España multiplicará por cuatro las rondas de negociación de su mercado intradiario continuo, que pasarán de 24 a 96, completando la adaptación de su operativa eléctrica a intervalos de 15 minutos y ofreciendo mayor margen para corregir programas ante las variaciones de la generación renovable.
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) aprobó para ello modificaciones en las Reglas de Funcionamiento de los Mercados Diario e Intradiario de Electricidad y en los procedimientos de operación PO3.1, PO7.2, PO9.1 y PO14.4.
Con la nueva estructura, productores, consumidores y sistemas de almacenamiento podrán modificar sus posiciones cada 15 minutos, en lugar de mantener una lógica basada en bloques horarios. Esto permitirá responder con mayor precisión a cambios en el viento, la radiación solar o la demanda.
La consecuencia esperada es una reducción de la diferencia entre la energía programada y la que finalmente se produce o consume. Al disminuir esos desvíos, también debería reducirse la necesidad de activar reservas y otros servicios de ajuste del sistema eléctrico.
El cambio profundiza una transformación que comenzó en 2025. Desde los orígenes del mercado eléctrico español en 1998, la negociación había estado estructurada tradicionalmente en períodos horarios.
La creciente penetración renovable comenzó a poner esa configuración bajo presión. La variabilidad de tecnologías como la solar fotovoltaica y la eólica hacía cada vez más difícil representar mediante bloques de una hora las condiciones reales de generación y, por extensión, las necesidades del sistema.
En marzo de 2025, el mercado intradiario, incluida la negociación continua, evolucionó hacia un producto cuarto-horario. En octubre del mismo año, ese mismo esquema llegó al mercado diario.
Sin embargo, quedaba una pieza pendiente: aunque la energía podía negociarse en productos de 15 minutos, el mercado intradiario continuo seguía manteniendo 24 rondas, heredadas de la programación horaria.
La reforma aprobada por la CNMC busca eliminar esa diferencia y llevar también el número de rondas a la lógica cuarto-horaria.
De esta manera, el mercado dispondrá de 96 oportunidades de negociación a lo largo del día, permitiendo que las posiciones se actualicen con una granularidad temporal coherente con los productos que ya se comercializan.
Para una planta renovable, esa posibilidad cobra especial importancia cuando las previsiones realizadas con antelación no terminan coincidiendo con la producción real.
Un cambio inesperado en la irradiación o en el recurso eólico puede modificar la generación prevista. Cuanto más cerca del tiempo real pueda corregirse el programa, menor será el desvío que deberá gestionar posteriormente el sistema.
La misma lógica alcanza a consumidores y activos de almacenamiento, que podrán actualizar sus programas con mayor frecuencia de acuerdo con sus condiciones operativas.
El salto cuarto-horario multiplica las exigencias tecnológicas
Pasar de 24 a 96 rondas también supone un desafío para la infraestructura que sostiene el funcionamiento del mercado.
La introducción de productos cuarto-horarios en 2025 ya había multiplicado por cuatro el volumen de datos que debía procesarse e intercambiarse. Ahora, el incremento del número de rondas vuelve a multiplicar por cuatro los procesos asociados al horizonte del mercado intradiario continuo.
A ello se suma que parte de esta operativa se desarrolla a apenas una hora de distancia de la entrega física de la energía, elevando las exigencias sobre velocidad, coordinación y tratamiento de información.
Para soportar ese incremento, la regulación incorpora modificaciones en la tipología y el alcance de los datos intercambiados, ajustes temporales de los procesos y salvaguardas ante eventuales fallos.
El objetivo final es que una programación más precisa de los propios agentes reduzca las intervenciones posteriores necesarias para mantener equilibrado el sistema.
La reforma también continúa acercando la estructura española a la armonización de la operativa del mercado eléctrico europeo, en un contexto en el que una mayor granularidad temporal gana relevancia a medida que aumenta la participación de fuentes variables.
Para solar y eólica, las 96 rondas ofrecerán más oportunidades para ajustar las previsiones a la generación efectiva. Para los sistemas de almacenamiento, supondrán mayor capacidad para actualizar sus programas de carga y descarga cerca del tiempo real.
España completa así otro paso de su transición desde el histórico mercado basado en horas hacia una operativa cuarto-horaria, con 96 rondas que buscan adaptar la negociación eléctrica a un sistema donde las condiciones de generación, consumo y almacenamiento pueden cambiar mucho más rápido que antes.

