La Bolsa Mercantil de Colombia (BMC) plantea la necesidad de revisar las reglas de competencia aplicadas en la última subasta de largo plazo de Colombia, tras identificar restricciones que limitaron la adjudicación de contratos pese a existir oferta disponible.
“Para un país que tiene esas necesidades tan grandes de mayor oferta de energía, las reglas de competencia que puso la CREG para estas subastas de expansión en realidad limitaron la participación y dos productos se quedaron por fuera por la regla de competencia. Generan unas restricciones que no deberían estar”, apuntó la presidenta de la BMC María Inés Agudelo Valencia, durante su participación en Future Energy Summit (FES) Colombia 2026.
La observación de la ejecutiva adquiere relevancia frente a los resultados de la convocatoria, que permitió adjudicar 995 MW de generación solar fotovoltaica y 100 MW de almacenamiento con baterías, mediante contratos de suministro a 15 años, con inicio previsto para enero de 2030.
“En los dos productos que sí se adjudicaron había más oferta potencial de la que finalmente se adjudicó", reveló la presidenta de la BMC.
Sin embargo, más allá de los productos que quedaron sin asignación, Agudelo Valencia advierte que en los segmentos adjudicados también existía un volumen de oferta potencial superior al finalmente contratado.
En concreto, el Producto 2 recibió ofertas de venta por 5.047 MWh-día, pero adjudicó 4.174 MWh-día, dejando 873 MWh-día sin contratar. Por su parte, el Producto 3 registró 747 MWh-día ofertados y asignó apenas 390 MWh-día, con otros 357,7 MWh-día sin adjudicación.
De esta manera, más de 1.230 MWh-día de oferta vendedora quedaron sin contratar entre ambos segmentos, un resultado que permite dimensionar las observaciones de la presidenta de la BMC sobre las condiciones de las subastas y la necesidad de evaluar ajustes para las próximas convocatorias.
¿Qué paso con los productos 1 y 4?
Los Productos 1 y 4 finalizaron sin adjudicaciones, aunque por motivos diferentes. El primero no llegó a ejecutarse por falta de pluralidad de oferentes, mientras que el segundo registró ofertas válidas de compra y venta, pero su resultado superó el límite regulatorio de concentración del 40%, establecido por la Resolución CREG 101 109 de 2026.
En este último segmento, destinado al suministro de energía mediante sistemas de almacenamiento, inicialmente se habían habilitado nueve compradores y cuatro vendedores, con una disponibilidad máxima declarada de 655 MWh-día. Sin embargo, las condiciones de competencia impidieron concretar la asignación.
Las dificultades también fueron expuestas por Enel Green Power Colombia, que preparaba una batería de escala industrial cuya energía equivalía a cinco veces el volumen total ofertado en la subasta, pero no logró incorporarla al proceso debido a las restricciones de participación.
"En la última subasta nosotros queríamos ir con una nueva batería de realmente escala industrial y no pudimos. No pudimos por las reglas de competencia que lo limitaban", reveló Antonio Crisol, Head de Colombia para la compañía, en FES.
Una situación similar atravesó Celsia, que consiguió adjudicar contratos en el Producto 3, aunque el volumen contratado representó apenas el 25% del portafolio híbrido que había preparado para la convocatoria. La compañía mantiene el 75% restante para comercializarlo mediante contratos bilaterales u otras subastas.
En el caso del Producto 4, Celsia también había preparado una oferta de almacenamiento para abastecer la franja de 18:00 a 22:00. Sin embargo, según explicó la compañía, el ajuste de volúmenes exigido por el indicador de competencia redujo la participación efectiva de los vendedores y condicionó el desarrollo del proceso.
Estos antecedentes refuerzan el planteamiento de Agudelo Valencia sobre la necesidad de evaluar reglas que permitan ampliar la participación de los desarrolladores, particularmente en segmentos como el almacenamiento, donde la cantidad de proyectos maduros todavía es limitada.
Respecto a la posibilidad de reactivar los Productos 1 y 4, desde Celsia señalan que durante la presentación del mecanismo el Ministerio de Minas y Energía contempló la realización de hasta tres rondas adicionales, aunque sin fechas definidas.
Cabe recordar que la última subasta se llevó a cabo bajo la administración del Gobierno anterior, por lo que la eventual reapertura de los segmentos sin adjudicación dependerá de las decisiones del nuevo Ejecutivo y de las condiciones que establezca para futuras convocatorias.
¿Qué cambios necesitan las próximas subastas de Colombia?
Frente a este escenario, la presidenta de la Bolsa Mercantil considera prioritario acelerar nuevas convocatorias de expansión energética, en un contexto de necesidades crecientes de contratación y nuevos proyectos a la espera de oportunidades comerciales.
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“Tenemos la necesidad de que el Gobierno mande rápidamente la señal de que va a ser más ágil que todos los gobiernos anteriores alrededor de llamar a ese mercado", sostuvo Agudelo Valencia.
El pedido apunta a evitar que los mecanismos de contratación se conviertan en una limitación adicional para incorporar nueva oferta al sistema eléctrico, especialmente cuando las últimas adjudicaciones evidenciaron una demanda superior a la disponibilidad finalmente contratada.
En ese sentido, el interés de los desarrolladores también se refleja en las expectativas de Celsia, que propone evaluar indicadores de competencia diferenciados para tecnologías emergentes, como los sistemas de almacenamiento, y avanzar hacia nuevas convocatorias que permitan comercializar los proyectos pendientes.
Sin embargo, Agudelo Valencia advierte que la adjudicación de contratos no garantiza por sí sola la entrada en operación de los proyectos, por lo que considera necesario atender obstáculos asociados al licenciamiento, las comunidades y las condiciones de conexión.
La directiva coincide con la necesidad de evitar una acumulación de nuevas regulaciones y priorizar que el marco vigente facilite efectivamente la ejecución de las inversiones comprometidas.
"Estoy convencida de que un mercado con un mecanismo de contratos de largo plazo o contratos estandarizados le puede dar un dinamismo importante a la compraventa de energía en el país en todas sus formas de originación, no solo para el agua, sino para todas las energías renovables no convencionales", afirmó.
La presidenta de la BMC recuerda que la entidad manifestó su interés por implementar este mecanismo en 2018, pero recién obtuvo su aprobación en 2026, tras un proceso de ocho años que, según plantea, evidencia la necesidad de mayor agilidad institucional.
El sistema contempla operaciones mediante un mercado de negociación anónima, en el que las condiciones comerciales y las garantías adquieren especial relevancia para generar confianza entre compradores y vendedores.
"Los mercados ciegos son la mejor manera de formar precios y reglas de juego transparentes", sostuvo la directiva.
Una de las principales características del modelo es la flexibilidad para diseñar productos de suministro sin requerir una aprobación regulatoria específica para cada modalidad, mediante Conexión Energética, filial de la Bolsa Mercantil.
De esta manera, la entidad puede estructurar contratos diferenciados por franjas horarias, como productos diurnos, nocturnos o bloques de cuatro horas, permitiendo formar precios para distintos momentos del día.
Asimismo, el mecanismo admite contratos asociados a diversas fuentes de generación, incluyendo hidroeléctrica, solar, eólica, gas y carbón, con el objetivo de ampliar las posibilidades de comercialización y responder a diferentes perfiles de suministro.
No obstante, Agudelo Valencia señala que el desarrollo de estos instrumentos requiere la participación de los agentes del sector y avanzar en alternativas de garantías financieras, ya que los costos de los respaldos bancarios tradicionales representan una barrera para dinamizar la contratación.
"Las garantías bancarias son terriblemente costosas y generan unas fricciones enormes para el desarrollo de un mercado de este estilo", advierte.
Como alternativa, la ejecutiva plantea estudiar esquemas de respaldo compartido entre los participantes, similares a los mecanismos de garantía colectiva, que contribuyan a reducir los obstáculos financieros para las operaciones.
"Hay varias opciones: se puede copiar lo que pasa en Europa, donde el mismo Gobierno está casi como un garante de última instancia de ese tipo de operaciones, o lo que tiene el sistema financiero, que es un Fogafín; es decir, un 'Fogafín para el sector energético' que entre todos los participantes, casi como una cooperativa, nos garanticemos los unos a los otros con reglas de juego muy claras", propone.
Así, la agenda planteada por la BMC combina la necesidad de convocar nuevas subastas con mecanismos de contratación más flexibles y alternativas de respaldo financiero, con el objetivo de facilitar la comercialización de energía y acompañar el desarrollo de nuevos proyectos en Colombia.
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