad como los data centers también requerirá adaptar los mecanismos de conexión y operación para preservar la robustez del sistema.
El fortalecimiento de la infraestructura también aparece como una prioridad. En ese marco, Chile impulsa obras urgentes que incluyen un BESS de 200 MW y aproximadamente 77 millones de dólares en proyectos de transmisión.
A estos desafíos se suma la posibilidad de avanzar en una mayor integración energética regional, que permitiría aprovechar la generación renovable disponible y mejorar la resiliencia de los sistemas eléctricos latinoamericanos.
“Yo espero que estos movimientos también promuevan algún nivel de discusión relacionado a la necesidad de la integración energética latinoamericana”, señaló Venegas Bravo.
La ejecutiva destacó las oportunidades que surgirían de una mayor interconexión, considerando que Chile registra vertimientos de generación renovable mientras otros países, como Ecuador, han enfrentado situaciones de estrechez eléctrica.
Basoalto coincidió en la importancia de profundizar esta agenda y planteó la posibilidad de ampliar las conexiones con países vecinos, incluyendo Perú e incluso Argentina.
De esta manera, los anuncios de inversión presentados en FES Chile 2026 muestran el interés empresarial por ampliar la capacidad renovable, el almacenamiento y la transmisión, aunque los participantes advirtieron que su desarrollo dependerá de señales regulatorias estables, mayor agilidad administrativa y nuevas oportunidades comerciales.
El desafío que plantearon los cinco representantes no se limita a instalar más megawatts: también implica generar la demanda capaz de absorberlos, fortalecer las redes y establecer las condiciones necesarias para convertir las carteras de proyectos en infraestructura operativa.
Sigue en vivo la segunda jornada de FES Chile









