El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, designó a María Nohemí Arboleda Arango como próxima ministra de Minas y Energía, una decisión con la que busca enviar una señal de certidumbre técnica al mercado eléctrico antes de asumir el gobierno el 7 de agosto.
La actual gerente general de XM llegará a la cartera en un momento determinante para el país. La confiabilidad del suministro, la ejecución de más de 5000 MW pendientes, la nueva subasta de largo plazo, el despliegue de baterías y la presión tarifaria conformarán buena parte de su agenda inicial.
“Para dar tranquilidad al país y a los mercados, anuncio la designación de la doctora María Noemí Arboleda Arango como ministra de Minas y Energía”, manifestó Abelardo de la Espriella al presentar a la futura integrante de su gabinete.
El nombramiento coloca al frente del Ministerio a una ejecutiva que actualmente dirige XM, filial de ISA encargada de operar el Sistema Interconectado Nacional y administrar el mercado de energía mayorista.
Arboleda ingeniera electricista de la Universidad Nacional de Colombia, especialista y magíster en distribución y transmisión de energía, y cuenta con 30 años de trayectoria en planeación energética, operación de sistemas eléctricos de potencia y administración de mercados de energía
“Ella es una verdadera "nunca", nunca había estado en política. Es defensora absoluta de la meritocracia, de la complementariedad y del liderazgo, por supuesto, técnico y humano, que es lo que necesitamos en este gobierno”, sostuvo el presidente electo, quien presentó esa condición como una muestra del perfil técnico que pretende imprimirle a la nueva administración.
“Con María Noemí conformaremos un equipo de excelencia para enfrentar el riesgo real de desabastecimiento energético que heredamos del mal manejo del gobierno anterior”, agregó.
La llegada de Arboleda se produce mientras distintos actores advierten sobre la necesidad de incorporar nueva capacidad de generación firme, acelerar la expansión de las redes y materializar los proyectos ya adjudicados.
Por lo que, más allá de la valoración política del presidente electo, la suficiencia del sistema será una de las pruebas inmediatas para la nueva ministra. La expansión de las fuentes renovables deberá coordinarse con energía firme, almacenamiento, nuevas líneas de transmisión y mecanismos que aporten flexibilidad durante las horas de menor producción solar y eólica.
De acuerdo con cifras de SER Colombia, el país cerraría 2026 con alrededor de 4200 MW de capacidad renovable instalada, mientras otros 5086 MW todavía no alcanzan el cierre financiero.
El gremio advierte que esta situación presiona los cronogramas de construcción y eleva el riesgo de nuevos retrasos en la entrada en operación de los proyectos.
A ese escenario se suma la necesidad de incorporar al menos 6000 MW durante los próximos cinco años para evitar tensiones de abastecimiento desde 2027. La próxima administración también recibirá una subasta de cargo por confiabilidad aún sin adjudicar y deberá conducir la licitación de largo plazo para nueva generación renovable.
La próxima titular de la cartera también deberá administrar la etapa decisiva de la nueva subasta de contratos de largo plazo. La convocatoria recibió manifestaciones de interés de 43 agentes, aunque referentes de la industria alertan que existiría una mayor participación de compradores que de generadores dispuestos a ofertar.
Entre las preocupaciones aparecen las garantías bancarias exigidas, la disponibilidad efectiva de puntos de conexión y un cronograma ajustado. Estos factores podrían limitar la competencia y dificultar la participación de empresas que, aun contando con proyectos, no dispongan de estructuras financieras suficientemente robustas.
Los contratos tendrán 15 años de duración, mientras que el suministro comenzará en 2030 o 2035, según el producto adjudicado. El proceso incorpora sistemas de almacenamiento con baterías y busca brindar previsibilidad de ingresos para acelerar la financiación de nuevos parques renovables.
El almacenamiento será otro de los asuntos centrales. La Comisión de Regulación de Energía y Gas habilitó convocatorias para adjudicar proyectos con baterías y estableció mecanismos de remuneración para los inversionistas, con el objetivo de atraer capital y aumentar la flexibilidad del sistema eléctrico colombiano.
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“Hoy se enciende una luz de esperanza en el sistema energético, la era de la confiabilidad, firme con el futuro, firme con la responsabilidad”, expresó el presidente electo.
Las prioridades del sector renovable
En paralelo, SER Colombia plantea al próximo Gobierno cinco decisiones prioritarias para conectar el desarrollo de las energías renovables con las preocupaciones concretas de los colombianos.
El gremio sostiene que las primeras medidas deberán orientarse a fortalecer la seguridad energética, impulsar la inversión, modernizar la infraestructura eléctrica y consolidar el crecimiento de las fuentes limpias.
El planteamiento coincide con uno de los principales reclamos de la industria: reducir la distancia entre los proyectos anunciados, adjudicados y efectivamente construidos. Para ello, el sector demanda mayor coordinación entre las entidades encargadas de otorgar licencias, conexiones, permisos y aprobaciones territoriales.
La expansión de la transmisión también será decisiva. Sin nuevas redes, una parte de la capacidad renovable podría continuar limitada por congestiones o por la falta de infraestructura disponible para evacuar la generación desde las regiones con mejores recursos.
La nueva ministra deberá articular esas necesidades con los objetivos sociales del Gobierno. El crecimiento renovable tendrá que traducirse en mayor confiabilidad, precios competitivos, empleo e inversión regional, y no permanecer únicamente como una meta de capacidad instalada.
Tarifas y sostenibilidad financiera
Otro de los encargos directos para Arboleda será atender la situación tarifaria del Caribe colombiano, donde confluyen problemas financieros, altos niveles de pérdidas, necesidades de inversión y cuestionamientos sobre la calidad del servicio.
“Le he encargado también la misión de resolver el grave problema de tarifas en mi amado Caribe”, manifestó De la Espriella.
La revisión de este frente exigirá coordinación entre el Ministerio, la Comisión de Regulación de Energía y Gas, la Superintendencia de Servicios Públicos, las empresas prestadoras y el Ministerio de Hacienda.
El presidente electo anticipa que la futura ministra contará con respaldo financiero dentro del gabinete para preservar la prestación del servicio y evitar que los desequilibrios empresariales se conviertan en un riesgo adicional para el sistema. “La ministra designada María Noemí tendrá el respaldo y acompañamiento del ministro de Hacienda para hacer todo lo que sea necesario para que las condiciones financieras del sector aseguren que no cese la prestación del servicio de energía”, aseguró.
Y agregó: "La ministra designada recibió instrucciones para trabajar articuladamente con el ministro de Defensa, para proteger la infraestructura eléctrica, y también para trabajar con el ministro de Ambiente para avanzar en proyectos respetando la biodiversidad como debe ser”.
La designación de una especialista proveniente de XM constituye la primera señal energética del nuevo Gobierno. Sin embargo, el mercado evaluará su gestión por la capacidad de convertir conocimiento técnico en decisiones regulatorias, financieras y operativas.
La agenda combinará urgencias de corto plazo con transformaciones estructurales: garantizar el suministro, recuperar inversiones, destrabar generación renovable, integrar baterías, expandir las redes y contener la presión sobre las facturas.
Para Arboleda, el desafío será lograr que esas piezas avancen de manera coordinada. Para Colombia, lo que está en juego es que la transición energética deje de depender únicamente de nuevas adjudicaciones y se refleje en infraestructura operativa, seguridad de abastecimiento y precios sostenibles para los usuarios.

