Nexans suministrará soluciones de cableado para alrededor de 300 MW distribuidos en varios proyectos renovables en construcción en el sur de Perú, según reveló Martha Sepúlveda, Renewables Business Developer de la compañía, durante su participación en Future Energy Summit (FES) Perú 2026.
La ejecutiva advirtió sobre las dificultades que podrían enfrentar las nuevas centrales ante la coincidencia de inversiones eléctricas e industriales y dimensionó su impacto económico: cada mes de atraso durante la construcción podría representar aproximadamente USD 2,5 millones.
“Si la entrada en operación es 2027-2028, los cables y los accesorios deberían empezar a seleccionarse hoy”, afirmó, al referirse a los plazos que manejaban los desarrolladores para concretar sus proyectos.
La advertencia llegó en un contexto de expansión fotovoltaica. Según el Ministerio de Energía y Minas (MINEM), en abril de 2026 Perú contabilizaba 13 proyectos solares con concesión definitiva, por 2.402 MW y una inversión estimada de USD 1.805,9 millones. Arequipa concentraba nueve iniciativas por 1.816 MW, mientras Moquegua reunía otros 322 MW. Entre los desarrollos que avanzaron posteriormente figuró Yuramayo, de 245 MW, y el proyecto Illa Etapa 1, de 396 MW, cuyo Estudio de Operatividad había obtenido conformidad en marzo.
La actividad comercial de la firma se concentra precisamente en el sur del país, donde trabajaba con diferentes desarrolladores y contratistas. La firma no identificó las instalaciones ni sus potencias individuales, pero destacó las exigencias particulares de estos emplazamientos, especialmente la elevada irradiancia solar, que debía considerarse al definir las características técnicas de los conductores y sus accesorios.
Los plazos de contratación que marcarán los proyectos de 2028
Para las centrales con entrada en operación comercial prevista entre 2027 y 2028, Nexans recomendó comenzar la ingeniería y selección de componentes eléctricos entre 12 y 18 meses antes del COD. Una vez asegurada la financiación, planteó reservar capacidad de fabricación con una anticipación de 9 a 12 meses, mediante acuerdos que permitieran coordinar los suministros con el avance efectivo de las obras.
“Pueden ser contratos marco por proyecto o por portafolio, incluyendo varios proyectos y reservando capacidad”, explicó la representante de la compañía. El pedido en firme debía realizarse posteriormente, cuando existieran condiciones para establecer el cronograma definitivo de entregas, evitando comprometer fechas sin haber definido previamente los requerimientos técnicos de cada instalación.
La estrategia respondió a una demanda internacional de infraestructura eléctrica que no se limitaba a la generación renovable. Durante el encuentro, la directiva mencionó el crecimiento de los centros de datos, la energía solar y los sistemas de almacenamiento, sectores que requerían conductores para conectar sus equipos y transportar electricidad.
Según las referencias que presentó, las incorporaciones fotovoltaicas mundiales habían rondado los 500 GW durante 2025, mientras las baterías registraron un crecimiento cercano al 40% interanual.
En Perú, las necesidades de equipamiento también estaban vinculadas con la ampliación de las redes. ISA Energía proyectó inversiones superiores a USD 1.300 millones, asociadas a unos 1.400 kilómetros de nuevas líneas, seis subestaciones y 20 ampliaciones. El desarrollo simultáneo de generación y transmisión introducía nuevas exigencias de coordinación para los fabricantes, particularmente cuando diferentes obras compartían necesidades de materiales, transporte y recursos de instalación.
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Del diseño al OPEX: los riesgos técnicos que pueden comprometer la rentabilidad
La participación de Nexans en los proyectos no termina con la fabricación y entrega de conductores. La empresa también desarrolla herramientas y soluciones para acompañar las tareas de instalación, una etapa en la que podrían producirse daños por rozamiento contra el suelo, entradas de ductos y canalizaciones, capaces de generar fisuras que comprometen el funcionamiento de los circuitos.
“Algunas se detectan durante el commissioning. En ese caso impactan la entrada en operación y el CAPEX. Pero, en el peor escenario, no se detectan hasta la operación, cuando impactan el OPEX y los ingresos del proyecto”, explicó Sepúlveda.
Las consecuencias adquirían especial relevancia en las redes internas de media tensión, donde una avería podía interrumpir la evacuación de energía de varios aerogeneradores o afectar la disponibilidad de una sección de la central. Por ello, la compañía defendió la participación del fabricante desde las primeras decisiones de diseño hasta la supervisión técnica del tendido, con el objetivo de reducir contingencias que pudieran comprometer la vida útil de los activos.
Caso de éxito "Horizonte": 813 MW y la experiencia de Nexans en grandes proyectos regionales
Como antecedente de su actividad en Latinoamérica, la firma presentó su participación en el parque eólico Horizonte, desarrollado por Colbún en Taltal, Chile, con 813 MW de capacidad y construido entre 2021 y 2024. El proyecto demandó aproximadamente 840 kilómetros de conductores eléctricos, principalmente cables de media tensión, suministrados mediante sus operaciones industriales en Chile y Perú.
La intervención comenzó durante la planificación de la central, con reuniones entre el desarrollador, los responsables de construcción y los equipos técnicos del fabricante para revisar especificaciones, longitudes de carretes y programación de entregas. La coordinación resultó especialmente relevante por las dificultades logísticas posteriores a la pandemia, que afectaba entonces las cadenas internacionales de abastecimiento.
“Incluso las primeras entregas de cables se realizaron antes de que llegaran los aerogeneradores al proyecto”, destacó la directiva. La colaboración continuó durante la instalación, con asistencia a los ingenieros responsables del tendido y la revisión de puntos críticos de los circuitos eléctricos.
Esta experiencia formó parte de la estrategia de Indeco by Nexans, con más de 74 años de trayectoria en Perú y una plataforma regional integrada por operaciones en Chile, Colombia y Brasil. El grupo francés, presente en 39 países según la representante, atendía desde estas instalaciones distintos mercados de Centroamérica y Sudamérica, con soluciones destinadas a generación, transmisión, distribución y consumo eléctrico.
Minería, renovables y transmisión: los riesgos para la construcción en el sur peruano
La última parte del debate abordó las condiciones necesarias para convertir la cartera de proyectos del país en instalaciones operativas. Desde la perspectiva de Nexans, uno de los principales desafíos sería la coincidencia temporal de inversiones en diferentes sectores, especialmente en regiones donde la actividad minera compartía necesidades de infraestructura con las nuevas centrales solares y las obras de transmisión.
“En el sur de Perú pueden converger simultáneamente proyectos mineros, solares y de transmisión. Eso podría generar una crisis en las cadenas de suministro”, advirtió la especialista, quien señaló que incluso la disponibilidad de equipos podía transformarse en una barrera si numerosas inversiones avanzaban al mismo tiempo.
Como referencia internacional, indicó que alrededor del 20% de las plantas solares cuya construcción estaba prevista para 2025 en Estados Unidos habían experimentado retrasos, aunque no precisó qué proporción correspondía a dificultades de abastecimiento. El antecedente reforzó su planteamiento sobre la necesidad de articular las decisiones comerciales con los calendarios reales de ejecución.
Consultada sobre el principal riesgo para una central renovable de gran escala con COD en 2028, eligió la construcción por encima del suministro de equipos. Su preocupación se concentró en las dificultades logísticas que podían surgir durante la ejecución simultánea de diferentes obras, incluso cuando la ingeniería y la capacidad de fabricación hubieran sido previstas con suficiente anticipación.
“Aun siendo fabricante, yo me inclinaría por la construcción”, concluyó, al identificar la coordinación en terreno como uno de los factores determinantes para cumplir los compromisos de puesta en operación.

