El almacenamiento empieza a ganar terreno dentro de la nueva cartera renovable de Perú. Sungrow registra un aumento de la actividad comercial vinculada a baterías y anticipa que esta tecnología tendrá una participación creciente a medida que evolucione la forma de gestionar y comercializar la energía.
“Está aumentando muchísimo la cantidad de cotizaciones que estamos realizando”, aseguró Luiz Fernando Biagini, Head of Sales Cono Sur de Sungrow, durante su participación en Future Energy Summit (FES) Perú 2026.
Aunque la fotovoltaica continúa claramente por delante, el fabricante ya observa sistemas de almacenamiento de una escala considerable frente a los desarrollos solares que analiza.
“La parte PV todavía es mucho más grande que la de baterías. Hemos visto que los tamaños de los proyectos de almacenamiento son aproximadamente un 30% o 40% de las cotizaciones PV que observa la compañía”, explicó Biagini.
El ejecutivo consideró que el próximo salto llegará a medida que el mercado encuentre formas más eficientes de comercializar y gestionar la energía. “Seguramente va a crecer en los próximos años”, proyectó.
Las señales que observa Sungrow aparecen en medio de una expansión considerable de la cartera fotovoltaica peruana.
En abril, el Ministerio de Energía y Minas (MINEM) contabilizó 13 centrales solares con concesión definitiva de generación, localizadas principalmente en el sur del país. En conjunto suman 2402 MW de potencia proyectada y representan inversiones estimadas en US$ 1805,9 millones.
La producción también viene creciendo. En marzo de 2026, la generación solar alcanzó 288 GWh, frente a 115 GWh del mismo mes de 2025, lo que representó un incremento interanual del 151%. En ese período, las renovables no convencionales aportaron en conjunto alrededor del 12% de la producción eléctrica nacional.
A esa expansión se incorporaron en junio Intipampa Expansión, de ENGIE Energía Perú, y Sunny Expansión, de Kallpa Generación. Ambas entraron en operación comercial y añadieron conjuntamente 156,7 MW de capacidad solar al Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN), tras inversiones por US$ 112,7 millones.
El crecimiento de la fotovoltaica amplía, al mismo tiempo, las oportunidades para soluciones capaces de gestionar la producción renovable y prestar servicios al sistema.
Los proyectos solar + BESS empiezan a aparecer
Ese interés por el almacenamiento ya tiene correlato en proyectos concretos que avanzan en su tramitación.
Uno de los casos más relevantes es Cotahuasi I, promovido por GR Guanaco. El MINEM aprobó el 30 de junio su Declaración de Impacto Ambiental (DIA), correspondiente a una central solar fotovoltaica de 200 MW acompañada por sistemas de almacenamiento BESS.
También se encuentra en tramitación ambiental Ubinas, de GR Mitoconga, concebido como una central fotovoltaica con sistema de almacenamiento y línea de transmisión asociada. Durante 2026, el MINEM registró avances en la documentación ambiental del proyecto.
A ellos se suman iniciativas destinadas a incorporar baterías a instalaciones solares existentes. El Ministerio otorgó conformidad ambiental a la implementación de un BESS de 5 MWh en la Planta Solar Repartición, mientras que la Planta Solar Majes cuenta con un proyecto de mejora tecnológica que contempla otro sistema de 5 MWh.
Los movimientos todavía no permiten hablar de un mercado de almacenamiento comparable con otros países de la región que llevan más tiempo desplegando baterías a gran escala, pero muestran que la tecnología empieza a incorporarse tanto a nuevos desarrollos como a activos solares existentes.
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Perú también mueve las reglas para los servicios complementarios
El crecimiento comercial ocurre mientras el país revisa parte del marco necesario para incorporar nuevas tecnologías a la operación del sistema eléctrico.
En febrero, Osinergmin aprobó un nuevo Procedimiento Técnico del COES N.º 22 para la Reserva Rotante para Regulación Secundaria de Frecuencia. Ese mismo mes dispuso la publicación del nuevo Procedimiento Técnico N.º 21 sobre Reserva Rotante para Regulación Primaria de Frecuencia.
Posteriormente, en julio, el organismo publicó para comentarios una propuesta de modificación de los procedimientos PR-21 y PR-20, este último referido al ingreso, retiro y modificación de instalaciones en el SEIN.
En paralelo, el MINEM publicó en abril para comentarios un proyecto de Reglamento de los Servicios Complementarios, que además propone modificaciones al Reglamento de la Ley de Concesiones Eléctricas, al Reglamento del Mercado Mayorista de Electricidad y al Reglamento del COES.
Por lo tanto, el marco continúa en evolución y todavía no corresponde presentar esas últimas propuestas como regulación definitiva.
Para los sistemas BESS, esa discusión será relevante porque su modelo de negocio no necesariamente depende sólo del arbitraje de energía. La posibilidad de prestar distintos servicios al sistema puede sumar fuentes de ingresos y mejorar la ecuación económica de los proyectos.
Los precios entran en una nueva etapa
Para Sungrow, el crecimiento del interés por las baterías coincide además con un cambio en la dinámica internacional de precios.
Biagini recordó que años atrás se hablaba de referencias cercanas a US$ 1000 y que durante la pandemia descendieron hacia los US$ 400. Actualmente, sostuvo, las cotizaciones pueden encontrarse alrededor de US$ 200, con variaciones según el tamaño del proyecto.
También señaló que los esquemas comerciales están cambiando. Frente a precios fijos, aparecen alternativas flexibles con componentes indexados al valor del litio.
En ese punto mencionó referencias de entre US$ 120 y US$ 150, aunque sin precisar la unidad ni las condiciones asociadas.
Más allá del precio inicial, Biagini puso el énfasis en la previsibilidad necesaria para inversiones que operarán durante años.
“Para hacer que una inversión de este proyecto funcione es necesaria esta tranquilidad, esta seguridad de que lo que se está comprando ahora se va a seguir por los próximos años”, sostuvo.
Electrificar la demanda, el próximo desafío
Para el representante de Sungrow, incorporar más generación y almacenamiento representa sólo una parte de la ecuación. El siguiente desafío será conseguir que la demanda eléctrica acompañe esa expansión.
“Un tema que todos los países enfrentan, después de que ya tienen una tecnología madura y estabilizada, es promover la demanda”, afirmó.
En ese sentido, planteó que Perú deberá analizar “cómo podemos agrandar la electrificación y la demanda del país”, una evolución que, a su juicio, podría abrir oportunidades considerablemente mayores a las que actualmente proyecta la industria.
El escenario que describe Sungrow muestra así un mercado en transición: la fotovoltaica continúa dominando las oportunidades que analiza el fabricante, pero los BESS empiezan a adquirir mayor escala, mientras aparecen proyectos híbridos y el país discute las reglas que determinarán qué servicios podrá prestar el almacenamiento y cómo podrán remunerarse.

