El Consejo Nacional de Política Económica y Social (CONPES) de Colombia dio vía libre a la Política Nacional de Hidrógeno, una hoja de ruta intersectorial que orientará el desarrollo del sector hasta 2031. En la sesión no presencial del Consejo Nacional de Política Económica y Social (CONPES), el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, emitió voto favorable al documento.
La política aprobada contempla 60 acciones coordinadas entre 27 entidades del Estado, con una inversión pública indicativa de $86.424 millones. El Ministerio de Minas y Energía lideró la formulación técnica y tendrá un rol central durante su implementación.
La medida busca pasar de un ecosistema apoyado principalmente en pilotos y anuncios a una industria con capacidad de alcanzar escala comercial. A 2026, Colombia identifica 49 proyectos de hidrógeno, de los cuales 13 corresponden a experiencias de validación tecnológica y 36 a desarrollos productivos de mayor tamaño.
En conjunto, la cartera proyecta 21 GW de capacidad de electrólisis y cerca de USD 45000 millones en inversiones, aunque las iniciativas presentan distintos grados de avance. El desafío será transformar esa capacidad anunciada en plantas operativas, contratos de suministro y decisiones finales de inversión.
“El hidrógeno representa una oportunidad histórica para diversificar nuestra matriz energética”, manifiesta el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, tras la aprobación de la estrategia.
El funcionario destaca que esta industria puede “impulsar la reindustrialización del país” y “generar nuevas oportunidades de empleo e inversión”, principalmente a través de la incorporación de energías renovables en sectores con dificultades para reducir sus emisiones mediante electrificación directa.
Aunque la política abarca distintas rutas de producción de bajas emisiones, el hidrógeno verde ocupa un lugar prioritario por el potencial solar, eólico e hidráulico de Colombia. Su producción mediante electrólisis permitiría sustituir progresivamente el hidrógeno de origen fósil utilizado actualmente en refinerías, fertilizantes y otros procesos industriales.
La hoja de ruta también contempla la planificación de infraestructura para almacenamiento, transporte y distribución. Esto resulta determinante para conectar los futuros polos de generación renovable con refinerías, industrias químicas, puertos, aeropuertos y centros de consumo.
De los pilotos a las calles y refinerías
La estrategia nacional parte de una base de proyectos que ya muestra aplicaciones concretas. En movilidad, el primer autobús con celda de combustible de hidrógeno opera en el Sistema Integrado de Transporte Público de Bogotá, como una experiencia orientada a evaluar el desempeño de esta tecnología en el transporte urbano.
A esta iniciativa se suma la prueba desarrollada por Ecopetrol y Toyota en la Refinería de Cartagena, donde se estudia el funcionamiento de vehículos impulsados por hidrógeno bajo condiciones reales de operación.
En el ámbito industrial, Ecopetrol encabeza uno de los desarrollos más avanzados mediante una planta de electrólisis de 5 MW en Cartagena. La instalación representa un primer paso para incorporar hidrógeno de bajas emisiones en procesos industriales que mantienen una demanda estable de esta molécula.
También sobresale Hevolución, en Antioquia, con un proyecto de amoníaco de bajas emisiones para fertilizantes que contempla 2,3 MW de electrólisis. Empresas Públicas de Medellín, por su parte, desarrolla una iniciativa en la planta de tratamiento de aguas residuales Aguas Claras.
En ese escenario, TeraWatts By Z Holding Energy proyecta desarrollar 1.400 MW de capacidad renovable en Colombia, distribuidos entre dos complejos que integrarían generación fotovoltaica y eólica con producción de hidrógeno verde, combustible sostenible de aviación, metanol y amoníaco.
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La cartera requeriría una inversión estimada de US$2.000 millones y estaría orientada a grandes consumidores industriales, empresas navieras y aerolíneas. La compañía prepara contratos de compraventa de energía para respaldar comercialmente los desarrollos.
El primer complejo se localizaría en Barrancabermeja, frente a la refinería de Ecopetrol. Allí, la empresa prevé instalar 400 MW de energía fotovoltaica en un terreno que alcanzaría cerca de 600 hectáreas.
Estos casos muestran que el mercado colombiano podría construirse inicialmente alrededor de consumidores industriales existentes. Las refinerías, la fabricación de fertilizantes, la producción de metanol y los combustibles sostenibles de aviación ofrecen oportunidades para consolidar una demanda antes de avanzar hacia exportaciones de gran escala.
Un estándar para ordenar el mercado
Junto con el CONPES, el Gobierno expidió la Resolución 0900 de 2026, que establece el primer umbral nacional para reconocer formalmente el hidrógeno de bajas emisiones.
La norma fija un límite de 3,6 kilogramos de dióxido de carbono equivalente por cada kilogramo de hidrógeno producido. El criterio permitirá diferenciar los proyectos de acuerdo con su intensidad de emisiones y ofrecer una referencia técnica común para productores, compradores y financiadores.
La metodología busca reforzar la trazabilidad ambiental, la seguridad jurídica y la confianza de los inversionistas, además de preparar al país para futuras exigencias internacionales en materia de certificación y contenido de carbono.
“Con esta hoja de ruta y con un estándar nacional para el hidrógeno de bajas emisiones, enviamos una señal clara al mundo”, afirma Palma.
Pese al avance regulatorio y al volumen del portafolio, la competitividad económica continúa siendo el principal desafío. El hidrógeno gris mantiene costos cercanos a US$1 por kilogramo, mientras las alternativas de bajas emisiones se ubican entre US$1,8 y US$6 por kilogramo, dependiendo del precio de la electricidad, la tecnología y la infraestructura.
La nueva política intenta reducir esa brecha mediante instrumentos de financiamiento, planeación intersectorial, desarrollo de demanda y fortalecimiento tecnológico. Sin embargo, su impacto dependerá de que las acciones públicas consigan acelerar contratos, infraestructura y cierres financieros.
Con proyectos en movilidad, refinerías, fertilizantes, tratamiento de aguas y combustibles sostenibles, Colombia ya superó la etapa exclusivamente experimental. La próxima prueba será convertir los 49 desarrollos identificados y los 21 GW anunciados en una industria capaz de producir hidrógeno verde de forma competitiva y con compradores definidos.
La continuidad de esta política quedará en manos de María Nohemí Arboleda, designada como próxima ministra de Minas y Energía. La ingeniera electricista, con más de 30 años de trayectoria y experiencia al frente de XM, asumirá el 7 de agosto con el desafío de convertir la hoja de ruta aprobada en proyectos financiables, nueva demanda industrial e infraestructura para el hidrógeno de bajas emisiones.

