AES México se prepara para capturar una nueva etapa de crecimiento del mercado energético, con participación en los esquemas mixtos y privados y algunas oportunidades de almacenamiento stand alone, mientras proyecta que la expansión de la demanda podría requerir entre 2000 y 3000 MW adicionales por año.
Aunque la compañía no confirmó oficialmente el tamaño de su pipeline, Andrés Cabrera, director comercial y de desarrollo de AES México, dejó entrever durante el streaming Se tenía que decir y se dijo, organizado por Energía Estratégica, que la cartera bajo análisis podría rondar los 1000 MW en esta nueva fase del mercado.
“Estamos participando en procesos mixtos y en privados, lo que llamamos nosotros orgánicos, que son los proyectos que venían también avanzando de manera normal. Entonces digamos que hoy tenemos un pipeline jugoso”, manifestó Cabrera durante el streaming.
Al ser consultado específicamente sobre si ese portafolio podría ubicarse alrededor de 1 GW, el ejecutivo evitó confirmar una cifra definitiva debido a que los procesos continúan abiertos, aunque reconoció que ese orden de magnitud resulta razonable.

“Digamos que ese es un promedio que hace sentido”, señaló.
La estrategia no se limita a una sola tecnología. AES busca construir una cartera diversificada entre solar, eólica y almacenamiento, mientras analiza tanto proyectos desarrollados internamente como oportunidades que comienzan a aparecer en el mercado a partir de las nuevas convocatorias.
La compañía espera que ese pipeline pueda traducirse en anuncios concretos durante los próximos meses, una vez que finalicen las etapas correspondientes de los procesos en los que participa.
El interés que despertaron las primeras convocatorias también lleva a AES a considerar que el actual ciclo de adjudicaciones podría tener continuidad. Una de las principales señales fue el esquema de inversión mixta: frente a una convocatoria cercana a 7400 MW, las manifestaciones iniciales de interés alcanzaron alrededor de 38 GW distribuidos en más de 200 proyectos.
“Puede haber apetito para una segunda, tercera, cuarta convocatoria”, anticipó Cabrera, quien considera que la diferencia estará en “la robustez detrás del desarrollo en cada uno de estos proyectos ubicados”.
Ese volumen no implica que todos los desarrollos tengan condiciones para materializarse. Cabrera advierte que detrás del interés conviven proyectos con diferentes niveles de madurez y que el verdadero diferencial estará en la capacidad de cumplir con terrenos, garantías, permisos, suministro, EPC, financiamiento e interconexión.
El esquema mixto con CFE gana bancabilidad
Para AES, otro de los cambios centrales del nuevo mercado mexicano está en la estructura de inversión mixta y en el rol de Comisión Federal de Electricidad (CFE) como contraparte.
Cabrera reconoció que el modelo generó interrogantes inicialmente entre los privados. Sin embargo, a medida que avanzó su estructuración, la combinación de contratos de largo plazo, respaldo del offtaker, permisos e interconexión comenzó a resultar más comprensible para desarrolladores y entidades financieras.
“Después de que uno ha ido pasando esas etapas de aprendizaje, hace sentido para los bancos, hace sentido con un contrato de 25 años y hacia los desarrolladores”, sostuvo el directivo.
También destacó que existe una mayor coordinación institucional entre los organismos responsables de regulación, planeación y operación del sistema, algo que, desde la mirada de AES, reduce incertidumbre respecto de etapas anteriores.
“Todo está manejándose de manera uniforme y eso da bancabilidad, da certidumbre, da que los plazos de alguna manera tengan una trazabilidad mejor que antes”, señaló Cabrera.
Esa nueva lógica puede, además, sostener una continuidad de procesos si los primeros proyectos logran ejecutarse correctamente. Cabrera considera que la robustez del desarrollo y el cumplimiento de los hitos serán decisivos para determinar si México mantiene nuevas rondas de adjudicación.
El ejecutivo sostiene que el punto crítico ya no será únicamente competir por precio, sino demostrar que detrás de cada oferta existen terrenos asegurados, EPCistas, suministro, financiamiento, permisos y capacidad real para cumplir con los plazos comprometidos.
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“Más allá de que de pronto nos pueda sorprender precios, es si el ancho de banda de desarrollo se va a ejecutar en los plazos y en los compromisos que hay”, sostuvo el ejecutivo.
Las garantías también filtran las oportunidades para AES
La reactivación del mercado no solo abre espacio para desarrollos propios. Cabrera reconoce que distintos desarrolladores comenzaron a acercarse a AES con proyectos avanzados dentro de las nuevas convocatorias, lo que empieza a generar oportunidades de asociación, compra o incorporación de activos.
“Hoy el esquema está haciendo que desarrolladores nos toquen la puerta”, reveló el ejecutivo.
Sin embargo, la existencia de una adjudicación o un contrato detrás no alcanza para que AES avance. La compañía analiza la solidez del desarrollo, el control de tierras, la ingeniería, la estructura EPC, la interconexión y la capacidad financiera necesaria para sostener los compromisos asumidos.
Uno de los filtros más claros son las garantías. Cabrera explicó: “Las primeras garantías eran de 10000 USD/MW, después se incrementaban a 15000 USD/MW”, detalló.
Para dimensionar la exigencia, el directivo ejemplificó que “un proyecto de 200 MW puede requerir entre 3 a 5 millones de dólares solamente en garantías”.
Ese nivel de compromiso financiero puede convertirse en un factor decisivo para determinar qué desarrolladores continúan solos y cuáles buscan socios con mayor respaldo, abriendo una nueva dinámica de compraventa y asociación de proyectos en México.
Hasta 3 GW anuales de nueva demanda: AES responde con solar, eólica y BESS
Cabrera considera que el país podría necesitar entre 2000 y 3000 MW adicionales por año simplemente para acompañar el crecimiento normal de su economía y del consumo eléctrico.
“México necesita eso para cubrir su demanda y mantener su pico de crecimiento, sin ser un pico de nearshoring o un exponencial”, afirmó.
La estimación resulta especialmente relevante porque no incorpora escenarios de expansión extraordinaria vinculados al nearshoring o al crecimiento de los data centers, dos factores que podrían elevar todavía más las necesidades de nueva capacidad hacia 2030.
Dentro del portafolio renovable, AES busca mantener un equilibrio entre solar y eólica, dos tecnologías que presentan ventajas y desafíos diferentes desde la óptica del desarrollo y la comercialización.
A esa combinación se suma el almacenamiento. La compañía analiza tanto baterías asociadas a generación renovable como oportunidades de BESS stand alone, una tecnología que comienza a ganar espacio propio dentro de la nueva arquitectura del mercado mexicano.
“El esquema de la convocatoria, que es un contrato de largo plaza con un esquema tolling agreement, hoy funciona”, aseguró.
Sin embargo, todavía existen aspectos regulatorios que podrían aumentar el atractivo económico del storage. Servicios como regulación de frecuencia u otras prestaciones complementarias podrían sumar nuevas fuentes de ingresos una vez que se definan con mayor precisión las reglas de operación.
“Hay algunas cosas todavía que falta detalle, conocer, que podría hacer que el esquema fuera más atractivo”, planteó el ejecutivo.
AES también observa oportunidades fuera de su desarrollo orgánico. La reactivación de las convocatorias comenzó a mover proyectos en el mercado secundario, con desarrolladores que buscan capital, socios o compradores capaces de asumir los compromisos financieros y técnicos que exigen las nuevas reglas.
Cabrera reconoce que algunas de esas oportunidades ya comenzaron a llegar a la compañía, aunque advierte que la existencia de un PPA o un interés de CFE no garantiza por sí sola que el activo resulte atractivo para AES.
El análisis pasa por verificar tierras, ingeniería, garantías, interconexión, contratos de suministro y capacidad para cumplir con los tiempos previstos. Ese nivel de exigencia será particularmente relevante considerando que la expectativa oficial apunta a que buena parte de los proyectos alcance operación comercial antes de 2030.

