Cuba proyecta cerrar el 2026 con 1500 MW fotovoltaicos operativos y completar una serie de proyectos BESS en los próximos meses, como parte de un megaplan para responder a las dificultades operativas del Sistema Eléctrico Nacional, cuya generación convencional resulta insuficiente para cubrir la demanda y sostener la estabilidad de la red.
“Estamos trabajando en un programa de 2000 MW fotovoltaicos, repartidos en 96 parques solares, de los cuales hoy tenemos ya 51 terminados”, afirmó Argelio Jesús Abad Vigoa, viceministro primero de Minas y Energía de Cuba, durante su participación en Future Energy Summit (FES) Government and Investment.
El cronograma también contempla almacenamiento en baterías mediante cuatro unidades de 50 MW, con una primera instalación operativa y otras dos previstas para octubre de 2026. La cuarta completaría la capacidad proyectada entre diciembre y principios de 2027.
“Estamos trabajando en el montaje de sistemas BESS, fundamentalmente para lograr la estabilidad, porque la introducción de las energías renovables tiene que ir acompañada de sistemas de regulación y de estabilización”, explica el funcionario.
El crecimiento fotovoltaico coincide con una marcada reducción de la capacidad térmica operativa, ya que las restricciones para importar hidrocarburos mantienen indisponibles más de 1400 MW de generación distribuida mediante motores.
“ Debemos recuperar la base de generación térmica nuestra a partir del crudo que explotamos y, aceleradamente, introducir las energías renovables. Esto permitirá un nivel de estabilidad en el sistema que nos impida los constantes blackout que Cuba ha sufrido en los últimos tiempos”, subrayó el viceministro.
Lo cierto es que la transformación de la matriz ya registra cambios en los indicadores oficiales, de modo que las fuentes renovables representaban el 3,6% en 2024 y crecieron hasta alrededor del 11% al cierre de 2025. En tanto que la proyección para 2026 eleva esa participación al 15%.
“Incluso, tenemos proyectado para 2030 alcanzar el 24% de penetración en la matriz energética de energía renovable”, aclaró Abad Vigoa.
Asimismo, la planificación establece un objetivo adicional del 40% de cobertura de la demanda con fuentes limpias en 2035, mientras que para 2050 se plantea alcanzar un abastecimiento completamente renovable. La cartera incluye generación eólica y otras tecnologías, aunque la fotovoltaica concentra el despliegue inmediato.
Fuera de los grandes parques, los consumidores y la población acumulan 566 MW de generación renovable instalada por gestión propia, impulsados por facilidades fiscales y regulatorias. La información disponible no desagrega esa capacidad por tecnología ni especifica los volúmenes destinados al autoconsumo o a la inyección a red.
Capital extranjero, contratos PPA y nuevas condiciones para invertir
Cuba habilitó proyectos energéticos con participación 100% extranjera, sin exigir una asociación obligatoria con empresas estatales, y ofrece exenciones del impuesto sobre la renta de hasta ocho años durante el período de recuperación de las inversiones.
Los incentivos también comprenden exenciones arancelarias para importar equipamiento renovable, mayor autonomía en la contratación de trabajadores y la posibilidad de establecer acuerdos de compraventa de energía (PPA), en el marco de la descentralización de la generación eléctrica.
“Además hay un grupo de transformaciones desde el punto de vista estructural, económica en Cuba hay 176 transformaciones. Una de ellas es el acceso directo al mercado cambiario de divisas de los propios inversionistas. Esto era un problema y algo que pedían los los inversionistas, además de la eliminación de restricciones a pagos entre proveedores extranjeros y las contrapartes cubanas”, puntualizó el funcionario.
Las reformas coinciden con las dificultades de abastecimiento de hidrocarburos y las restricciones comerciales impuestas por Estados Unidos. El 29 de enero de 2026, la Administración de Donald Trump emitió una orden ejecutiva que contempla aranceles adicionales sobre productos de países que suministren petróleo a Cuba.
“En la estrategia que se diseñó, además de acelerar la transición, debemos buscar la soberanía energética”, reafirmó Abad Vigoa.
Los próximos hitos del programa quedan concentrados en octubre, con 100 MW BESS adicionales, y en el cierre de 2026, con la meta de 1500 MW fotovoltaicos. Para completar el almacenamiento restante, el Ministerio contempla un plazo que se extiende hasta principios de 2027, mientras que los 2000 MW solares todavía no tienen una fecha de finalización especificada.









