Andrea Polizzoto Bacur está interiorizándose sobre los puntos que venía trabajando la gestión anterior al mando de Sebastián Kind, ex subsecretario de energías renovables y eficiencia energética. Lleva apenas nueve días en funciones, pero en la Secretaría de Energía aseguran que está al tanto de los puntos por resolver en el corto plazo.

Cabe recordar que Polizzoto Bacur es abogada, especializada en mediación y gestión sostenible, miembro del grupo de energía que asesoró al Frente de Todos. Es “albertista” de pura cepa, cercana al Secretario de Energía, Sergio Lanziani.

Según pudo conocer Energía Estratégica, una de las misiones más difíciles que tendrá la funcionaria  será evaluar caso por caso los contratos de energía eólica, solar, bioenergías e hidroeléctrica, firmados durante la gestión anterior bajo el Programa RenovAr y bajo el esquema de Mercado a Término.

Es sabido que muchos de los parques están demorados y fuera de los plazos legales comprometidos para inyectar energía a la red.

Tal es así que la cartera está relevando el estado de situación de cada inversión y empresa, con la expectativa de renegociar las multas que todavía siguen corriendo. De hecho, fuentes de energía mencionan que «se está configurando una lista» con las compañías que será prioridad iniciar las conversaciones.

En lo que respecta a la Ronda 3 del Programa RenovAr, cuya firma de contratos vence durante enero, cobra fuerza la idea de una prórroga que brinde más tiempo a los proyectos a conseguir financiamiento.

En esta licitación se firmaron 25 contratos, pero quedan cerca de 20 pendientes y alguna solución el Gobierno quiere aportar. Sobre todo porque tras el cambio de autoridades el Estado no designó una firma burocrática que habilite la adhesión al Fondo Nacional de Energías Renovables (FODER), imprescindible para continuar con el proceso.

Antes lo hacía el propio Sebastián Kind, por contar con el cargo de subsecretario. Mientras tanto, esta tarea quedaría a futuro en manos de Osvaldo Arrúa, el Subsecretario de Energía Eléctrica, quién ya de por sí tendrá otras gestiones no menos importantes, considerando la revisión tarifaria que está encarando el Gobierno.

Además, Arrúa trae ideas y propuestas también para la expansión de las líneas de transporte eléctrico. Es misionero y representó a su provincia en el Consejo Federal de Energía Eléctrica, por lo que conoce en detalle las necesidades de transporte en alta tensión.

Ante estos expedientes en la mira, resurge la idea de mantener la Subsecretaría de Energías Renovables y Eficiencia Energética. ¿Incluiría hidroeléctrica?

Esto, incluso aunque hoy se publicó en el boletín oficial el organigrama de la Secretaría de Energía, resultando en cuatro subsecretarías: Hidrocarburos, Energía Eléctrica, Planeamiento, Administrativa.

En el oficialismo se debate sobre la necesidad de acelerar el proceso legal de los contratos en marcha, necesario para pensar en nuevos programas.  Es factible incluso porque todavía no se formalizaron las designaciones de los nuevos cargos en el boletín oficial.

«Se puede cambiar el organigrama original sin problemas», asegura un experto que conoce las cuestiones legales de Energía.

Otro tema candente que figura entre las prioridades de la actual gestión es el Programa PERMER, que entrega kits solares a hogares sin acceso a red el interior del país.

La baja ejecución del presupuesto demoró las instalaciones y hay conflictos de orden judicial con el contrato que rubricó Enerray, proveedor de los equipos.

Lo que está nuevamente en debate es la idea que exista una subsecretaría con mayor poder decisión, tal como lo plantean el Decreto 531, La Ley 27.191, Ley 27.424, entre otras normativas que para muchas de las definiciones exigen la firma de un Subsecretario.

Ya están previstas reuniones por este tema al interior de la cartera que conduce Lanziani, aprovechando que las designaciones formales pueden demorar meses en ser publicadas en el Boletín Oficial. Más aún, siendo que el Ministerio de la Producción tomó responsabilidades importantes, vinculadas a economía y el ámbito social, hoy el foco principal del nuevo Gobierno.

Más allá de las pujas políticas, hay una cuestión técnica-sectorial que empuja esta discusión. Y tiene que ver con que en los últimos cuatro años se adjudicaron 250 proyectos de energías renovables, que representan más de 6.400 MW de nueva capacidad renovable. Es algo así como el 20% del parque generador de alta potencia.

De este total, 60 nuevos parques entraron en operación comercial, lo que significó una inversión directa de 2.700 millones de dólares. Y otras 95 centrales se encuentran en plena construcción por casi 5.000 millones.

Estos últimos datos fueron aportados por el ex Subsecretario Sebastián Kind, en una columna de opinión que realizó para este medio al finalizar su mandato, a modo de balance de gestión, publicada el 20 de noviembre. (Ver Columna)

La contracara de estos planes que lograron la creación de una industria local – con cinco grandes fabricantes internacionales operando en el país, entre ellos, Vestas y el Grupo Nordex – es que todavía hay 100 emprendimientos que no iniciaron obras. Son los primeros contratos que habrá que renegociar o rescindir.

A decir verdad, estas situaciones se producen en todos los países que lanzan subastas de energías limpias, dado que es difícil despejar la paja del trigo, y siempre en un primer momento juegan empresas que especulan con bajos precios para luego vender los contratos PPA.

Cuándo no logran transferir el contrato, terminan demorando la construcción e incluso sufriendo la rescisión del contrato.

En Argentina, por caso, se agrega un elemento central: en 2018 se produjeron cambios sustanciales en la macroeconomía que imposibilitan al día de hoy el acceso al financiamiento del exterior.