La Secretaría de Energía (SENER) de México propuso mantener en 13,9% el requisito para la adquisición de Certificados de Energías Limpias (CEL) correspondiente a los periodos de obligación de 2025 y 2026.
El proyecto de acuerdo, fechado el 30 de julio de 2026, establece el mismo porcentaje para ambos ejercicios. Su entrada en vigor quedará sujeta a la publicación en el Diario Oficial de la Federación. Además, dispone que los requisitos de 2027, 2028 y 2029 deberán determinarse mediante un instrumento posterior, con base en la metodología que emita la dependencia.
Alberto Campos, manager en Trio, asegura que la decisión evita un ajuste inmediato sobre los participantes obligados, aunque deja pendiente la principal señal que demanda el mercado: la trayectoria que seguirá el instrumento desde 2027.
“Como profesionales del sector energético, es fundamental leer entre líneas. ¿Qué nos dice realmente esta decisión sobre el rumbo del mercado?”, planteó el ejecutivo.
Desde su perspectiva, la medida entrega una solución pragmática para el corto plazo, en un momento en el que los suministradores ya estructuraron sus compromisos comerciales y financieros con base en el nivel conocido de obligación.
“Estando ya en agosto de 2026, un incremento sorpresivo de la cuota habría inyectado un estrés innecesario en el mercado”, señaló Campos. La publicación tardía del requisito de 2025 reducía el margen de reacción para adquirir certificados adicionales o modificar contratos previamente celebrados.
Uno de los principales efectos de sostener la obligación se relaciona con los PPAs.
“Mantener la meta protege la estructura financiera de los Contratos de Cobertura Eléctrica (PPAs) previamente firmados y evita conflictos operativos en el corto plazo, que serían difíciles de absorber por los suministradores en un mercado que está corto de energía renovable”, agregó el manager en Trio.
El acuerdo también busca otorgar certeza jurídica y regulatoria a los sujetos obligados. La SENER sostiene en el documento que las condiciones regulatorias, técnicas y operativas que respaldaron la determinación anterior se modificaron, pero considera pertinente conservar el porcentaje vigente para favorecer el cumplimiento de los objetivos de transición energética.
“Se formaliza finalmente el requisito de 2025. Con esto, se da cumplimiento legal a un nivel de exigencia que la industria ya había interiorizado y anticipado ante la falta de una publicación oficial previa”, manifestó el ejecutivo.
Cabe recordar que actores del sector propusieron elevar la obligación por encima del 20%, y con los análisis que contemplaban un posible ajuste hasta el 18% para contribuir al equilibrio del mercado.
Según Campos, el hecho de que el 13,9% se haya mantenido inamovible en los últimos años refleja un “estancamiento en el crecimiento de la demanda obligatoria de energías renovables”.
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Según datos oficiales del Gobierno, México otorgó 34,3 millones de Certificados de Energía Limpia (CEL) en 2025, lo que representa un alza de 22% frente a los 28,1 millones otorgados en el 2024.
“La actual administración está emitiendo nueva regulación diseñada para detonar el desarrollo fast-track de proyectos que incrementen la participación renovable en la matriz energética nacional”, destacó el directivo.
El texto de la SENER vincula el requisito con los objetivos de la planeación energética mexicana. Entre ellos menciona la incorporación de 22000 MW adicionales de generación eléctrica para 2030, prevista en el Plan México, y las distintas metas oficiales para aumentar la participación de fuentes limpias durante esta década.
El Programa Sectorial de Energía 2025-2030 establece como referencia que las tecnologías limpias representen el 38% de la generación eléctrica en 2030. Por su parte, el Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico proyecta una participación del 35%, con la posibilidad de aproximarse también al 38%.
Estas metas colocan el debate sobre los CEL dentro de una discusión más amplia: cómo alinear la obligación de compra de certificados con la expansión esperada de la generación limpia, la confiabilidad del Sistema Eléctrico Nacional y las condiciones reales de oferta y demanda del Mercado Eléctrico Mayorista.
El mercado espera la trayectoria desde 2027
La definición para 2025 y 2026 resuelve una parte de la incertidumbre, pero desde el sector apuntan que no ofrece todavía una curva de cumplimiento a mediano plazo. Para desarrolladores, financiadores, suministradores y grandes consumidores, conocer esa evolución será determinante al proyectar ingresos, costos de cumplimiento y necesidades futuras de contratación.
El segundo artículo transitorio del proyecto dispone que la SENER deberá publicar los porcentajes de 2027, 2028 y 2029. Sin embargo, el documento no anticipa los niveles que se aplicarán ni fija una fecha específica para su divulgación.
“La verdadera señal de mercado que el sector está esperando aún está pendiente”, enfatizó Campos. La próxima determinación permitirá observar si el Gobierno utilizará los certificados como un incentivo adicional para expandir la generación limpia o si mantendrá una trayectoria conservadora.
La visibilidad regulatoria es especialmente relevante para los proyectos que requieren contratos de largo plazo y previsibilidad sobre sus flujos futuros. Una obligación ascendente podría fortalecer la demanda de CEL, mientras que la continuidad del porcentaje actual prolongaría una señal limitada para nuevas inversiones sustentadas en este mercado.
En ese sentido, el desafío será combinar la protección de los compromisos existentes con una ruta que acompañe las metas oficiales de transición energética.
“Solo con esa visibilidad a mediano plazo podremos evaluar el impacto real y la certidumbre que se le dará a las futuras inversiones en energías renovables dentro del Mercado Eléctrico Mayorista”, concluyó el manager en Trio.

