España comienza a delinear una nueva hoja de ruta para el desarrollo de las energías renovables. En el marco del Encuentro Eólico Anual organizado por la Asociación Empresarial Eólica (AEE), el secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, anticipó que el Gobierno prevé lanzar nuevos concursos para generación renovable en los próximos meses, una señal que el sector interpreta como el inicio de una nueva etapa para la incorporación de capacidad eólica y sistemas de almacenamiento.
La iniciativa apunta a priorizar tecnologías capaces de aportar mayor flexibilidad a la red, combinando nueva capacidad de generación con soluciones de almacenamiento y aprovechando parte de los nudos de acceso disponibles para nuevos proyectos. Dentro de ese esquema, la energía eólica terrestre aparece como una de las principales protagonistas, junto con las centrales hidroeléctricas de bombeo y, eventualmente, proyectos fotovoltaicos asociados a baterías.
Si bien aún no hay detalles, el anticipo del anuncio llega en un momento clave para el mercado español. Además de los futuros concursos de renovables, el sector también espera la puesta en marcha del mercado de capacidad, un mecanismo destinado a retribuir tecnologías capaces de aportar respaldo y flexibilidad al sistema eléctrico. Aunque la Comisión Europea ya dio luz verde al esquema español, su implementación todavía requiere la aprobación definitiva de determinados aspectos regulatorios antes de que puedan convocarse las primeras subastas, muy esperadas por los desarrolladores de almacenamiento y generación gestionable.
El regreso de estos concursos también supondrá la vuelta de las subastas renovables de carácter general, luego de la última licitación celebrada en España, realizada en noviembre de 2022, que ofreció 3.300 MW, distribuidos entre 1.800 MW para energía solar fotovoltaica y 1.500 MW para eólica terrestre, pero únicamente logró adjudicar 45,5 MW de eólica, dejando desierto cerca del 99% del volumen ofertado. El escaso interés respondió principalmente a los precios máximos fijados por el Gobierno, próximos a 45 euros/MWh, considerados insuficientes por los promotores frente al incremento de los costes de inversión, financiación y suministro.
Desde entonces, el contexto del mercado ha cambiado significativamente. La necesidad de incorporar almacenamiento, acelerar la repotenciación del parque eólico y dotar de mayor flexibilidad al sistema eléctrico ha pasado a ocupar un lugar central dentro de la planificación energética del Ejecutivo.
En esa línea, el Gobierno ya viene consolidando una estrategia para modernizar el parque renovable existente. En los últimos meses, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) amplió en 220 millones de euros la segunda convocatoria del programa de Repotenciación Circular, elevando su dotación total hasta 512 millones de euros. Del incremento presupuestario, 210 millones se destinarán a proyectos eólicos y otros 10 millones a instalaciones hidroeléctricas, reforzando la apuesta por aprovechar infraestructuras ya conectadas a la red.
A ello se suma la adjudicación de ayudas para repotenciar alrededor de 2,4 GW de potencia eólica, una actuación que permitirá sustituir aerogeneradores antiguos por equipos de mayor capacidad, incrementar la producción eléctrica y reducir el impacto territorial de las instalaciones existentes. Para el sector, la modernización del parque constituye una de las principales oportunidades para seguir aumentando la generación renovable sin necesidad de desarrollar nuevos emplazamientos.
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Entre las medidas impulsadas por nuevo marco regulatorio figura la posibilidad de liberar parte de la capacidad de acceso que permanecía reservada para futuros concursos de generación, con el objetivo de que pueda ser aprovechada por proyectos de repotenciación eólica. De esta manera, parques ya en operación podrán sustituir aerogeneradores por equipos más modernos e incrementar su capacidad de evacuación, favoreciendo una utilización más eficiente de la infraestructura existente.
En paralelo, las comunidades autónomas también comienzan a adaptar sus herramientas al nuevo escenario. Extremadura, una de las regiones con mayor cartera de proyectos renovables del país, anunció la puesta en marcha de un mapa de capacidad energética que se actualizará periódicamente para ofrecer información sobre las posibilidades de generación y acceso disponibles en los distintos nudos de la red eléctrica. La iniciativa busca facilitar la planificación de nuevas inversiones y aportar mayor visibilidad sobre las opciones reales de conexión para futuros desarrollos.
La renovada apuesta por la eólica quedó reflejada durante de la Asociación Empresarial Eólica (AEE). Allí, el secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, aseguró que "la energía eólica se encuentra a las puertas de su etapa más prometedora", destacando que esta tecnología será uno de los pilares para afrontar los desafíos de la transición energética española.
El funcionario también defendió la necesidad de impulsar un despliegue integrado en el territorio y afirmó que "tenemos todas las herramientas y tenemos que trabajar juntos Administración y sector para hacerlo posible", en referencia a la colaboración necesaria para acelerar el desarrollo de nuevos proyectos.
Por su parte, Rocío Sicre, presidenta de AEE, señaló: "Estoy convencida de que seguiremos construyendo un sector cada vez más fuerte, más innovador y cercano a la sociedad. Un sector que continúe creciendo de la mano de los territorios, impulsando la competitividad de nuestra industria y contribuyendo a una España y una Europa más seguras, sostenibles y autónomas. La mejor etapa de la energía eólica española está todavía por llegar”.
Mientras tanto, la eólica marina continúa esperando definiciones. Aunque desde el Gobierno se ha planteado la posibilidad de celebrar la primera subasta antes de finalizar el año, el sector aún no dispone de un calendario oficial ni de las bases definitivas del proceso, por lo que la expectativa continúa centrada en los próximos pasos regulatorios.
El almacenamiento energético gana cada vez mayor relevancia dentro de la planificación eléctrica española debido al crecimiento de la generación renovable variable. En ese escenario, las centrales de bombeo hidroeléctrico aparecen como una de las soluciones prioritarias para aportar flexibilidad al sistema, aunque también podrían incorporarse proyectos solares con almacenamiento asociado.
Con este conjunto de medidas, España busca abrir una nueva fase de su transición energética, donde el crecimiento de la capacidad renovable estará acompañado por la modernización del parque instalado, la incorporación de almacenamiento y una utilización más eficiente de la infraestructura eléctrica existente.

