La crisis de rentabilidad que atraviesa parte del mercado fotovoltaico español está acelerando un fenómeno que hasta hace pocos meses ocupaba un lugar secundario en las estrategias de desarrollo: el autoconsumo colectivo. Impulsado por los cambios regulatorios introducidos por el Real Decreto-ley 7/2026, el segmento comienza a consolidarse como una alternativa concreta para proyectos que encuentran crecientes dificultades para avanzar bajo esquemas tradicionales de venta de energía.
La tendencia ya se observa entre desarrolladores que originalmente habían concebido sus activos como proyectos conectados a la red y que ahora evalúan una reconversión de su modelo de negocio. El objetivo es acercarse a la demanda, reducir riesgos comerciales y aprovechar nuevas condiciones regulatorias que mejoran la viabilidad económica de este tipo de instalaciones.
"Todos los proyectos que había en venta en el rango de 2 a 5 MW están intentando retramitarse vía autoconsumo colectivo", aseguró Álvaro de Simón, Founder y Strategic Advisory & Transaction Support de ASB Renewables Consulting en diálogo con Energía Estratégica.
El ejecutivo explica que el principal atractivo radica en la ampliación de las posibilidades para compartir generación dentro de un mismo entorno geográfico que modificó el Real Decreto-ley 7/2026.

"Hay una ventana de oportunidad muy interesante con el radio de los cinco kilómetros, siempre y cuando esté cerca de núcleos urbanos o de zonas industriales de alta demanda", sostuvo De Simón.
Del mercado mayorista a la demanda local
La relevancia de este movimiento va más allá del crecimiento puntual del autoconsumo. Lo que comienza a emerger es una transformación en la forma en que se diseñan y monetizan los proyectos renovables.
Hasta hace poco, gran parte de los desarrollos de pequeña y mediana escala aspiraban a cerrar contratos PPA o a operar con exposición al mercado eléctrico. Sin embargo, la caída de los precios capturados por la fotovoltaica, la proliferación de horas con precios negativos y el aumento del curtailment están obligando a buscar nuevas fórmulas de rentabilidad.
En este contexto, el autoconsumo colectivo aparece como una alternativa capaz de reducir la dependencia de los mercados eléctricos y acercar la generación directamente al consumidor final.
"Muchos de esos proyectos se han tramitado como proyectos conectados a la red y ahora, cuando están cerca del Ready to Build, dicen: tiene más sentido intentar ir por esta vía de colectivo", explicó De Simón.
El cambio también responde a una lógica financiera. Mientras los proyectos utility continúan enfrentando dificultades para cerrar contratos atractivos de largo plazo, los esquemas colectivos permiten capturar valor mediante estructuras comerciales diferentes.
"No voy a correr el riesgo de la contraparte a la hora de cerrar un PPA que puedo tener con un proyecto utility normal. El PPA se está remunerando por un precio que está llamativamente bajo, que va en línea con los capturados de la solar", afirmó el ejecutivo.
La aceleración del autoconsumo colectivo ya se refleja en las cifras del mercado. Según datos de e-distribución, la filial de redes de Endesa, los suministros de autoconsumo colectivo conectados a su red superaron los 45.000 a cierre de mayo, frente a cerca de 22.000 registrados un año antes. El segmento duplicó así su tamaño en apenas doce meses.
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La evolución adquiere mayor relevancia si se considera que a finales de 2021 apenas existían 48 suministros colectivos conectados a la red de la compañía. Actualmente, este tipo de instalaciones ya representa más del 10% de todos los autoconsumos conectados por e-distribución, cuando hace un año apenas suponían el 6%. El crecimiento también se refleja en las nuevas conexiones. De los más de 77.000 autoconsumos incorporados durante los últimos doce meses a la red de distribución de Endesa, aproximadamente el 30% corresponde a esquemas colectivos.
En total, e-distribución gestiona más de 438.500 suministros de autoconsumo individuales y colectivos, un 21% más que hace un año, con una potencia acumulada de 4,74 GW.
Las cifras sugieren que el autoconsumo colectivo está dejando de ser una solución de nicho para convertirse en uno de los segmentos más dinámicos del mercado energético español.
Una oportunidad en medio de la incertidumbre
La reconversión de proyectos hacia esquemas colectivos también aparece como una respuesta a la incertidumbre que atraviesa parte de la industria renovable.
Mientras numerosos desarrolladores analizan incorporar baterías para mejorar la rentabilidad de sus activos, otros encuentran en el autoconsumo una vía más rápida para asegurar ingresos y reducir la exposición al mercado.
Además, De Simón destaca que la tramitación suele ser más ágil que en los grandes desarrollos utility. "Los expedientes suelen ser rápidos, me refiero a en cuestión de meses", señaló.
La velocidad de ejecución, combinada con una demanda cada vez más interesada en consumir energía renovable de proximidad, está convirtiendo a este segmento en una alternativa cada vez más atractiva.
Cabe recordar que el Real Decreto-ley 7/2026 no sólo amplió el radio de actuación para los esquemas de autoconsumo compartido, sino que también introdujo medidas destinadas a mejorar la competitividad de los consumidores eléctricos. Entre ellas destaca una reducción de hasta el 80% en los peajes de acceso a la red para industrias electrointensivas, una iniciativa orientada a aliviar los costes energéticos de sectores expuestos a la competencia internacional. En este contexto, el autoconsumo colectivo gana atractivo como herramienta para acercar generación renovable a polos industriales y centros de consumo con elevada demanda eléctrica.
Por eso, detrás del auge del autoconsumo colectivo no solo hay un cambio regulatorio. También existe una transformación más profunda en la estrategia de los desarrolladores, que comienzan a buscar valor más cerca del consumidor y menos dependiente de la volatilidad del mercado eléctrico.
"Hay que ser positivos, pero también hay que ser creativos. No te puedes basar en lo que se viene haciendo porque la realidad es que hay muchos proyectos que están en riesgo", concluyó el consultor.
En paralelo a esta transformación del mercado, ASB Renewables Consulting lanzó recientemente ASB Transition Lab, un programa orientado a acompañar a desarrolladores, EPCistas e IPPs en la adaptación de sus modelos de negocio a la nueva realidad del sector renovable. La iniciativa busca ayudar a las compañías a diversificar ingresos mediante estrategias vinculadas a almacenamiento, autoconsumo, PPAs, mercados de ajuste y reestructuración financiera, en un contexto marcado por la presión sobre los márgenes y la creciente complejidad del mercado eléctrico.

