El inicio de la nueva administración federal habría generado traspiés en algunas negociaciones del sector privado en materia energética durante los primeros meses del año. Sin embargo, el cierre del 2019 habría sido positivo al reactivarse nuevas conversaciones entre clientes industriales y empresas del sector de las energías renovables.

“Notamos un incremento impresionante de convocatorias a las que fuimos invitados. En lo que fue el principio del año, nosotros cerramos 3.8 MW de proyectos solares que ya estamos construyendo; y, en este último trimestre, estamos participando con 12 MW en unas 7 licitaciones que se están llevando a cabo ahora mismo”, constató Ulises Rivera, director comercial de Becquerel Power.

Los avances en la definición de un marco reglamentario para generación distribuida colectiva habría permitido que se evalúen nuevos desarrollos pensados para grandes clientes.

“Ahora, analizamos escalar de 500 kilovatios a instalaciones de 1 megavatio”, indicó el empresario.

Aquello abre una esperanza de que cada vez más sectores industriales se interesen en adoptar esta alternativa de generación; ya que ampliando la escala, no sólo se cubre más demanda del cliente sino también se reducen atractivamente los costos. De allí, ya se adelantaron con convocatorias industrias tales como la de procesamiento de alimentos y otras de retail, que por lo pronto son las que requerirían más megavatios en este cierre del año.

Como por ejemplo, un Grupo de la industria cárnica y láctea ya evalúa unos 20 MW en diferentes establos para hacer su producción más sustentable con instalaciones renovables provistas por Becquerel Power; luego de haber descartado a tecnologías como la eólica, cogeneración y bioenergías, una de las alternativas que surge como más oportuna es como generador exento a partir de distintos parques fotovoltaicos hasta 500 kilovatios. 

Aquello también es evaluado por otras compañías que empezaron a lanzar licitaciones más pequeñas de sistemas solares para autoconsumo o generación distribuida durante los últimos meses. 

«Es natural que los avances se hayan dado en este último trimestre porque tiene mucho que ver con el proceso de planeación de las empresas para el siguiente año. Pero ya que estén licitando quiere decir que las solicitudes para evaluar esos proyectos ya se dieron en agosto-septiembre, fueron aprobados y ya a noviembre lanzaron licitaciones», consideró el director comercial de Becquerel Power.

Según la reflexión del empresario consultado, hay claras señales de que la industria quiere adoptar la tecnología renovable para cubrir parte de su demanda energética, pero advirtió que internamente todavía las compañías no se sentirían preparadas para administrar compras de energía con su propio equipo, como si lo hacen por ejemplo con compras de flotas de vehículos y demás servicios que requieren para optimizar su producción.

De allí es que en “un 80%” de estas convocatorias se habría optado por contratar a estudios de abogados para que lleven a cabo los procesos de licitación de compra de energía o bien de resolución de instalaciones de sistemas fotovoltaicos llave en mano. 

«Hay un abanico muy importante de tecnologías, marcas y precios. El desafío para los despachos a cargo de las licitaciones es garantizar que las ofertas sean legalmente posibles y técnicamente factibles», observó Ulises Rivera.

El grueso de estas licitaciones tenían como objetivo dar a conocer los resultados en esta última quincena del año. No obstante, estos procesos privados podría dilatarse unos días más ante la amplia oferta que podrían haber recibido y que debe analizarse en detalle. Por lo que, se espera que se adjudiquen nuevos proyectos entre privados en el primer mes de 2020.