Cox avanza en una nueva etapa de expansión en México con una cartera de aproximadamente 13 GW de proyectos de generación y almacenamiento, un plan de inversión adicional de USD 6000 millones y la participación activa en los esquemas impulsador por el Gobierno federal para incorporar capital privado al desarrollo del sistema eléctrico.
La compañía, que recientemente reforzó su presencia en el país mediante la adquisición de los activos de Iberdrola México por USD 4000 millones, busca capitalizar las oportunidades que ofrecen los nuevos esquemas de desarrollo mixto con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y las convocatorias de proyectos privados prioritarios, en un escenario de creciente demanda eléctrica.
“Actualmente, estamos participando en las distintas convocatorias lanzadas por el Gobierno federal y queremos seguir analizando las oportunidades que se abran”, aseguró José Antonio Hurtado de Mendoza, director general de Cox para Norteamérica, en una entrevista exclusiva con Energía Estratégica.
La declaración cobra especial relevancia por el peso que México adquirió dentro de la estructura internacional de Cox.
“México es hoy el principal mercado de Cox y representa aproximadamente el 70 % de nuestro negocio global”, destacó Hurtado de Mendoza, quien vincula esta posición con las perspectivas de expansión industrial, la integración económica con Norteamérica y el incremento de las necesidades de infraestructura energética e hídrica.
En ese contexto, el directivo explica que la inversión realizada para adquirir los activos energéticos de Iberdrola responde a una estrategia de permanencia, que ahora se complementa con un nuevo programa de desembolsos destinado a generación renovable, almacenamiento e infraestructura asociada.
“Nuestra apuesta por México es de largo plazo. De hecho, hemos anunciado un plan de inversión adicional de 6,000 millones de dólares en energía, agua e infraestructura asociada, una muestra clara de nuestra confianza en su potencial”, sostuvo.
De 2600 MW operativos a 13 GW en cartera: la hoja de ruta de Cox en México
Actualmente, la compañía cuenta con 15 activos de generación que suman 2600 MW de capacidad instalada. En cuanto a la composición de su matriz, cerca de la mitad del mix de generación de Cox en México proviene de fuentes renovables, principalmente eólicas y fotovoltaicas, una base operativa que la compañía busca ampliar mediante el desarrollo de nuevos proyectos de generación y almacenamiento.
“Gestionamos alrededor de 20 TWh de energía al año y somos el principal suministrador privado del Mercado Eléctrico Mayorista, con una cuota superior al 25 % y una base de aproximadamente 500 grandes clientes”, aseguró Hurtado de Mendoza.
Sobre esta base operativa y comercial, la empresa dispone de un pipeline de aproximadamente 13 GW, compuesto por proyectos solares, eólicos, de generación a gas y sistemas de almacenamiento, que representan una de las principales herramientas para ampliar su presencia en el mercado mexicano durante los próximos años.
Los desarrollos se encuentran en diferentes etapas de maduración y Cox prioriza aquellos que presentan mejores condiciones técnicas, regulatorias y comerciales, con especial atención a las energías renovables y el almacenamiento energético.
La estrategia busca responder al crecimiento de la demanda eléctrica asociado a la expansión industrial, la digitalización y el desarrollo de nuevos centros de datos, en coordinación con la planificación energética del Gobierno federal.
“Vemos una oportunidad muy relevante para convertir parte de esta cartera en proyectos operativos durante los próximos años, siempre en coordinación con la planeación gubernamental y las necesidades reales del mercado”, señaló el director general de Cox para Norteamérica.
No obstante, la compañía evita establecer una cuota específica de mercado o una meta cerrada de nueva capacidad instalada hacia 2030, dado que su prioridad es avanzar sobre proyectos que garanticen viabilidad y rentabilidad.
“Nuestro objetivo no pasa tanto por fijarnos una cuota concreta, sino por crecer de forma rentable y disciplinada sobre nuestra plataforma actual y futura”, precisó.
En este escenario, el directivo considera que los cambios impulsados por el Gobierno federal, con la Secretaría de Energía (SENER) al frente, proporcionan mayor claridad para orientar las decisiones de inversión privada.
“Hoy existe una hoja de ruta clara para el crecimiento del sistema. Ahora el reto está en la implementación: procesos ágiles y predecibles para permisos e interconexiones y visibilidad suficiente sobre los tiempos de ejecución”, advirtió.
La necesidad de avanzar en estos procedimientos adquiere relevancia frente a las previsiones de crecimiento de la demanda eléctrica mexicana, con el desarrollo de nuevas infraestructuras y de la expansión de actividades de alto consumo, como la inteligencia artificial, la digitalización y los centros de datos.
“Hay capital y proyectos preparados. Lo importante es transformar ese interés inversor en infraestructura y hacerlo a la velocidad que exige el crecimiento de la demanda, estimada en el 2.5 % anual hasta 2039”, mencionó.
Y agregó: “Así que el desafío ya no es definir el modelo, sino pasar de la planeación a la ejecución para capturar la oportunidad que tiene México por delante”.
Cox apuesta por los esquemas mixtos y el almacenamiento para ampliar su negocio
En paralelo a su estrategia de expansión, Cox participa en las convocatorias impulsadas por el Gobierno mexicano, que contemplan tanto esquemas de desarrollo mixto con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) como proyectos privados prioritarios.
“Nos parecen modelos atractivos porque combinan la planeación de largo plazo del Estado con la capacidad de inversión, tecnología y ejecución del sector privado”, señaló Hurtado de Mendoza, quien destacó que los contratos de largo plazo aportan visibilidad y bancabilidad para movilizar nuevas inversiones.
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La participación de la compañía se produce mientras México avanza en la segunda convocatoria de proyectos renovables bajo esquemas mixtos con CFE, conocida como Mixtos II, que ya cuenta con 66 iniciativas preseleccionadas por más de 8 GW, distribuidas entre 34 grupos económicos, según informó previamente Energía Estratégica.
No obstante, la preselección no implica una adjudicación definitiva, dado que los proyectos deben superar estudios de interconexión, evaluaciones técnicas y procedimientos administrativos antes de su eventual formalización bajo esquemas de asociación con la empresa estatal.
En simultáneo, el gobierno federal mantiene abierta la convocatoria para incorporar 935 MW de almacenamiento con baterías bajo modalidad stand alone, cuyo plazo de registro fue prorrogado hasta el 1 de marzo de 2027.
Como adelantó este medio, la nueva fecha surge de una cuarta modificación del procedimiento y busca ampliar la participación de desarrolladores y facilitar la preparación de los estudios técnicos requeridos para incorporar estos sistemas al sector eléctrico mexicano.
En este escenario, Hurtado de Mendoza ratifica el interés de Cox por continuar evaluando oportunidades bajo los diferentes mecanismos habilitados por las autoridades, aunque la compañía no precisa en la entrevista la capacidad comprometida ni los proyectos presentados en cada modalidad.
Para el ejecutivo, el atractivo de estos instrumentos radica en combinar las prioridades de planificación estatal con la experiencia técnica y financiera de los desarrolladores privados, en un mercado que requiere acelerar la incorporación de nueva infraestructura eléctrica.+
Almacenamiento en la mira: Cox prepara la hibridación de sus parques renovables y proyectos stand alone
Por otra parte, el almacenamiento mediante baterías se posiciona como una de las principales líneas de inversión de Cox, tanto mediante proyectos independientes (stand alone) como a través de configuraciones híbridas asociadas a instalaciones fotovoltaicas o generación a gas.
Estas alternativas buscan responder a las necesidades de los grandes consumidores industriales, mediante soluciones que permitan mejorar la flexibilidad operativa y reforzar la confiabilidad del suministro.
“Contemplamos la hibridación de nuestros parques renovables en los próximos años, incorporando sistemas de almacenamiento para aumentar la flexibilidad operativa, optimizar el aprovechamiento de la energía generada y fortalecer la confiabilidad del suministro para nuestros clientes”, detalló.
Para Cox, las baterías representan una oportunidad que trasciende su integración con fuentes renovables, debido a su capacidad para gestionar la producción y la demanda, reforzar la estabilidad operativa y aportar servicios eléctricos adicionales.
“Vemos el almacenamiento como una nueva pieza estructural del sistema eléctrico, no únicamente como un complemento de las renovables”, afirmó el director general para Norteamérica.
El ejecutivo considera que la evolución de las reglas de mercado permitirá desarrollar nuevos modelos de negocio vinculados con esta tecnología, mediante la combinación de generación, almacenamiento y suministro a clientes calificados.
Esta perspectiva se encuentra alineada con las proyecciones de expansión del sistema eléctrico mexicano.
México contempla inversiones superiores al billón de pesos en infraestructura eléctrica y tiene como objetivo incrementar la participación de las energías renovables del 24% al 38% hacia 2030.
Asimismo, el Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico (PLADESE) 2025-2039 proyecta 73,8 GW de nueva capacidad, de los cuales 8,6 GW corresponden a sistemas de almacenamiento con baterías.
En este escenario, Cox identifica oportunidades para ampliar sus soluciones comerciales y ofrecer a sus clientes industriales tanto energía como potencia en condiciones más competitivas y confiables.
Otro de los factores que influye en la estrategia es el crecimiento de los centros de datos y las aplicaciones de inteligencia artificial, cuya expansión incrementa las necesidades de suministro eléctrico continuo y disponibilidad de recursos hídricos.
Hurtado de Mendoza observa que los grandes operadores tecnológicos, conocidos como hyperscalers, priorizan ubicaciones que garanticen acceso a energía, capacidad de crecimiento, confiabilidad de las redes y disponibilidad de agua.
Esta tendencia también explica el interés de Cox por desarrollar infraestructura que combine ambos recursos y por diversificar sus inversiones más allá de la generación eléctrica.
De hecho, la compañía ya inició la construcción de la primera etapa de la desaladora de Rosarito, en Baja California, tras adjudicarse un concurso público del Gobierno federal.
El proyecto se enmarca en la estrategia del grupo de participar en el desarrollo de infraestructuras energéticas e hídricas vinculadas con las necesidades de crecimiento del país.
De esta manera, Cox busca consolidar su posición en México mediante la ejecución progresiva de su cartera de proyectos, la participación en nuevas modalidades de inversión y el desarrollo de soluciones integradas para la industria.
“En Cox tenemos el conocimiento, las capacidades y la vocación de largo plazo para participar en ese crecimiento y convertirnos en un aliado estratégico del Gobierno y de nuestros clientes allí donde podamos generar valor”, concluyó Hurtado de Mendoza.









