Fénix avanza en Perú con un pipeline cercano a 2.800 MW de proyectos eólicos y solares, distribuido en alrededor de 10 a 12 desarrollos que atraviesan diferentes grados de maduración.
“El portafolio que tenemos hoy fluctúa entre los 2800 y 3000 MW”, reveló Juan Elías Salinas, Gerente General de Fénix, durante su participación en el streaming “Nos vemos en FES”, organizado por Future Energy Summit de cara a FES Perú el próximo 28 de septiembre, donde el ejecutivo participará en el panel de CEOs.
Salinas adelantó que la compañía busca avanzar con una cartera diversificada tanto por tecnología como por ubicación geográfica.
La estrategia cobra especial relevancia en un momento en el que Perú busca completar reglamentos pendientes que podrían resultar decisivos para habilitar contratos de largo plazo, nuevas inversiones y futuras licitaciones de suministro. Para elgerente general de Fénix, las primeras definiciones podrían conocerse en un plazo relativamente corto.
“Nos señalan que en tres o cuatro meses, buena parte de los reglamentos pendientes, incluyendo los procesos de licitación del cliente regulado, deberían estar resueltos”, anticipó el ejecutivo.
La expectativa del mercado está puesta particularmente en la reglamentación de los procesos de licitación para clientes regulados y en el desarrollo de un nuevo mercado de servicios complementarios. Ambos instrumentos podrían convertirse en piezas centrales para acompañar una mayor penetración de generación renovable.
Salinas no ocultó la urgencia con la que el sector espera esos cambios. “Esto se requiere para ayer”, manifestó el directivo, tras señalar que las autoridades energéticas vienen trabajando sobre las disposiciones todavía pendientes.
Licitaciones: ¿2027 para comenzar a suministrar en 2030?
Uno de los principales interrogantes pasa ahora por cuándo volverá Perú a convocar licitaciones de suministro eléctrico de largo plazo.
De acuerdo con Salinas, el último proceso destinado a clientes regulados se realizó en 2016, cuando este tipo de mecanismos debería repetirse con una periodicidad más cercana a los dos o tres años.
La ausencia de nuevas convocatorias tuvo efectos concretos sobre la incorporación de oferta. Durante ese período, las distribuidoras avanzaron principalmente mediante contratos bilaterales de menor duración, una modalidad que, según Fénix, dificultó respaldar financieramente nuevos proyectos de generación.
“Es difícil apalancar proyectos, construcción de proyectos, si uno no tiene contratos de largo plazo”, advierte Salinas.
Por eso, la eventual reactivación de estos concursos puede convertirse en uno de los mayores catalizadores para el pipeline renovable existente en Perú, tanto de Fénix como del resto de las compañías que buscan desarrollar capacidad.
Sobre los tiempos, el gerente general desliza una primera referencia concreta: un proceso competitivo podría lanzarse en 2027 para comenzar a abastecer energía desde 2030, considerando los plazos contemplados en la regulación en discusión.
Para Fénix, sin embargo, el atractivo de estas convocatorias dependerá también de la estabilidad contractual y de las reglas definitivas que establezca el nuevo esquema.
La compañía mantiene una orientación significativa hacia clientes libres, especialmente consumidores industriales y mineros, donde considera que dispone de mayor capacidad para estructurar contratos y distribuir riesgos entre las partes.
Si las condiciones para clientes regulados entregan suficiente previsibilidad, ese mercado también podría entrar en el radar. “Lo importante es participar en esos procesos”, resumió Salinas.
Los servicios complementarios constituyen el otro frente regulatorio relevante. Fénix considera que el incremento de generación solar y eólica exigirá mayores niveles de flexibilidad y seguridad operacional, por lo que espera que Perú evolucione desde prestaciones fundamentalmente obligatorias hacia un mercado capaz de generar señales económicas para nuevas inversiones.
Fénix pone 2.800 MW renovables en carrera
Sobre ese nuevo escenario regulatorio se monta la estrategia de crecimiento de Fénix. La generadora tiene entre 2.800 y 3.000 MW de proyectos renovables en desarrollo, aunque la cifra no debe interpretarse como capacidad que necesariamente llegará en su totalidad a operación.
Pero Fénix aplica una lógica selectiva. Salinas reconoce que, en la práctica, solo una fracción de los proyectos que integran este tipo de carteras termina materializándose.
“Nuestra idea no es construir cualquier proyecto, nuestra idea es acompañar los procesos de los clientes”, remarcó el gerente general.
Así, la empresa pretende disponer de suficientes alternativas para seleccionar el activo que mejor responda a cada oportunidad comercial. La localización del consumidor, el volumen contratado, la tecnología y la infraestructura de transmisión serán variables determinantes.
Bayóvar y Algarrobal, los dos proyectos que toman ventaja
Dentro de ese amplio pipeline, dos activos aparecen hoy en el grupo más avanzado de Fénix: la Central Eólica Bayóvar, de 250,8 MW, en Piura, y el parque fotovoltaico Algarrobal, de 251 MW, en Moquegua.
Ambos proyectos suman en conjunto 501,8 MW de potencia y cuentan con estudios de impacto ambiental aprobados, según confirma Salinas.
“Estos son los proyectos que están más avanzados”, confirmó el directivo. Ese punto es clave: Fénix no seleccionará necesariamente el primer proyecto por orden administrativo. La aparición de contratos será el elemento capaz de inclinar la balanza.
En el caso de Bayóvar, ubicado en Piura, el proyecto eólico de 250,8 MW gana atractivo si la compañía consigue demanda relevante en el norte peruano.
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“Si conseguimos clientes en la zona norte, claramente Bayóvar es un proyecto que es muy atractivo construir”, explica Salinas.
Fénix observa justamente procesos de contratación de importantes empresas mineras en el sur de Perú, lo que podría convertirse en una señal comercial relevante tanto para Algarrobal como para otros activos de la cartera ubicados en esa región.
“Hoy día la gracia es que hay un par de procesos de licitación de importantes mineros en el sur y por lo tanto este proyecto puede ser un proyecto también interesante”, sostiene.
En consecuencia, Bayóvar y Algarrobal parten con ventaja por su mayor grado de desarrollo, pero su ejecución continúa condicionada a la demanda y a la posibilidad de estructurar contratos que respalden las inversiones.
La estrategia replica además una lección que Fénix toma de la experiencia de Colbún en Chile: desarrollar proyectos lo más cerca posible de los centros de consumo para reducir exposición a limitaciones en las redes.
Salinas reconoce que los sistemas de transmisión suelen avanzar a un ritmo diferente al de la generación, por lo que la compañía quiere anticiparse con una cartera geográficamente diversificada.
La prioridad es contar con opciones suficientes y, cuando aparezca un cliente, elegir el proyecto mejor ubicado dentro del pipeline en lugar de desarrollar capacidad sin un destino contractual definido.
“Cualquier cliente que cumpla con las condiciones de ser un cliente libre es un cliente que nosotros siempre miramos, no importa el tamaño”, aclara Salinas.
Sin embargo, admite que los grandes acuerdos poseen una ventaja particular: “Los clientes grandes te permiten apalancar proyectos”.
Los contratos más pequeños y de corto plazo cumplen otra función dentro del portafolio comercial: permiten administrar variaciones de energía y exposición al mercado spot frente a cambios hidrológicos u otras condiciones del sistema.
Esta necesidad de nueva generación se produce, además, en un mercado donde Fénix observa una oferta cada vez más ajustada frente al crecimiento del consumo.
“En Perú hoy día la demanda con la oferta está casi calzada”, advierte Salinas.
Según el ejecutivo, existe actualmente poca reserva eficiente disponible fuera de despacho, condición que podría mantener al sistema expuesto a períodos con precios definidos por tecnologías como diésel, ciclos abiertos y ciclos combinados.
Lo que representa un riesgo en el corto plazo se convierte, desde la óptica de Fénix, en una oportunidad para acelerar la construcción de nueva capacidad renovable.
La demanda eléctrica peruana registra, de acuerdo con Salinas, un crecimiento cercano al 5% durante el último año, frente a tasas de alrededor del 3% observadas anteriormente.
Si esa dinámica continúa, acompañada por nuevos desarrollos mineros, electrificación de procesos productivos y eventualmente centros de datos, Perú podría necesitar duplicar su matriz eléctrica durante los próximos 10 a 12 años.
A la mayor demanda se suma el potencial de los recursos naturales disponibles. Salinas compara la radiación solar peruana con la del desierto de Atacama y destaca que determinadas zonas eólicas del país pueden alcanzar factores de planta cercanos al 50%, niveles particularmente competitivos para la región.
Actualmente, de acuerdo con las cifras señaladas durante el streaming, las renovables eólicas y solares representan alrededor del 10% de la matriz peruana, repartidas aproximadamente en partes iguales entre ambas tecnologías.
Para el gerente general de Fénix, ese porcentaje podría aumentar de forma considerable.
“Lo que esperamos en los próximos años para Perú es avanzar ojalá al 35% o 40% de la matriz eléctrica”, proyectó.
Ese crecimiento, sin embargo, deberá producirse mediante una combinación tecnológica que preserve la confiabilidad del sistema.
“En Perú no tenemos que entrar en esta guerra de elegir entre energías renovables o térmicas, sino que tenemos que empezar a definir energías renovables competitivas y confiables”, concluyó.
Perú llega así a una etapa en la que confluyen crecimiento de demanda, miles de megavatios renovables en desarrollo, reglamentos todavía pendientes y la expectativa por recuperar licitaciones de largo plazo.
Nos vemos en FES Perú
El debate continuará el próximo 28 de septiembre en Lima, durante una nueva edición de Future Energy Summit Perú, que reunirá a los principales referentes de compañías, asociaciones e instituciones vinculadas al sector energético.
Entre los participantes confirmados se encuentran representantes de Fenix Power, Orygen, Kallpa Generación, Grupo Elecnor, Aurora Energy Research, Sungrow, JA Solar, CATL, Jinko Solar, FMO, AFRY, CAPO Energy y Solar Steel, además de asociaciones como la Asociación Peruana de Energías Renovables, H2 Perú y Perú Renovable.
La jornada pondrá frente a frente a ejecutivos, desarrolladores, proveedores y referentes institucionales en una agenda orientada a inversión, regulación, almacenamiento, competitividad y ejecución de nuevos proyectos.

