La Comisión Federal de Electricidad (CFE) puso cifras a su próxima etapa de expansión y dejó una señal de peso para el mercado renovable mexicano: entre 2026 y 2030 prevé incorporar 15203 MW de capacidad que la propia compañía clasifica como renovable, dentro de un Plan de Expansión de 18597 MW.
El volumen equivale al 82% de las nuevas incorporaciones previstas para la actual administración y, según CFE, constituye el mayor esfuerzo de incorporación de capacidad renovable de su historia. La cifra, sin embargo, requiere una precisión: incluye 1694 MW de cogeneración, al considerarlos libres de emisiones contaminantes. Si se aparta ese bloque, las demás tecnologías renovables suman 13509 MW, cerca del 73% de toda la expansión.
La transformación será considerable frente al parque actual. CFE proyecta que su capacidad de generación, excluyendo a los Productores Independientes de Energía, avance desde 46,6 GW en 2025 hasta 70,7 GW en 2030, un crecimiento del 52% en cinco años.
El salto combina los 18597 MW del nuevo Plan de Expansión con otros 5486 MW del Plan de Fortalecimiento de la administración anterior que terminarán de incorporarse entre 2026 y 2028. En conjunto, ambos paquetes representan 24083 MW de capacidad adicional.
Solar y eólica concentran el grueso de la expansión
Una de las principales novedades para el sector privado aparece dentro de los proyectos bajo esquemas de desarrollo mixto.
CFE identifica 38 proyectos fotovoltaicos y eólicos que suman 8026 MW ya asignados. De ese total, 30 centrales solares representan 4897 MW y ocho proyectos eólicos otros 3129 MW, con entradas en operación previstas entre 2028 y 2030.
El programa, además, mantiene otros 4151 MW de capacidad bajo esquemas mixtos pendientes de asignación. El documento no atribuye todavía todo ese volumen a una única tecnología, por lo que constituye uno de los principales bloques que resta definir dentro del programa.
El portafolio mixto se complementa con 582 MW de geotermia, 150 MW termosolares y 20 MW de hidrógeno verde, además de una central de cogeneración por 900 MW. A ello se agregan las secciones III y IV de la central fotovoltaica Puerto Peñasco, desarrolladas como proyectos propios de CFE, que sumarán 580 MW y tienen prevista su entrada en operación en 2028.
La composición marca un cambio importante para una compañía que al cierre de 2025 apenas contaba con 433 MW fotovoltaicos y 86 MW eólicos propios. La expansión prevista multiplicaría así el peso de ambas tecnologías dentro de su cartera.
Casi USD 17.000 millones para esquemas mixtos
El crecimiento renovable tampoco se plantea exclusivamente mediante inversiones propias. El Programa de Desarrollo establece que buena parte de la nueva capacidad será desarrollada mediante esquemas mixtos de coparticipación con privados.
El conjunto de esos proyectos representa aproximadamente 335258 millones de pesos, unos USD 16700 millones, incluyendo los desarrollos renovables y la cogeneración contemplada bajo esa modalidad. La mayoría de los recursos para esas iniciativas será aportada por los socios.
El esquema forma parte de una estrategia financiera mucho mayor. El Plan de Expansión contempla alrededor de 651 mil millones de pesos —unos USD 32900 millones— para generación, transmisión y distribución, con una porción significativa del financiamiento estructurada fuera del balance de la empresa.
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La apuesta cobra importancia después de un 2025 de mayor presión sobre los resultados operativos. Los costos totales de CFE aumentaron 12,7%, desde 510.200 millones hasta 575.100 millones de pesos, mientras el EBITDA cayó de 245.280 millones a 200.624 millones y su margen retrocedió desde 36,8% hasta 29,4%.
En ese contexto, CFE proyecta que la mayor participación de fuentes renovables, combinada con tecnologías térmicas más eficientes, permita reducir los costos de generación y mejorar sus márgenes durante los próximos años. El propio Programa vincula la incorporación renovable con una menor dependencia de combustibles fósiles y menores costos variables de generación.
La transmisión deberá correr al ritmo de las renovables
El tamaño de la nueva cartera desplaza parte del desafío hacia la infraestructura necesaria para transportar esa electricidad.
CFE contempla 175 proyectos de transmisión, con una inversión de 131889 millones de pesos, que permitirán incorporar 7545 kilómetros de líneas. Para distribución se prevén otros 51770 millones de pesos, entre ellos 97 nuevas subestaciones, ampliaciones de otras 95 y modernización de redes.
En conjunto, transmisión y distribución concentrarán 183659 millones de pesos. La compañía señala que esas inversiones serán necesarias para integrar las nuevas centrales, incrementar la capacidad de transporte y avanzar en la descongestión de nodos críticos de la red.
El desafío cobra dimensión frente al cambio esperado en la matriz. CFE calcula que la participación de las renovables dentro de su generación aumentará desde 21% en 2025 hasta 34% en 2030.
Al mismo tiempo, la empresa pública busca incrementar su peso sobre la generación total del Sistema Eléctrico Nacional desde 43% hasta 53%. Si se suman las centrales de FONADIN, la participación estatal llegaría al 62% para 2030.
Baterías, todavía sin una meta concreta
El almacenamiento aparece bastante menos definido frente al volumen de solar y eólica anunciado.
CFE reconoce a los sistemas de almacenamiento con baterías entre los recursos que pueden contribuir a garantizar la confiabilidad del Sistema Eléctrico Nacional, junto con la ampliación de transmisión y la modernización de la infraestructura.
Sin embargo, el Programa de Desarrollo no asigna una meta específica en MW o MWh de BESS dentro del Plan de Expansión 2026-2030, a diferencia de lo que ocurre con solar, eólica, geotermia, termosolar e incluso hidrógeno verde.
La ausencia deja uno de los interrogantes de la hoja de ruta: la expansión renovable ya tiene escala, inversiones y buena parte de sus proyectos definidos, pero la incorporación de recursos adicionales de flexibilidad todavía no cuenta con un objetivo equivalente.

