Ayer el Gobierno de Colombia ordenó, a través del decreto 457 del 2020, el aislamiento obligatorio en todo el país para frenar el avance del COVID-19, que ya lleva más de 450 personas afectadas y 4 fallecidos.

La medida regirá por 19 días, hasta el 16 de abril. Para los incumplidores se impartirán sanciones de entre 4 a 8 años de prisión y el pago de multas.

También, el escrito contempla 34 excepciones para garantizar el funcionamiento básico de la ciudadanía, como la asistencia y prestación de servicios de salud, adquisición de bienes como alimentos, bebidas y medicamentos, desplazamiento a servicios bancarios y notariales, asistencia y cuidado a niños y personas mayores de 70 años, personas con discapacidad.

Esta medida, necesaria para detener el desarrollo del virus en la población, impacta en el avance de la obra en 500 kV “Colectora – Cuestecitas – La Loma», que permitirá despachar la energía que generen los seis proyectos eólicos adjudicados en la subasta a largo plazo de energías renovables, todos ubicados en La Guajira.

Según pudo chequear Energía Estratégica su construcción estará parada hasta el 16 de abril. El plazo podría extenderse si es que el Gobierno considera necesario ampliar la cuarentena.

El tiempo de ejecución que tenía Grupo Energía Bogotá -GEB-, concesionaria de la línea, era noviembre del año 2022. Sin embargo, ahora con esta postergación es casi un hecho que la obra quedará postergada para el 2023.

Los desafíos que trae aparejado la obra eléctrica Colectora. Fuente: GEB

La situación de los parques eólicos

“Las líneas colectoras son parte fundamental del desarrollo del proyecto. De no contar con estas a tiempo se afecta la viabilidad de la financiación de los proyectos”, explicaban fuentes del banco de desarrollo colombiano Bancóldex, en una entrevista para Energía Estratégica.

Es decir, la probable prórroga en los plazos de construcción de esta línea eléctrica de 470 km afectaría en la capacidad de obtener financiamiento de los parques eólicos por 1.077 MW adjudicados en la subasta.

Cabe señalar que las centrales deberían entregar energía limpia al sistema nacional en enero del 2022. No obstante, por tratarse de un contrato financiero, los generadores adjudicatarios tienen la opción de entregar el volumen de energía comprometida con otros contratos de complementarios (de respaldo).

El Coronavirus llega a las centrales adjudicadas en la subasta de renovables de Colombia: solicitan prórrogas en el cronograma