El próximo martes 22 de octubre en Colombia se prepara para lo que será su día más importante en materia de energías renovables.

Durante esa jornada se revelarán los precios de las ofertas tanto de los generadores como de los comercializadores y, en torno a ello, se darán a conocer las adjudicaciones posibles dentro de la subasta.

Ese mismo día también se revelará el cupo de la demanda objetivo que fija el Ministerio de Minas y Energía; es decir, la cantidad de MW que se querrán adjudicar.

En este marco, durante el evento Andrec Week, realizado entre el 8 y el 10 de octubre en Bogotá, especialistas discutieron sobre las condiciones de la subasta y, en especial, si fue un acierto o no que los contratos a celebrarse sean en pesos colombianos y no en dólares estadounidenses.

Para Iván Martínez Ibarra, Gerente General de EGAL, empresa desarrolladora de proyectos de energías renovables, los contratos debieran ser en dólares.

“Si yo me endeudo en dólares y recibo la plata en pesos, estaré sujeto a un riesgo cambiario que no es menor; sobre todo teniendo en cuenta cuánto costaba el dólar hace unos años y cuánto cuesta ahora”, señaló el empresario, contemplando que los contratos a celebrarse son por 15 años.

Martínez Ibarra opinó que este tipo de condiciones “obligará a muchos inversionistas a buscar créditos en pesos”.

En efecto, para el Gerente General de EGAL “los precios no van a ser tan agresivos y competitivos si el Gobierno garantizaría el riesgo cambiario y la banca nacional debiera competir con la internacional”.

Por su parte, Mauricio Llanos Beltrán, Vicepresidente de Asuntos Regulatorios de Celsia, empresa incumbente, es decir, que no sólo tiene activos en generación sino también en comercialización de energía, disintió con los dichos de Martínez Ibarra.

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A su entender, es acertado que la subasta a largo plazo de energías renovables se instrumente en pesos colombianos. “Creo que es el inversionista el que debe asumir el riesgo cambiario y es porque tienen la manera de mitigarlo acudiendo a la banca y contratar coberturas”, opinó.

Para el directivo de Celsia es importante diferenciar la subasta de Cargo por Confiabilidad, donde los contratos fueron celebrados en dólares, respecto a la que ahora está en juego.

“Una diferencia sustancial es que el Cargo por Confiabilidad es una señal que se le da a la inversión para desarrollar proyectos que se necesitan estabilizar en el tiempo en términos de futuros ingresos”, distinguió el ejecutivo.

En ese sentido, cabe señalar que la subasta de Cargo por Confiabilidad contrata un cupo de generación no mayor al 30% de las centrales de energías renovables adjudicadas. En cambio, en la licitación a largo plazo la contratación es por volúmenes más importantes.

Finalmente, Alexandra Planas Marti, Especialista Senio de Energía del BID, en su intervención estuvo de acuerdo con Martínez Ibarra. Consideró: “que los contratos sean en pesos puede hacer que no veamos en la subasta precios tan atractivos como ha ocurrido en otros países”.

Contó que al momento de estructurarse la subasta, desde el BID opinaron que era mejor que los contratos se establecieran en un híbrido entre pesos y dólares.

Esta idea estuvo girando en la cabeza de las autoridades, al punto tal que se había publicado un borrador del Pliego de la subasta que indicaba la posibilidad de que un 60% de los contratos estuvieran indexados en dólares. Finalmente la versión definitiva desestimó esa posibilidad.