Keiko Fujimori se perfila como la próxima presidenta de Perú tras ampliar su ventaja sobre Roberto Sánchez en el escrutinio de la segunda vuelta celebrada el pasado 7 de junio. Luego de más de una semana de conteo, revisión de actas observadas e impugnaciones, la candidata de Fuerza Popular consolidó una diferencia que la acerca al Palacio de Gobierno en una de las elecciones más reñidas de la historia reciente del país.
La definición llegó después de una primera vuelta realizada el 12 de abril, en la que participaron más de 30 candidatos y que volvió a poner de manifiesto la fragmentación política peruana. Sin embargo, mientras la atención pública permaneció concentrada en el voto a voto que mantuvo en suspenso el resultado electoral durante varios días, desde el sector energético comenzó a emerger una preocupación que trasciende a los nombres propios: la falta de una estrategia clara para posicionar al país en la transición energética global.
Para Raquel Carrero, especialista en energías renovables, el principal desafío que enfrentará la próxima administración no pasa por la disputa electoral sino por la ausencia de una visión nacional capaz de transformar el potencial energético peruano en desarrollo económico, industrial y tecnológico.
"De la lectura de ambos planes de gobierno se aprecia que existe una referencia a las energías renovables, la transición energética y al aprovechamiento de nuestros recursos energéticos. Sin embargo, más allá de algunas afirmaciones generales y declaraciones de intención, no se identifica una línea estratégica clara sobre hacia dónde se quiere conducir al país ni cuáles serían los objetivos concretos para lograrlo", sostuvo la especialista en diálogo con Energía Estratégica.
Según Carrero, el problema se profundiza al analizar las medidas concretas planteadas por las distintas fuerzas políticas.
"No se encuentran metas medibles, plazos definidos ni respuestas claras sobre el cómo, cuándo, por qué o para qué de las acciones planteadas. Todo ello termina diluyéndose en formulaciones muy generales", afirmó.
La especialista considera que esta situación refleja una problemática estructural del sistema político peruano. "Los planes de gobierno parecen haberse convertido más en un requisito para postular que en verdaderas hojas de ruta para gobernar. Es como si la política nacional estuviera mirando de espaldas a las grandes transformaciones que están ocurriendo en el mundo", advirtió.
"Los gremios, las empresas, la academia y la sociedad civil tienen la obligación de revisar estos planes, evaluarlos y proponer mejoras si realmente quieren formar parte activa de la construcción de una visión de desarrollo para el país", agregó.
Las urgencias renovables que esperan al próximo Gobierno
La ausencia de una hoja de ruta clara deja abierta la posibilidad de que la futura administración termine definiendo el rumbo energético del país una vez instalada en el Gobierno. Para Carrero, esto puede representar una oportunidad para construir una visión estratégica capaz de convertir la transición energética en una herramienta de desarrollo económico.
"Independientemente de quién asuma el Gobierno, es indispensable continuar con el proceso de reglamentación de la Ley 32249 y hacerlo correctamente", señaló.
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En ese sentido, Carrero considera que el proceso debería completarse durante los primeros cien días del gobierno ya que “no existe razón técnica ni política para prolongarlo”.
"Fuerza Popular tuvo un papel importante para destrabar y lograr la aprobación de esta norma, por lo que resultaría difícil entender que posteriormente no impulse su correcta reglamentación. Lo mismo ocurre con Juntos por el Perú. El propio Roberto Sánchez votó a favor de esta ley", apuntó.
La normativa contempla, entre otros aspectos, nuevos mecanismos de contratación eléctrica y herramientas para facilitar el ingreso de proyectos renovables al sistema energético nacional. Según Carrero, una implementación adecuada permitiría generar señales de largo plazo para nuevas inversiones en generación eficiente y limpia.
A ello se suma la necesidad de avanzar con otras regulaciones consideradas estratégicas por el sector, como la Ley de Generación Distribuida y el marco normativo para el desarrollo del hidrógeno verde, dos instrumentos que continúan pendientes pese al creciente interés del mercado.
"Es inaceptable que hayan transcurrido tantos años sin que se concrete este proceso. La generación distribuida es una herramienta fundamental para democratizar el acceso a la energía, reducir costos y cerrar brechas energéticas en todo el país", señaló.
Sin embargo, para Carrero las urgencias regulatorias son apenas una parte del desafío. La especialista considera que el verdadero debate pasa por definir qué lugar quiere ocupar Perú en la transición energética global durante los próximos años.
"Creo que la participación del Perú en la transición energética global se definirá en los próximos cinco años. Si tomamos las decisiones correctas, independientemente de quién gane las elecciones, podemos convertirnos en ganadores de esta transformación económica global. Si no lo hacemos, simplemente veremos cómo otros países aprovechan las oportunidades que nosotros dejamos pasar", advirtió.
La reflexión cobra especial relevancia en un contexto en el que Perú reúne condiciones excepcionales para posicionarse como uno de los principales polos de desarrollo energético de la región. El país cuenta con recursos solares y eólicos de clase mundial, potencial hidroeléctrico y geotérmico, abundantes minerales críticos para la transición energética y una ubicación estratégica sobre la costa del Pacífico.
Aun así, Carrero advierte que el riesgo de continuar sin una visión de largo plazo sigue latente: "Nos hemos quedado observando desde la banca mientras otros países ya están jugando este partido”:
"Incluso si el Estado no actúa, el sector privado continuará avanzando porque la transición energética ya es una oportunidad económica rentable. Sin embargo, cuando el sector privado avanza sin una visión compartida con el Estado, cada actor termina recorriendo caminos distintos. Y quien pierde es el país", concluyó.
De esta manera, mientras Keiko Fujimori se perfila para asumir la Presidencia tras una de las elecciones más disputadas de la historia reciente de Perú, el sector renovable ya mira más allá de las urnas y pone el foco en las decisiones que definirán si el país logra capitalizar la transición energética o continúa cediendo terreno frente a otros mercados de la región. Al cierre de esta edición, la candidata de Fuerza Popular ampliaba su ventaja sobre Roberto Sánchez a más de 28.500 votos, según el escrutinio oficial de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), consolidando una tendencia que la acerca al Palacio de Gobierno.

