La reglamentación de la Ley de Fomento del Hidrógeno Verde vuelve a ubicarse en el centro de la agenda energética peruana. Tras una reunión de trabajo entre representantes de la asociación H2 Perú, Asociación Peruana de Hidrógeno y el Ministerio de Energía y Minas (MINEM), el sector recibió señales positivas sobre la posibilidad de acelerar la publicación del reglamento que permitirá implementar la norma aprobada para impulsar esta industria emergente.
“Existe voluntad de acelerar los tiempos. Nuestra expectativa es que la publicación definitiva pueda darse próximamente”, manifestó Daniel Cámac, presidente de H2 Perú y CEO de Hydro Global Perú, tras la reunión sostenida con el MINEM..
En ese sentido, recordó que el MINEM prepublicó el proyecto de reglamento mediante la Resolución Ministerial N.° 314-2025-MINEM/DM, abriendo un período de recepción de comentarios y aportes técnicos por parte de empresas, instituciones académicas, gobiernos regionales y otros actores vinculados al ecosistema del hidrógeno.
Según explicó Cámac a este medio, el ministerio viene evaluando e incorporando observaciones recibidas durante la consulta pública, una etapa considerada clave para ajustar el texto normativo a las necesidades reales del sector.

La norma deberá establecer aspectos clave para la cadena de valor del hidrógeno, incluyendo los procedimientos para la autorización de proyectos, los estándares de seguridad aplicables a la producción, almacenamiento y transporte, así como los mecanismos de certificación que permitan acreditar el origen renovable del recurso.
Para el ejecutivo, el avance de este instrumento resulta fundamental para otorgar mayor previsibilidad a inversionistas, desarrolladores, gobiernos regionales y entidades públicas que ya analizan oportunidades vinculadas al hidrógeno renovable y sus derivados.
“Lo principal es pasar de una ley marco a un sistema regulatorio operativo. El primer incentivo que necesita la industria es certidumbre jurídica y regulatoria”, sostuvo. Si bien la Ley de Fomento del Hidrógeno Verde ya otorgó una señal política importante al mercado, el presidentede la asociación considera que ahora resulta necesario avanzar en definiciones concretas que permitan implementar la normativa en la práctica.
Para ello, considera indispensable avanzar en tres aspectos fundamentales: reglas claras para la autorización de proyectos de producción, almacenamiento, transporte, distribución, uso y exportación; estándares técnicos de seguridad para el manejo del hidrógeno; y un sistema de certificación de origen que permita acreditar cuándo el recurso es efectivamente renovable.
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“Para que el hidrógeno pueda escalar, probablemente serán necesarios instrumentos adicionales. Pueden incluir beneficios fiscales, esquemas de garantía, facilidades para infraestructura compartida, mecanismos de financiamiento concesional, apoyo a estudios de preinversión y, en ciertos casos, instrumentos que ayuden a cerrar la brecha de costo frente a combustibles fósiles”, apuntó.
Y agregó que el hidrógeno renovable viene ganando competitividad gracias a la reducción de costos tecnológicos, el crecimiento de las energías renovables y la maduración de proyectos a nivel internacional. Sin embargo, advirtió que todavía compite con cadenas de suministro convencionales ampliamente desarrolladas.
“Es un mercado promesa, precisamente por eso el interés es real”, afirmó Cámac. A su juicio, el hidrógeno renovable no debe entenderse únicamente como un combustible, sino también como una materia prima industrial y un vector energético con potencial para producir amoníaco verde, metanol, combustibles sintéticos y otros insumos estratégicos para sectores como la minería, la industria y el transporte.
El hidrógeno verde comienza a consolidarse como una realidad industrial a nivel global. En China Sinopec puso en operación el proyecto Kuqa, con una capacidad de electrólisis del orden de 260 MW y una producción objetivo de aproximadamente 20.000 toneladas anuales dehidrógeno renovable para uso industrial.
En Europa también se están consolidando proyectos de gran escala. Moeve, en Andalucía, desarrolla el Valle Andaluz del Hidrógeno Verde, con una ambición de 2 GW de electrólisis y hasta 300.000 toneladas anuales de hidrógeno renovable; su primera fase, el proyecto Onuba, contempla 300 MW. Repsol, por su parte, viene avanzando con electrolizadores de 100 MW en Cartagena y Petronor, y ha señalado una cartera de proyectos para ampliar su capacidad de hidrógeno renovable en España.
A nivel nacional, Arequipa aparece como una de las regiones mejor posicionadas para liderar esta discusión. Además de su potencial renovable, cuenta con cercanía a importantes polos industriales y mineros que podrían convertirse en futuros consumidores de hidrógeno renovable para reducir emisiones y mejorar su competitividad.
“Para Perú, la pregunta no es si la tecnología llegará, sino cómo preparamos las condiciones para que llegue de manera ordenada, competitiva y alineada con nuestras ventajas nacionales”, concluyó el ejecutivo.
Cabe recordar que la discusión sobre el hidrógeno verde se desarrolla en medio de un escenario electoral decisivo para Perú. De cara a la segunda vuelta presidencial prevista para el próximo 7 de junio, las principales candidaturas han incorporado propuestas vinculadas a la transición energética. Keiko Fujimori plantea avanzar en una Agenda Nacional del Hidrógeno Verde y fortalecer el despliegue de energías renovables no convencionales y Roberto Sánchez propone elevar la participación de estas tecnologías hasta superar el 40% de la matriz energética nacional.
