FARN: “No hay un plan de transición energética en Argentina para cumplir los compromisos ambientales”

Desde la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) criticaron la cantidad de inversiones en gas natural plantearon la imperiosidad de contar con incentivos y licitaciones de energías renovables.


La firma del primer tramo del gasoducto Néstor Kirchner y los incentivos anunciados para el sector del oil & gas nuevamente abre un debate integral sobre algunos puntos vinculados a la matriz energética de Argentina y en qué posición se encuentra el país de cara al futuro de la descarbonización. 

Es por ello que, desde la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), pusieron la mirada en la “falta de un plan concreto” relacionado con la transición hacia una matriz primaria que no dependa de los combustibles fósiles sino que posea mayor cantidad de energías limpias, siguiendo la tendencia internacional. 

No hay un plan de transición energética ni sectorial para cumplir los compromisos ambientales de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Por lo tanto, todas las inversiones y acciones que se hacen en torno a la energía, responden a la coyuntura y no a una visión planificada que permita alcanzar los objetivos mencionados”, manifestó Santiago Cané, coordinador de asuntos legales de FARN, en diálogo con Energía Estratégica

“Hay un error de concepción, que es considerar el gas como una energía puente o un combustible que puede ser parte de un plan de transición. Pero no puede serlo, o no en este tipo de inversiones que, por el tamaño, apuntan a plazos muy extensos”, agregó. 

En consecuencia, el especialista planteó que si hace una década o quince años se hubiera enfocado la mitad de esas inversiones públicas, subsidios o beneficios impositivos en el desarrollo de energías renovables y descentralizadas, “no se hubieran perdido los millones de dólares que se perdieron importando gas” y la matriz ya estaría diversificada. 

“Esto quiere decir que no se dependería de un commodity internacional que varía su precio por situaciones en las que el país no tiene incidencia”, afirmó. 

Y desde la entidad añadieron que “la descentralización de la energía a la vez permite una reducción de la tarifa en el largo plazo, más allá de responder al incremento de la demanda que puede tener Argentina en el 2023”. 

Ante ese panorama, Santiago Cané sostuvo la necesidad de que se vuelvan a ser licitaciones públicas de renovables, tal como sucedió con el GENREN (se aprobaron un total de 895 MW en 2010) o el Programa RenovAr (más de 5 GW fueron adjudicados). Aunque sí aclaró que quizás se deberían revisar las condiciones para llevarlas a cabo. 

Es imperioso porque hay que hacer la transición energética. Y la incentivación se hace a partir de una política pública determinada que establezca un programa para ello”, opinó.

“Asimismo, cuando la matriz energética de todo el mundo haya virado hacia energías más limpias y tecnologías más nuevas, Argentina en algún momento deberá hacer esa transición y necesitará el conocimiento y tecnología para ello, por lo que tendrá que importarlo. Cuando ahora tiene la posibilidad de ponerse a la vanguardia en el tema y ser quien exporte en el futuro”, concluyó.  

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