El movimiento no aparece aislado. En un mercado global atravesado por sobrecapacidad industrial, márgenes deteriorados y necesidad de colocar volumen fuera de China, Europa vuelve a ganar peso como destino estable para los fabricantes asiáticos.
La señal llega en un momento particular para la cadena solar: mientras las exportaciones globales chinas de módulos cayeron 9% interanual entre enero y febrero, Europa concentró cerca del 40% de los envíos y se mantuvo como el mercado con mayor estabilidad.
“Estos datos hay que leerlos con cuidado, pues reflejan importaciones por país, pero dentro de la UE luego se produce libre circulación de mercancías y es difícil saber cuántos de estos paneles acabarán instalándose este año y dónde”, advierte Alejandro Diego Rosell, especialista del sector solar.
La advertencia no es menor. Países Bajos, con Rotterdam como gran puerta logística, concentra una parte relevante de la entrada de módulos chinos al continente. Pero sus volúmenes se mantienen relativamente estables, lo que dificulta utilizar la importación por país como espejo directo de la demanda final.
Aun así, algunos mercados empiezan a destacar. Italia, Polonia y Grecia registran fuertes incrementos en la entrada de módulos, una evolución que podría anticipar mayor actividad fotovoltaica en países que venían mostrando menor ritmo de instalación.
La lectura para España es distinta. El mercado crece de forma más moderada, con un avance del 8%, pero mantiene actividad pese a un contexto más exigente para los proyectos: precios bajos, restricciones de red, curtailment y mayor presión sobre la rentabilidad.
En paralelo, otros mercados maduros como Alemania y Francia también continúan al alza, aunque sin los saltos registrados en el centro y sur de Europa. Reino Unido, Dinamarca y Bélgica aparecen además entre los países con repuntes relevantes.
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El comportamiento europeo contrasta con la foto global de comienzos de año.
Según datos de InfoLink Consulting, entre enero y febrero de 2026 las exportaciones chinas de módulos solares alcanzaron 35,06 GW a nivel mundial, con una caída interanual del 9%. En ese escenario, Europa recibió 14,16 GW, creció 8% y concentró cerca del 40% del total global, consolidándose como el mercado más estable para los fabricantes chinos.
El contraste es todavía mayor frente a América Latina, que recibió 2,99 GW en enero-febrero y registró una caída interanual del 51%, la peor evolución relativa entre las principales regiones analizadas. Oriente Medio, en cambio, creció 90%, mientras África avanzó 42%.
El dato europeo también debe leerse desde el lado chino. La industria necesita colocar volumen en el exterior por el exceso de capacidad y la presión sobre márgenes: Longi Green Energy Technology perdió 1920 millones de yuanes en el primer trimestre de 2026, equivalentes a unos 281 millones de dólares.
El problema de fondo es estructural: la capacidad global de fabricación de módulos supera los 1200 GW, mientras la demanda efectiva ronda niveles muy inferiores. Esa brecha alimenta la competencia por precios y empuja a los fabricantes a sostener volumen en mercados externos, incluso en un contexto de rentabilidad deteriorada.
En el primer trimestre también se observó una mejora de entre 15% y 20% en los precios de los módulos, pero la recuperación no alcanza para compensar por completo la presión de costos, la competencia comercial y los desbalances entre oferta y demanda.
Por eso, el crecimiento de las importaciones europeas puede leerse en dos direcciones. Por un lado, como una señal temprana de mayor actividad solar en determinados mercados. Por otro, como parte de una estrategia de losfabricantes chinos para colocar producción en el exterior mientras el mercado doméstico se desacelera y la industria busca recomponer márgenes.
“En general, creo que esto puede traer un incremento de instalaciones, pues son 3 GW más que en 2025, pero hasta el tercer trimestre no sacaría conclusiones”, concluye Rosell.

