La Comisión Nacional de Energía Eléctrica (CNEE) de Guatemala detalló de primera mano a Energía Estratégica el cronograma y las condiciones de la Licitación Abierta 1-2026, el proceso con el que las distribuidoras de Guatemala buscarán contratar alrededor de 300 MW para cubrir necesidades de corto y mediano plazo.
“Según el cronograma propuesto por la Junta de Licitación, se tiene previsto que la presentación de ofertas técnicas sea el 25 de septiembre de 2026 y la evaluación económica de las ofertas sea el 7 de octubre de 2026”, informó la CNEE a Energía Estratégica.
El regulador también anticipó que la energía firme será uno de los ejes de PEG-6 y confirmó que la definición de las obras obligatorias constituye el siguiente paso de PET-4, destinada a ampliar la infraestructura de transmisión.
La convocatoria fue lanzada el 20 de julio de 2026 y contempla la contratación de potencia y energía para los meses restantes del año estacional 2026-2027 y el periodo que concluye en abril de 2032.
La Licitación Abierta 1-2026 permitirá cubrir parte de la capacidad que no fue adjudicada en PEG-5 y atender nuevas necesidades derivadas del crecimiento del consumo. También responderá al vencimiento natural de contratos de corto plazo suscritos en procesos anteriores.
La Ley General de Electricidad obliga a las distribuidoras a mantener cubiertos sus requerimientos de potencia y energía por al menos dos años. En esta ocasión, las compañías decidieron reunir sus necesidades durante un horizonte superior para anticiparse a una expansión de la demanda que el organismo calificó como extraordinaria.
El esquema abrirá además una oportunidad para que los proyectos adjudicados en PEG-5, capaces de comenzar a operar antes de su fecha contractual, ofrezcan suministro durante el periodo previo.
“Lo anterior permite también que algunos proyectos que resultaron adjudicados en la PEG-5-2025 y tengan la posibilidad en entrar antes del inicio de suministro, puedan ofrecer en esta licitación”, señaló la Comisión.
La convocatoria admitirá centrales existentes y nuevas. También podrán presentarse ofertas procedentes del Mercado Eléctrico Regional y de la interconexión Guatemala-México, lo que ampliará la cantidad de alternativas disponibles para las distribuidoras.
“Aunque cualquier licitación abierta en Guatemala busca garantizar el suministro de electricidad a casi el 60% de la demanda del país, el factor común de todas es minimizar los costos de compra de potencia y energía”, manifestó el regulador.
La competencia será, por lo tanto, uno de los principales mecanismos para contener los precios. La curva de carga, el plazo contractual, las fuentes energéticas y las exigencias técnicas podrán variar respecto de otros procesos.
Guatemala ya desarrolló seis licitaciones de largo plazo, además de numerosos concursos de menor duración. Cada convocatoria respondió a condiciones específicas del mercado y a distintos perfiles de abastecimiento.
Energía firme gana terreno rumbo a PEG-6
Mientras avanza la Licitación Abierta 1-2026, las distribuidoras y la CNEE trabajan en la estructuración de PEG-6. Sus condiciones todavía están bajo análisis, aunque el organismo confirmó cuál será uno de sus conceptos principales.
“Un elemento para resaltar para la nueva licitación es el concepto de energía firme, todo lo demás se encuentra en análisis entre las distribuidoras y la CNEE”, adelantó la Comisión.
La definición indica que la próxima convocatoria buscará recursos capaces de garantizar disponibilidad y responder a las condiciones horarias requeridas, además de incorporar nueva capacidad instalada.
El enfoque recoge parte de las señales que dejó PEG-5, que adjudicó 1258 MW distribuidos en 57 proyectos, con aproximadamente un 73% asociado a tecnologías renovables y una participación destacada de plantas solares híbridas con baterías.
El precio monómico promedio fue de alrededor de 101 dólares/MWh, por debajo de los valores de contratación vigentes. Los resultados confirmaron que las soluciones renovables con almacenamiento pueden competir en esquemas de suministro de largo plazo.
PEG-5 también modificó el criterio de inversión del mercado. La capacidad de aportar energía, potencia y flexibilidad ganó peso frente al costo aislado de generación, especialmente cuando las distribuidoras requieren entregas en franjas horarias determinadas.
Esta condición redujo la competitividad de tecnologías con producción menos controlable. Aunque la energía eólica mantiene costos nivelados bajos a escala global, los sistemas solares con BESS pudieron ofrecer una entrega más previsible en los horarios contemplados por las bases.
La CNEE no anticipó incentivos exclusivos ni requisitos específicos para el almacenamiento en PEG-6. Su posición es que las baterías deberán demostrar su valor dentro del propio proceso competitivo.
“El mejor incentivo en cualquier licitación es la competencia, por lo que se estima que los elementos se centrarán en ese aspecto y en cubrir con energía firme la demanda de las distribuidoras”, afirmó el organismo.
Los sistemas BESS podrán consolidar su participación si logran combinar cumplimiento técnico y precios competitivos. Su principal ventaja será la posibilidad de desplazar energía, respaldar potencia y responder con mayor previsibilidad al perfil solicitado.
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Guatemala se posiciona así como uno de los mercados más dinámicos de Centroamérica para el almacenamiento. Mientras otros países todavía dependen de regulaciones específicas o mercados de servicios complementarios, PEG-5 incorporó las baterías dentro de contratos de largo plazo.
El crecimiento de la generación solar y de los proyectos híbridos, sin embargo, aumenta la presión sobre la infraestructura existente. La nueva capacidad necesitará redes suficientes, reglas claras de acceso y obras capaces de gestionar flujos eléctricos más complejos.
PET-4 avanza hacia la definición de obras obligatorias
La PET-4 deberá acompañar la entrada de los proyectos adjudicados y las futuras licitaciones de generación. Su próximo hito será determinar qué obras de transmisión tendrán carácter obligatorio y deberán ejecutarse mediante concurso público.
“El siguiente paso dentro del proceso de Licitación Pública para adicionar nueva infraestructura de transmisión corresponde a la identificación de las obras de ejecución obligatoria por medio de licitación”, detalló la CNEE.
Una vez conformada esa cartera, la Comisión emitirá las bases para que el Ministerio de Energía y Minas las apruebe y habilite el lanzamiento del proceso, conforme al artículo 54 Bis del Reglamento de la Ley General de Electricidad.
La licitación ministerial no será la única vía disponible. La regulación guatemalteca permite ejecutar infraestructura de transporte mediante iniciativa propia o por acuerdos entre las partes aprobados por el organismo.
“Esto no limita a que los inversionistas privados emprendan también, por la modalidad de iniciativa propia, las inversiones en transmisión necesarias para su conexión”, puntualizó la Comisión.
Esta alternativa brinda flexibilidad a los desarrolladores que necesitan construir líneas, subestaciones o ampliaciones para conectar sus proyectos. Al mismo tiempo, obliga a coordinar esas inversiones con la planificación central para evitar activos aislados y nuevas congestiones.
La necesidad de ampliar la red ganó relevancia después de los inconvenientes registrados con PET-3 y de las advertencias sobre el riesgo de no contar con suficiente capacidad para evacuar la generación solar adjudicada.
A ese desafío se suma una nueva normativa que redefine las condiciones de acceso a la red y genera preocupación entre proyectos de Generación Distribuida Renovable que ya se encontraban en desarrollo.
El mercado sigue de cerca el tratamiento de los trámites en curso, los criterios aplicables a los puntos de conexión y las obras que podrían exigirse a cada iniciativa. La previsibilidad regulatoria será determinante para evitar retrasos y sobrecostos.
PET-4 deberá articular la construcción de nueva infraestructura con los procedimientos de acceso y las inversiones promovidas por los propios desarrolladores. La efectividad del proceso dependerá de que esas tres dimensiones avancen de manera coordinada.
Las distribuidoras que realizan las licitaciones concentran el 58% de la demanda total del sistema, por lo que sus requerimientos tienen un peso decisivo sobre la planificación de generación y transporte.
“Todas las acciones de coordinación están orientadas a cubrir este requerimiento”, sostuvo la CNEE al referirse a la participación de esas compañías dentro del consumo nacional.
El Plan de Expansión del Sistema de Transporte reúne las obras que el Ministerio considera necesarias. Estas podrán ejecutarse mediante licitación abierta, iniciativa propia o acuerdos entre las partes autorizados por la Comisión.
La Licitación Abierta 1-2026, PEG-6 y PET-4 responden a necesidades distintas dentro de una misma estrategia. La primera atenderá requerimientos inmediatos y vencimientos contractuales; la segunda deberá sumar energía firme; y la tercera tendrá que habilitar capacidad suficiente para transportar la nueva generación.
El desarrollo de estos procesos coincide con una etapa de transición institucional previa a las elecciones generales previstas para 2027. El sector sigue de cerca la continuidad de los cronogramas tras los cambios en la conducción del Ministerio de Energía y Minas.
La salida de Víctor Hugo Ventura y su reemplazo por Erwin Barrios abrieron interrogantes sobre el ritmo de ejecución, aunque el relevo fue interpretado por parte del mercado como una señal de continuidad. El nombramiento de Luis Rolando Barillas como viceministro de Energía reforzó el perfil técnico de la cartera.
La agenda también enfrenta desafíos jurídicos. La implementación de la nueva Ley contra el Lavado de Dinero obliga a revisar modelos contractuales utilizados por el mercado eléctrico, mientras que algunos municipios comenzaron a exigir licencias o pagos para proyectos solares sin un respaldo nacional claro.
La falta de adecuación de los contratos podría generar incertidumbre para desarrolladores y financistas de cara a PEG-6. Las exigencias municipales, por su parte, podrían afectar los plazos y costos de iniciativas adjudicadas en PEG-5.
La coordinación entre el Gobierno central, las administraciones locales, las distribuidoras y la CNEE será clave para evitar que los obstáculos regulatorios retrasen la expansión prevista.
La próxima etapa del mercado eléctrico guatemalteco combinará competencia, energía firme, almacenamiento, ampliación de la transmisión y condiciones claras de acceso. La licitación por 300 MW atenderá el corto plazo, mientras PEG-6 y PET-4 definirán una parte sustancial de la capacidad futura del sistema.

