En los últimos meses trascendieron versiones sobre una eventual convocatoria para incorporar hasta 2100 MW en el país, mediante nuevos proyectos eléctricos, con participación relevante de la tecnología solar fotovoltaica.
Si bien cabe aclarar que la iniciativa no fue confirmada oficialmente, para la Asociación Ecuatoriana de Energías Renovables y Eficiencia Energética (AEEREE) existen las condiciones para responder a este posible desafío.
“Consideramos que el mercado podría absorber progresivamente un volumen de esa magnitud. Existe apetito por parte de los desarrolladores y una cartera potencial importante de proyectos”, afirmó Eduardo Rosero Rhea, presidente de la Asociación Ecuatoriana de Energías Renovables y Eficiencia Energética (AEEREE), en diálogo con Energía Estratégica.
Vale recordar que, tras años en los que el mercado fue percibido como cerrado, riesgoso o poco dinámico para la inversión privada, hoy el país busca acelerar la incorporación de nueva capacidad y cubrir una brecha que el Gobierno fijó en 1.250 MW en dos años.
En ese contexto, el sector privado mira con atención el diseño de los próximos procesos de concesión y contratación, así como la eventual activación del fideicomiso anunciado para noviembre, un instrumento que el Gobierno busca utilizar para dar mayor respaldo a las inversiones renovables.
La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia para incorporar capital privado en un sector que durante décadas estuvo dominado por el Estado, entre ellas una regulación que habilita proyectos de hasta 10 MW y otra que amplía el esquema para iniciativas de entre 10 y 100 MW, con tarifas definidas para incentivar capital privado.
Igualmente, pese al optimismo, Rosero aclaró: “El éxito dependerá de que exista una planificación adecuada, señales de largo plazo y una ejecución ordenada que permita al sistema eléctrico incorporar nueva capacidad sin generar cuellos de botella regulatorios o de infraestructura”.
Y agregó: “El sector requiere reglas claras, procesos ágiles, seguridad jurídica, mecanismos de contratación transparentes y garantías que permitan acceder a financiamiento competitivo. También es fundamental una adecuada coordinación institucional para reducir tiempos en permisos, concesiones e interconexión”.
Ecuador, de exploración a estructuración de proyectos
Según Rosero, la cámara ya observa un cambio en el comportamiento de empresas nacionales e internacionales. El interés no se limita a conversaciones preliminares, sino que empieza a traducirse en desarrollo de carteras, estudios y evaluación de sitios.
“Hemos mantenido acercamientos con desarrolladores, inversionistas y proveedores tecnológicos provenientes principalmente de Europa, Norteamérica, Chile, Colombia y otros mercados de América Latina, interesados en segmentos como generación solar fotovoltaica, eólica, almacenamiento energético, eficiencia energética y soluciones para autoconsumo industrial”, detalló.
La amplitud de segmentos también muestra que el mercado ecuatoriano no despierta interés únicamente en generación utility scale.
“Más allá de nombres específicos, que muchas veces están sujetos a acuerdos de confidencialidad, lo relevante es que el mercado ha pasado de una etapa de exploración a una fase de estructuración de proyectos”, sostuvo.
El interés que describe Rosero no surge en el vacío. Ecuador ya había identificado en años anteriores un potencial relevante para atraer capital privado hacia energías renovables no convencionales.
De hecho, la actualización del Plan Maestro de Electricidad aprobada en 2021 proyectaba la posibilidad de captar inversiones cercanas a los USD 2.200 millones en proyectos fotovoltaicos, eólicos, geotérmicos, de biomasa y otras tecnologías hacia 2031.
También existen antecedentes concretos de apetito inversor en procesos previos. Los proyectos El Aromo y Villonaco II y III, por ejemplo, llegaron a despertar el interés de 22 empresas de 10 países y contemplaban una inversión 100% privada estimada en USD 400 millones durante la etapa de construcción.
Sin embargo, estos hechos también explican la cautela actual del mercado: Ecuador no solo necesita generar interés, sino convertirlo en contratos ejecutables, cierres financieros y obras en marcha.
Por eso, la discusión sobre una eventual convocatoria de hasta 2.100 MW no se limita al volumen ofertado, sino a la capacidad del país para ordenar permisos, concesiones, garantías, interconexión y reglas de largo plazo.
“Es importante señalar que el capital de gran escala aún espera señales regulatorias y contractuales definitivas para concretar decisiones de inversión”, advirtió el experto.
Y concluyó: “Hay interés real y creciente, pero gran parte de los inversionistas está a la expectativa de que los procesos de concesión y contratación se consoliden para avanzar hacia cierres financieros y ejecución de proyectos”.

