Krelo Energy, la nueva plataforma de energías renovables del Grupo Promigas, surgida tras la adquisición del 100% de las operaciones latinoamericanas de Zelestra por aproximadamente 1.100 millones de dólares, presentó su plan de expansión a 2030 en la región en el marco de Future Energy Summit (FES), con Colombia como uno de los mercados estratégicos para el desarrollo fotovoltaico y el almacenamiento energético.
“La compañía Krelo es la nueva marca del Grupo Promigas, que une todas las experiencias y operaciones que hasta hace muy poco tiempo se conocían como Zelestra Latinoamérica. Nace con el objetivo de unir nuestras experiencias en renovablesy para fortalecer nuestra presencia en el mercado”, explicó Chiara Gasparrini, vicepresidente de Desarrollo para Latinoamérica de Krelo Energy, durante su participación en Future Energy Summit (FES) Colombia 2026.
En cuanto a las metas de crecimiento, la ejecutiva precisó: “El objetivo que tenemos para respaldar esto es tener en operación 3.5 GW en la región para el 2030, de los cuales Colombia va a representar entre 700 y 800 MW aproximadamente”.
Esas cifras incluyen los proyectos La Unión y La Mata en operación, además de un nuevo parque de 100 MW en el norte del país que "comenzará su construcción en los próximos días”, según anticipó en FES.
“A esto agregamos un pipeline de 600 MW en proyectos solares greenfield. Estudiamos desde el primer momento la opción de almacenamiento con baterías, esperando que se vayan habilitando todos los procesos y condiciones que el mercado necesita, como lo vemos en Chile y Perú”, manifestó la ejecutiva.
Recientemente, Krelo inauguró Aurora, un proyecto solar con almacenamiento en Iquique, Chile, que demandó una inversión de 224 millones de dólares. La planta cuenta con 221 MW de potencia instalada, 355.000 paneles solares y 204 contenedores de baterías, consolidando la presencia de Krelo en un mercado que la firma destaca por sus avances regulatorios para integrar estas tecnologías.
La incorporación de estas tecnologías forma parte de la estrategia regional de la compañía, aunque su despliegue en Colombia está condicionado por la evolución del marco regulatorio y la existencia de mecanismos comerciales que permitan monetizar la flexibilidad de los proyectos renovables.
En ese sentido, advirtió: “El almacenamiento sirve para dar estabilidad y confiabilidad al sistema, pero no tiene en este momento un esquema de remuneración o incentivo claro en Colombia”.
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¿Contratos PPA o nuevas subastas? Krelo plantea las condiciones para invertir
Más allá de su cartera de proyectos, Krelo Energy considera necesario fortalecer los mecanismos de contratación de largo plazo en Colombia, mediante una combinación de acuerdos bilaterales de compraventa de energía (PPA) y subastas que brinden previsibilidad a los desarrolladores.
“Necesitamos esquemas de subastas que también sean predecibles, sistemas y cronogramas que se puedan repetir en el tiempo y que representen la posibilidad de contratos estandarizados con condiciones que faciliten la financiación de los proyectos ”, sostuvo Gasparrini.
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Cabe recordar que en agosto se llevó a cabo la subasta de contratación de energía eléctrica a largo plazo en Colombia, en el que ganaron cuatro empresas con seis proyectos por 995 MW solares y 100 MW de almacenamiento. La última licitación marcó un precedente para el almacenamiento energético en Colombia, al incorporar por primera vez sistemas de baterías en un mecanismo de contratación de electricidad a largo plazo.
En su primera jornada, el mecanismo asignó 270 MW fotovoltaicos y aproximadamente 100 MW en baterías, con un precio de cierre de 315,87 pesos colombianos por kWh. Los contratos tendrán una duración de 15 años, con inicio de suministro en 2030, bajo un esquema que contempla productos diferenciados según los horarios de entrega.
“Vimos con los resultados de la última subasta que se necesitan más proyectos y esto hace que se tenga que trabajar en otros habilitadores como fortalecer la red del sistema de transmisión, para que la misma sea coherente con la generación”, agregó la referente de Krelo.
Respecto a las condiciones comerciales, la directiva identifica oportunidades para flexibilizar los contratos PPA en Colombia, tomando como referencia los mercados de Chile y Perú, donde existen modalidades que permiten diferenciar los horarios de producción y entrega de electricidad.
“Uno podría ser tener PPAs en dólares (que sería el sueño de nuestro equipo comercial), pero también tener PPAs con flexibilidad respecto al momento de entrega y consumo”, explica.
Esta posibilidad cobra relevancia para los desarrollos fotovoltaicos con almacenamiento, dado que permitiría atender compromisos de suministro durante las horas punta, incluso en períodos nocturnos, mediante el aprovechamiento de la energía acumulada en baterías.
Sin embargo, Gasparrini advierte que el mercado colombiano todavía carece de señales económicas específicas para esta tecnología, pese a su potencial para aportar estabilidad y confiabilidad al sistema eléctrico.
“Poder tener PPAs que cubran las horas punta sería una gran ventaja para el sistema colombiano”, enfatizó.
Pero las condiciones para ampliar la capacidad renovable no se limitan a los esquemas de contratación y remuneración. La compañía también advierte sobre la necesidad de fortalecer la infraestructura de transmisión y agilizar la asignación de nuevos puntos de conexión, de manera que la expansión de las redes acompañe el crecimiento de la generación.
En esta línea, Gasparrini hace referencia a los avances asociados a la Resolución 358 y pone el foco en la implementación efectiva de mecanismos que reduzcan los tiempos administrativos para los desarrolladores.
“Necesitamos ver que la ventanilla única sea un esquema real, continuo y que pueda ofrecer respuesta a corto plazo”, sostiene la ejecutiva.
Asimismo, subraya la importancia de avanzar junto con las instituciones en los procesos de permisos, con el objetivo de contar con un marco jurídico y regulatorio estable que otorgue mayor certidumbre a la ejecución de las inversiones.
El desafío económico del almacenamiento persiste incluso con los avances regulatorios. Aunque Colombia dispone de mecanismos específicos para remunerar determinados sistemas de almacenamiento destinados a resolver necesidades de transmisión y distribución, los proyectos fotovoltaicos híbridos todavía enfrentan dificultades para acceder a ingresos complementarios que permitan recuperar la inversión en baterías más allá de la venta de electricidad.
Finalmente, consultada sobre un deseo a 2030, la referente de la compañía concluyó: “Seguramente pediría un reconocimiento de cargo por potencia para el almacenamiento, que es lo que viabilizaría las baterías a corto plazo. El almacenamiento es hoy, pero de cara a 2030 espero también políticas que viabilicen sistemas de Inteligencia Artificial, data centers y demás demandas en las que otros países de la región ya están trabajando”.









