Colombia busca acelerar la incorporación de sistemas de almacenamiento con baterías ante los riesgos asociados al fenómeno de El Niño, en un año marcado también por nuevas adjudicaciones de proyectos híbridos, avances regulatorios y medidas para facilitar su instalación. Mientras tanto, desde la industria fotovoltaica advierten que todavía existen incertidumbres que podrían condicionar las expectativas de crecimiento hacia 2030.
Vale recordar que el país adjudicó en julio cerca de 100 MW de almacenamiento asociados a 270 MW de generación solar, dentro de una subasta que asignó contratos para un total de 995 MW fotovoltaicos. A ello se suma un potencial estimado por el Gobierno de 1324 MWh de baterías hacia junio de 2027, cuya materialización dependerá del desarrollo de los proyectos.
Bajo este escenario, Luis Contreras, Sales Manager Utility de Yingli Solar, identificó a la integración de energía fotovoltaica con BESS como una de las principales apuestas del sector para los próximos años.
“La siguiente apuesta, por necesidad de país y manejar la demanda energética de una manera más óptima, será a través de solar, más la integración de esta con almacenamiento”, afirmó el ejecutivo, durante Future Energy Summit (FES) Colombia 2026, considerando que esta combinación permitirá gestionar mejor la oferta energética frente al crecimiento del consumo.
Consultado sobre cuánto almacenamiento podría incorporar Colombia hacia 2030, Contreras reconoció que establecer una previsión resulta complejo debido a las cuestiones pendientes de definición.
Aun así, se animó a plantear: “1 GW sería fantástico... 1,5 GW, también me atrevería decir”, estimó, aunque inmediatamente matizó: “Creo que quizás hay un poco más de expectativa que de realidad”.
La advertencia estuvo vinculada con la incertidumbre sobre las condiciones necesarias para desarrollar BESS a gran escala. “Estamos hablando de términos y de conceptos que todavía no están discutidos”, sostuvo.
El planteo se produce en un contexto en el que la expansión fotovoltaica ya cuenta con una trayectoria considerablemente mayor que el negocio de las baterías. Según la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME), a enero de 2026 el país registraba 3717,1 MW de generación solar en operación o fase de pruebas, mientras que el almacenamiento a gran escala todavía se encuentra en una etapa inicial de desarrollo.
De las primeras adjudicaciones a una nueva cartera de almacenamiento
Uno de los principales avances del año fue la subasta de contratación de energía limpia realizada en julio, que permitió adjudicar aproximadamente 270 MW solares asociados con cerca de 100 MW de baterías durante su primera jornada. La segunda incorporó otros 725 MW fotovoltaicos, mediante contratos de suministro de largo plazo.
Entre los adjudicatarios con componentes BESS se encuentran Celsia, mediante el Parque Solar Valledupar, y Bosques Solares de los Llanos, con su proyecto Bosques Solares de los Llanos 8.
Estas asignaciones representan un avance comercial para la tecnología, aunque los proyectos todavía deben completar las etapas necesarias para incorporarse al sistema eléctrico.
“Las subastas que han aparecido en el mercado recientemente son una señal del mercado y para nosotros nos llaman absolutamente toda la atención y nos hacen aproximarnos con cautela”, señaló Contreras.
El ejecutivo explicó que la magnitud de los proyectos utility-scale dificulta anticipar qué participación podrá conseguir cada proveedor.
“Cuando hablamos de proyectos utility es un todo o nada, o se lo lleva un competidor o te lo llevas tú, no hay más”, agregó.
En ese escenario, consideró que Yingli podría competir por varios cientos de MW, aunque sin identificar proyectos concretos ni confirmar compromisos de suministro.
En paralelo con las adjudicaciones, el Gobierno colombiano avanzó en la actualización del marco regulatorio para facilitar la integración de baterías.
El 19 de junio, la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) aprobó la Resolución 101 113 de 2026, que estableció mecanismos para incorporar sistemas de almacenamiento al Sistema Interconectado Nacional.
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La normativa contempla distintas configuraciones tecnológicas y condiciones para su participación, tanto mediante instalaciones independientes como asociadas con centrales de generación.
Sin embargo, la aprobación de un marco regulatorio general no implica que todas las condiciones técnicas, operativas y comerciales para desarrollar nuevos proyectos estén completamente resueltas.
Nuevas medidas para impulsar las baterías
Como parte de las acciones impulsadas durante 2026, el Gobierno también avanzó en iniciativas destinadas a agilizar la conexión y la instalación de nueva infraestructura energética.
La UPME anunció en mayo una propuesta para liberar 6,3 GW de capacidad de conexión, mediante modificaciones a los lineamientos de asignación de capacidad de transporte que buscan priorizar proyectos con posibilidades de ejecución y facilitar la entrada de nueva generación y almacenamiento.
Más recientemente, el 21 de octubre, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible anunció que prepara un proyecto de resolución para simplificar determinados trámites ambientales asociados con la instalación de baterías en centrales de generación y proyectos de transmisión.
La iniciativa forma parte de las medidas orientadas a fortalecer la seguridad energética frente a escenarios de mayor demanda y variabilidad climática, incluidos los posibles efectos del fenómeno de El Niño.
La propuesta permitiría que determinadas actividades de instalación, reposición, reubicación, repotenciación y adecuación de sistemas BESS sean consideradas cambios menores, sin necesidad de modificar las licencias ambientales existentes, siempre que se desarrollen dentro de áreas previamente autorizadas y cumplan las condiciones establecidas.
El proyecto todavía debe atravesar una instancia de consulta pública antes de su eventual adopción.
En ese contexto, el Ministerio estima que los proyectos de generación con fuentes no convencionales podrían aportar alrededor de 1324 MWh de almacenamiento hacia junio de 2027, aunque se trata de una capacidad potencial y no de instalaciones cuya puesta en marcha esté garantizada.
La cifra tampoco es directamente comparable con los 100 MW de baterías adjudicados en julio, ya que la primera expresa capacidad energética y la segunda potencia.
Mientras las medidas ambientales apuntan a simplificar los procedimientos de instalación, el desarrollo del almacenamiento también depende de las condiciones económicas, técnicas y regulatorias que permitan sostener su operación comercial.
Yingli identifica oportunidades solares en dos segmentos
Además de sus perspectivas sobre almacenamiento, Contreras señaló que la compañía concentra su estrategia comercial en dos segmentos del mercado fotovoltaico colombiano.
El primero corresponde a proyectos utility-scale superiores a 50 MW, con centrales que pueden alcanzar capacidades de 200, 300 o 350 MW.
El segundo comprende instalaciones de entre 5 y 50 MW, principalmente vinculadas con grandes autoconsumidores, generación distribuida y contratos privados de compraventa de energía (PPA).
“Vemos, sobre todo, generación distribuida de grandes autoconsumidores, PPA privados, otro tipo de plantas en un segmento algo más pequeño”, detalló.
Esta diferenciación permite identificar dos oportunidades comerciales para los fabricantes: los grandes proyectos de generación destinados al mercado eléctrico y las instalaciones orientadas a satisfacer necesidades específicas de consumidores mediante acuerdos privados.
Para Yingli, ambos segmentos forman parte de las alternativas de crecimiento en Colombia, mientras que la integración con baterías aparece como una oportunidad adicional vinculada con las necesidades futuras del sistema eléctrico.









