Vestas considera que el futuro de las energías renovables en México dependerá menos de la velocidad con que se incorporen nuevos gigavatios y más de la capacidad del mercado para sostener inversiones durante la próxima década. En medio de la reactivación del sector y de las metas energéticas planteadas hacia 2029, la compañía apuesta por un crecimiento gradual que permita consolidar una industria competitiva, evitando nuevos ciclos de expansión acelerada seguidos por períodos de estancamiento.
"Mejor tener un mercado a diez años de 1.5 GW o 2 GW al año que tener 9 GW en dos años y luego regresamos a cero", afirmó Mehdi Hadbi, Country Head México & Sales Director North Latam de Vestas durante su participación en Future Energy Sumit (FES). Para el ejecutivo, el desafío no pasa únicamente por sumar capacidad renovable en el corto plazo, sino por generar condiciones que permitan atraer inversiones, empleo y transferencia tecnológica de forma sostenida.
La posición de la empresa cobra relevancia considerando que acumula 2.7 GW eólicos en operación en México y mantiene presencia en el país desde hace tres décadas. Desde esa experiencia, Hadbi advirtió que los mercados caracterizados por ciclos de auge y caída suelen desalentar inversiones industriales y favorecer la aparición de actores con una visión especulativa.
"Los hemos visto en todos los países. Les atraen estos ciclos de boom, van ahí, arrasan con lo que pueda y desaparecen", manifestó. A su juicio, una senda estable resulta mucho más favorable para desarrollar capacidades locales y fortalecer toda la cadena de valor del sector.
"Al principio la eólica era una energía que necesitaba mucha inversión y también incentivos de los estados para ser competitiva. A lo largo del tiempo esto cambió, la tecnología avanzó mucho y ahora es una energía que combina bien con otros tipos de generación para tener una matriz energética diversificada", agregó.
En ese contexto, Hadbi señala que México presenta características particularmente atractivas para la tecnología eólica, aunque con condiciones muy distintas según la región.
"México de verdad es un continente. Hay plataformas que valen en el noreste, pero estas plataformas no valen en Oaxaca. En Yucatán es otra plataforma", indicó. Por ello, la compañía trabaja con diferentes modelos tecnológicos para adaptarse a cada recurso y ayudar a sus clientes a mejorar la competitividad de sus proyectos.
Convocatorias, certidumbre y el desafío de transformar proyectos en inversiones
La visión de Vestas llega en un momento de renovada actividad para el mercado mexicano. Durante los últimos meses, el Gobierno impulsó nuevas convocatorias para proyectos renovables, almacenamiento y autoconsumo, en un intento por acelerar inversiones y recuperar el dinamismo del sector.
Entre los avances más relevantes, un total de 7410 MW distribuidos en 37 proyectos y adjudicados a 31 desarrolladores en el esquema mixto comienzan a delinear el nuevo mapa de inversiones renovables en México.
Para Hadbi, la existencia de proyectos nunca fue el principal problema. "No ha sido una sorpresa que haya 100 o más proyectos eólicos porque proyectos había y lo sabíamos desde antes. Lo que no había era un marco que deje que estos proyectos afloren", analizó.
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La empresa reconoce que las nuevas reglas del juego comenzaron a reducir parte de la incertidumbre que dominó al mercado durante los últimos años. "Había señales que ahora se convirtieron en hechos", señaló el directivo al referirse a los nuevos mecanismos y esquemas mixtos impulsados por las autoridades.
Sin embargo, considera que el próximo desafío será transformar ese pipeline en proyectos efectivamente construidos y financiados. Para ello, insiste en la necesidad de reducir los factores de incertidumbre que todavía perciben desarrolladores, fabricantes e instituciones financieras.
"Para mí un riesgo es todo lo que le puedes poner un coste. Si lo puedes cuantificar, lo pones en tu modelo financiero. El problema aparece cuandolo que llamamos riesgo empieza a ser algo no cuantificable, como un permiso del que no sabes los plazos, esto ya es incertidumbre", analizó Hadbi.
Según el ejecutivo, esa diferencia explica en parte por qué las convocatorias privadas tuvieron una respuesta más moderada que los proyectos desarrollados bajo esquemas mixtos con la CFE. "Había muchos riesgos que no se entendían y se convertían en incertidumbre que nadie podía cuantificar: ni el fabricante, ni el desarrollador, ni los bancos", apuntó.
Y manifestó que mientras los riesgos pueden repartirse entre distintos actores de un proyecto, la incertidumbre suele paralizar decisiones de inversión porque nadie está dispuesto a asumir costos imposibles de estimar.
Pese a ello, Vestas asegura que observa señales positivas después de varios años de desaceleración. La compañía volvió a participar activamente en procesos comerciales, retomó el análisis de nuevas plataformas tecnológicas y comenzó a prepararse para una eventual nueva etapa de construcción de parques.
Ese optimismo también se refleja en el regreso de talento especializado al país. Durante los años de menor actividad local, parte de los equipos mexicanos de Vestas trabajó en mercados como Brasil, Chile y Argentina.
"Estamos haciendo regresar gente que son mexicanos que montaron parques aquí durante años y que en algún momento tuvimos que movilizar a Brasil, Chile o Argentina. Ahora los estamos haciendo regresar a México para que estén listos para la construcción de nuevos parques", afirmó.
Más allá de las metas planteadas para 2029, Hadbi insiste en que la discusión de fondo debe enfocarse en la sostenibilidad del mercado a largo plazo. A su juicio, un crecimiento estable genera mejores condiciones para atraer fabricantes, desarrollar proveedores locales y promover una verdadera transferencia tecnológica.
De cara a los próximos años, el ejecutivo espera que la conversación deje de centrarse en si los proyectos se realizarán o no. "Espero que dentro de unos meses estemos hablando de eficiencia energética y de otros temas más técnicos porque los proyectos ya se están construyendo", afirmó.
"Lo positivo es que por fin hay algo, hay reglas de juego. Pueden gustar más o pueden gustar menos, pero son las reglas", concluyó. Y dejó un último mensaje para el mercado mexicano: "Mi deseo sigue siendo el mismo: un mercado de 1.5 GW durante diez años antes que 9 GW en dos años".
