“El hidrógeno es la energía del futuro”, aseguraba años atrás el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, tras importantes anuncios de inversión de cara al 2040 para el desarrollo de este combustible generado a partir de la descomposición del agua.

Firme a la declaración del mandatario, la nación oriental apunta a ser líder mundial en materia de hidrógeno como vector energético limpio y alternativo a los combustibles fósiles, tanto para la energía domiciliaria como vehicular.

Según el Proyecto Global Carbon Project, Japón es la sexta nación más contaminante del mundo –detrás de China, EE UU, la Unión Europea, India y Rusia-, responsable del 4 por ciento de las emisiones a nivel global.

La intención de las autoridades no sólo es invertir en esta energía limpia, que cada vez es más competitiva, sino comenzar a reemplazar su energía nuclear, especialmente luego de la catástrofe de marzo del 2011 en la región de Fukushima (ver aparte).

Ahora, los Juegos Olímpicos de 2020 que se desarrollarán en Japón serán la excusa para uno de sus objetivos más ambiciosos: crear una “sociedad del hidrógeno” como prueba piloto. Para ello, en la ciudad de Tokio se planea invertir cerca de 350 millones de dólares en subsidios a vehículos eléctricos a pila de combustible y estaciones de hidrógeno.

La Villa Olímpica será una “ciudad del hidrógeno” para 17.000 personas. Tokio construirá tuberías similares a las de gas convencional para transportar esta sustancia hacia los alojamientos, instalaciones deportivas, restaurantes y resto de lugares que requieran energía, donde ésta se producirá localmente mediante pilas de hidrógeno para cogeneración de electricidad y agua caliente. También hacia las estaciones de carga para los autobuses y coches a pila de hidrógeno que transportarán a los deportistas, etc.

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En este marco, es que la Sociedad del Sistema de Energía de Hidrógeno de Japón (HESS, por sus siglas en inglés) está dialogando la Asociación Argentina de Hidrógeno (AAH2) para avanzar en desarrollos en nuestro país.

En contacto con Energía Estratégica, Juan Carlos Bolcich, titular de la AAH2, cuenta que “la colaboración científica técnica entre las dos asociaciones ya existe», y que «se mantiene una relación de diálogo de colaboración de intercambio de informaciones, posibles experiencias y, obviamente, el ánimo que se puedan hacer obras»; pero revela que a partir del año que viene comenzarían a intensificarse.

El especialista, también miembro del directorio de la Asociación Internacional de la Energía del Hidrógeno en representación de Sudamérica, señala que los japoneses están interesados por el potencial argentino de energías renovables, con factores de carga del 50 por ciento en el sur para el desarrollo de parques eólicos, y niveles de radiación excepcionales en el norte.

En ese sentido, uno de los planes sería generar hidrógeno mediante energías renovables y exportarlo a Japón.

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Otro punto fuerte que se está tratando es que la nación oriental instale fábricas en Argentina que desarrollen la cadena de valor. “Se apunta a que se fabriquen algunos componentes en el país en cuanto al manejo del hidrógeno, como compresores, fuente de almacenamiento, estaciones de servicio; eso por un lado, por otro, todo lo que hace a la industria automotriz”, indica Bolcich.

Actualmente Japón cuenta con dos compañías de la industria automotriz que hacen punta en materia de hidrógeno, una es Toyota con su modelo ‘Mirai’ y otra es Honda, con el ‘FCX Clarity’.

“Japón está mirando a 4 o 5 lugares en el mundo para explotar hidrógeno y Argentina es uno de ellos”, remata el titular de la AAH2.