Por Sebastián Kind, Subsecretario de Energías Renovables y Eficiencia Energética de la Nación

El desarrollo de las energías renovables en Argentina se ha convirtido en una verdadera política de estado, acompañada desde sus inicios por todo el arco político mediante el impulso y sanción de dos leyes fundamentales para su fomento, la Ley 27.191 para la incorporación de nueva generación de energía eléctrica de fuente renovable con la meta de cubrir el 20% de la demanda nacional en 2025; y la Ley 27.424 para la habilitación a los usuarios eléctricos para autogenerar su propia energía renovable de manera distribuida.

El Gobierno Nacional ha trabajado fuertemente en los últimos años en este sector para que la Argentina se convierta en un destino seguro y atractivo para la inversión, al mismo tiempo que favoreciendo la competitivad y la baja de los precios de la energía generada, llevándolos a niveles internacionales que sólo suceden en los mercados más desarrollados del mundo.

En 4 años se adjudicaron 250 proyectos a través de procesos públicos, que representan más de 6.400 MW de nueva capacidad renovable (20% del parque generador de alta potencia) a instalarse en 21 de las 24 jurisdicciones, brindando energía eléctrica para más de 6 millones de hogares.

Desde 2016, y habiendo ya completado todo el ciclo desde la regulación hasta la puesta en marcha de proyectos, pasando por la financiación y la construcción, 60 nuevos parques renovables ya generan energía limpia para más de 1,7 millones de hogares, con una inversión genuina directa de 2.700 millones de dólares.

Además, otros 95 parques se encuentran en plena construcción, proyectando su entrada en operación comercial, en su gran mayoría, durante el año 2020, a un promedio de 2 por semana, con una inversión adicional en curso de más de 4.800 millones de dólares. Una vez concluidos, iluminarán a otros 3,1 millones de hogares argentinos.

Esta verdadera revolución también se manifiesta en la creación de más de 11.000 nuevos puestos de trabajo tanto en la construcción y operación de los parques, como en la producción de aerogeneradores y diversos componentes para la industria renovable en general, a través del arribo a nuestro país de empresas líderes a nivel mundial con inversiones en 9 plantas de fabricación de equipamiento como es el caso de Vestas y de Nordex-Acciona, entre otros.

Esto sucedió gracias a un acertado fomento industrial que ha propiciado la instalación de capacidades productivas con metas escalonadas de integración de componente doméstico del 35 al 50%, tiempo para su incorporación y un incentivo dirigido a los generadores para llevarlos a inclinarse por el compre nacional; de esta forma, hemos sumado a la Argentina al selecto club de países con capacidad para la fabricación de equipamiento, tanto para abastecer al mercado local como para la exportación.

Es interesante remarcar que Argentina ha escalado este año al 9º puesto mundial y al 1º en América Latina en el índice RECAI, indicador internacional que mide el grado de atractivo país para la inversión en energía renovable. A su vez, es notable saber que el país resultó ser el año pasado el tercer mercado global para VESTAS, el mayor fabricante  de aerogeneradores del mundo.

El programa de energías renovables de Argentina ha sido a su vez distinguido en 2018 como un proceso exitoso en la estructuración de proyectos energéticos, reconocimiento otorgado por la Agencia Internacional de Energías Renovables, por la Fundación Eisenhower, por el World Economic Forum y por la Universidad Harvard al desarrollar con el caso argentino un caso de estudio para su Escuela de Gobierno.

En materia de Generación Distribuida, y en línea con un fenómeno mundial, se tomó la decisión de empoderar a los usuarios eléctricos como protagonistas del cambio en la matriz energética generando su propia energía y “democratizando” su acceso. En ese sentido, Argentina dio un paso fundamental al impulsar en tiempo record la moderna Ley Nacional de Generación Distribuida, aprobada por unanimidad en el Congreso de la Nación, así como todo el marco regulatorio.

Actualmente se encuentra ya implementado en 12 provincias, con beneficios promocionales establecidos y con usuarios conectados en CABA, GBA, Córdoba y Mendoza generando su propia energía y entregando excedentes a la red desde mediados de 2019. Mediante esta iniciativa, se espera alcanzar los 1.000 MW de potencia instalada en techos de hogares e industrias en 2030, lo que representará aproximadamente 40.000 nuevos puestos de trabajo y una inversión superior a los 1.000 millones de dólares.

En lo que hace al PERMER, programa cuyo objeto es proveer de electricidad de fuentes renovables a hogares y escuelas rurales aisladas que no gozan del acceso al servicio eléctrico, se avanzó en la instalación de los llamados Kits 3G con lámparas solares para 30.000 hogares al mismo tiempo que en la instalación de equipamiento de generación de energía en 800 escuelas, siempre con la intención de alcanzar a cubrir el 100% de las escuelas en 2020 y de los hogares en 2022. El federalismo e interés de este programa se manifiesta en los acuerdos firmados con 18 provincias.

Por su parte, hemos demostrado que la adopción de medidas y políticas en eficiencia energética generan mejoras que impactan directamente en la reducción de costos. Se ha implementado con éxito un Sistema de Gestión de la Energía en la industria que hoy genera ahorros de 5% en electricidad y 6% en gas natural.

Hemos a su vez desarrollado una iniciativa de etiquetado de eficiencia energética, aplicada a electro y gasodomésticos, vehículos y viviendas, la que genera un ahorro equivalente a decenas de barcos de Gas Natural Licuado (que Argentina importa) o a la generación anual de una veintena de centrales térmicas.

Con 5.000 MW en curso real en lo que hace a alta potencia, una penetración promedio que se estima alcanzará el 12% de la demanda en los primeros meses de 2020, sumado a la fabricación local, a los puestos de trabajo, a las incorporaciones de equipos para la autogeneración, con una gran concientización sobre el uso eficiente de los recursos y con el avance en la erradicación de la indigencia energética en nuestro país, podemos afirmar que se trata de un sector que hoy es una realidad tangible e incuestionable en la Argentina, al igual que en el resto de los países más avanzados del mundo, donde la conciencia por el uso de los recursos es total y donde ya se instala más generación renovable que de cualquier otra fuente incluyendo la tradicional fósil.

La energía renovable es confiable, segura, conlleva un mínimo impacto en el ambiente y se trata de generación económicamente más conveniente sin subsidios que aquella que desplaza en la generación de energía eléctrica convencional. Los argentinos debemos tomar conciencia del potencial de nuestros recursos naturales, para seguir desarrollando las energías limpias con sus múltiples beneficios.

Sebastián Kind

Subsecretario de Energías Renovables y Eficiencia Energética de la Nación