Con el almacenamiento ganando protagonismo en la planificación energética de América Latina, JA Solar se prepara para ampliar su presencia en Centroamérica mediante la introducción de su línea JA Storage. La iniciativa apunta a un segmento que, según proyecciones de OLACDE, requerirá más de 46 GW de capacidad instalada hacia 2035 para sostener la expansión de las energías renovables y fortalecer la flexibilidad de los sistemas eléctricos.
“Tenemos algunos desarrollos de lo que es nuestro JA Storage, con algunas soluciones en cuanto a baterías que ya han sido lanzadas, pero de las que prontamente haremos un lanzamiento para este territorio donde podrán ver un poco de esta tecnología”, adelantó Víctor Saldaña, Sales Manager Central America de JA Solar, durante FES Guatemala.
La novedad se produce en una región donde América Latina y el Caribe cuentan actualmente con 2,5 GW de capacidad instalada de almacenamiento energético, de los cuales 1,5 GW corresponden a sistemas BESS, mientras que las proyecciones de OLACDE estiman una necesidad superior a 46 GW hacia 2035. Chile lidera ampliamente este segmento con más de 1 GW instalado, seguido por Brasil, México y Argentina.
Reviva FES Guatemala: https://www.youtube.com/watch?v=-fQIrVqwZYk
Además, Centroamérica y el Caribe suman 7262 MW de capacidad solar fotovoltaica instalada, según datos de IRENA. República Dominicana lidera el mercado regional con 2083 MW, seguida por Puerto Rico con 1362 MW y Panamá con 973 MW. Más atrás aparecen El Salvador con 738 MW, Honduras con 589 MW y Cuba con 567 MW.
Para Saldaña, la expansión de la generación renovable exigirá que los mercados avancen más allá de la incorporación de nueva capacidad fotovoltaica y fortalezcan las condiciones necesarias para operar sistemas eléctricos con una mayor participación de recursos variables.
“Debemos tener infraestructura ahora con tantas plantas que vienen a futuro”, afirma.
A su juicio, la próxima etapa de crecimiento del mercado centroamericano dependerá de tres factores principales: la expansión de la infraestructura eléctrica, la incorporación de soluciones de almacenamiento energético y una mayor robustez de los sistemas.
La necesidad de sumar flexibilidad al sistema también explica el creciente interés por los proyectos híbridos, donde la generación fotovoltaica se combina con sistemas BESS para optimizar la gestión de la energía y mejorar la estabilidad de la red.
La evolución hacia instalaciones híbridas también está modificando la manera en que se evalúan los proyectos. Según Saldaña, el mercado ya no observa únicamente el desembolso inicial, sino que incorpora cada vez más variables vinculadas al desempeño operativo y a los costos de largo plazo.
“Todavía el precio es bastante decisivo en lo que son los proyectos, pero también debemos recalcar como muy importante el tema de la calidad. También debe existir siempre esa compatibilidad entre el módulo, el inversor, el BESS y adicionalmente con las estructuras. Al final, es un sistema completo”, explicó.
La integración adecuada entre módulos, inversores, sistemas de almacenamiento y estructuras resulta determinante para maximizar la producción energética, reducir riesgos operativos y sostener la rentabilidad esperada durante toda la vida útil de la planta.
“La mayoría de los proyectos antes se enfocaban en el CAPEX, pero ahora todo el mundo está viendo el OPEX, tenemos que ver lo que hay después de”, asegura.
El ejecutivo remarca que la discusión ya no gira exclusivamente en torno al precio de compra de los equipos, sino también sobre su comportamiento durante décadas de operación.
La creciente atención sobre el desempeño de largo plazo también está elevando las exigencias en materia de calidad, trazabilidad y certificaciones.
JA Solar opera bajo un esquema de integración vertical que le permite controlar cada etapa de la cadena de suministro, desde la materia prima hasta la fabricación del módulo final.
Según Saldaña, la compañía ha reforzado el seguimiento de materiales y la evolución de su tecnología tipo N, incorporando mejoras orientadas a optimizar el rendimiento de los equipos y respaldadas por pruebas y certificaciones internacionales.
La calidad de fabricación también tiene un impacto directo sobre la percepción de riesgo de los inversionistas.
“La baja calidad se traduce en incertidumbre, y cuando los inversionistas ven eso, nadie quiere tener incertidumbre en sus proyectos”, subrayó, complementando con que las certificaciones continúan siendo un elemento central dentro del proceso de selección tecnológica.
Deep Blue 5.0, la nueva generación de módulos
En paralelo con el desarrollo de soluciones BESS, JA Solar continúa ampliando su portafolio fotovoltaico.
La compañía, que acumula más de 315 GW de módulos desplegados a nivel global y cuenta con más de 21 años de trayectoria, presentó recientemente su módulo Deep Blue 5.0.
La tecnología fue diseñada para ofrecer un mejor desempeño en mercados tropicales y húmedos, características presentes en gran parte de Centroamérica y el Caribe.
“Este es un módulo que se comporta mucho mejor en lugares tropicales y húmedos, tiene una mejor degradación a través del tiempo y mejora mucho el tema de la bifacialidad, con una ganancia que ya va desde un 80% a un 85%”, detalla.
Además, la solución incorpora potencias de entre 655 W y 670 W, un diseño con 20 busbars y una configuración golden size, orientada a optimizar la compatibilidad con el resto de los componentes de la planta.
Con la expansión de su oferta de módulos y el próximo desembarco de JA Storage en Centroamérica, la compañía busca posicionarse en un mercado que avanza hacia proyectos cada vez más integrados, donde la generación fotovoltaica, los sistemas BESS y la infraestructura eléctrica deberán evolucionar de manera coordinada para sostener el crecimiento renovable de la región.

