Colombia cerró la primera jornada de su subasta de contratación de energía eléctrica a largo plazo con la asignación del Producto 3, correspondiente a plantas renovables nuevas que incorporan sistemas de almacenamiento. La ronda adjudicó 370 MW de capacidad, distribuidos entre 270 MW solares y cerca de 100 MW en baterías, dentro de contratos equivalentes a 390 MWh-día de energía.La distinción entre ambas cifras es clave: los 370 MW representan la potencia instalada de las centrales y los sistemas de almacenamiento adjudicados, mientras que los 390 MWh-día corresponden a la energía contratada diariamente mediante el mecanismo.
El precio de cierre informado para esta primera ronda fue de 315,87 pesos colombianos por kWh. La regulación establece que el valor contractual corresponde al precio ofertado por cada vendedor, expresado en pesos por kilovatio-hora, al que se incorpora la componente CERE definida por la normativa vigente.
Según el Ministerio de Minas y Energía, el precio obtenido equivale a menos del 30% del costo de la energía en bolsa que afrontan actualmente los usuarios durante los periodos de sequía. El Gobierno presenta esta diferencia como una señal del potencial de la contratación a largo plazo para reducir la exposición de la demanda a la volatilidad del mercado spot.
La subasta continuará el 29 de julio con una segunda jornada de adjudicación, en la que se asignarán los productos correspondientes a plantas solares fotovoltaicas nuevas y a proyectos existentes que incorporen sistemas de almacenamiento. Durante ese día, la Bolsa Mercantil de Colombia publicará los boletines con los resultados de cada categoría. De acuerdo con el cronograma actualizado, el Producto 2 recibirá posturas de precios y cantidades entre las 8:00 y las 9:30 del 29 de julio, con publicación de resultados prevista para las 11:30. El Producto 4 se adjudicará durante la tarde: las ofertas se presentarán entre las 14:00 y las 15:30, y el boletín correspondiente se divulgará a las 17:30. Mientras que el 30 de julio se conocerá el balance auditado y definitivo del proceso, una vez concluidas todas las etapas previstas por el mecanismo.

La Bolsa Mercantil de Colombia actúa como subastador y publica los resultados parciales después de cada ronda. Sin embargo, esos boletines no constituyen por sí solos el cierre integral de la convocatoria, ya que posteriormente deben consolidarse la revisión del auditor, las condiciones de competencia y el informe final del proceso.
La energía asignada en esta primera ronda permitiría atender a más de 67.000 hogares durante los momentos de mayor demanda eléctrica. Los contratos tendrán una duración de 15 años y, para las adjudicaciones con fecha inicial en 2030, las obligaciones comenzarán el 1 de enero de ese año.
“Los resultados obtenidos en este primer día de la subasta marcan un hito para la transición energética justa del país”, manifiesta Edwin Palma, ministro de Minas y Energía de Colombia.
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El funcionario sostiene que “multiplicar la capacidad de almacenamiento de energía e incorporar más fuentes de generación solar a la matriz energética reafirma el compromiso del Gobierno del Cambio con la descarbonización y la confiabilidad del sistema eléctrico”.
La adjudicación constituye, además, el primer mecanismo colombiano de contratación de largo plazo que incorpora proyectos híbridos con baterías. La capacidad asignada elevaría en aproximadamente 1.000% el almacenamiento actualmente disponible en el sistema eléctrico nacional, de acuerdo con la cartera energética.
La subasta se diseñó en un contexto de preocupación por la cobertura contractual de la demanda. Las proyecciones oficiales identificaron un riesgo estructural desde 2027, con mayor presión hacia 2030, debido a la reducción de la energía contratada frente al consumo esperado y al consecuente aumento de la exposición al mercado de bolsa.
El resultado también adquiere relevancia frente a las dudas que acompañaron la etapa previa. Aunque el registro inicial reunió a 43 agentes interesados, distintos actores del mercado advirtieron sobre la limitada cantidad de empresas energéticas entre los potenciales oferentes y sobre la exigencia de las garantías para avanzar hacia la adjudicación.
La versión final del cronograma amplió, de hecho, los plazos destinados a subsanar la garantía de seriedad de la oferta y acreditar el pago de los derechos de participación. La Adenda N.º 8 permitió corregir esos requisitos hasta el 22 y el 23 de julio, respectivamente, antes de publicar el listado de participantes habilitados.
Las garantías continúan siendo un punto central para la ejecución. Una vez suscritos los acuerdos, los vendedores y compradores deberán entregar las garantías de cumplimiento y pago al administrador centralizado, mientras que los proyectos alcanzados tendrán que acreditar las obligaciones relacionadas con su fecha de puesta en operación.
La formalización contractual llegará más adelante. La Adenda N.º 8 fija para el 30 de noviembre de 2026 la firma de los contratos de largo plazo y la suscripción del mandato con el administrador centralizado. Antes, los proyectos adjudicados deberán entregar al Administrador del Sistema de Intercambios Comerciales las garantías vinculadas con la fecha de puesta en operación.
La ejecución de los compromisos atravesará, además, un cambio de administración. Cabe recordar que el próximo 7 de agosto asumirá la Presidencia de Colombia Abelardo de la Espriella, mientras que María Nohemí Arboleda fue designada como nueva ministra de Minas y Energía. El próximo Gobierno recibirá así una subasta adjudicada, pero con el desafío de acompañar la firma de los contratos, la constitución de las garantías y el desarrollo de los proyectos que deberán comenzar a suministrar energía desde 2030.

