Chile quiere que el desarrollo del hidrógeno verde deje de apoyarse únicamente en expectativas de exportación y empiece a consolidarse sobre demanda industrial local. Con ese objetivo, la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) selló un acuerdo con ocho grandes empresas para profundizar el uso del H2V en procesos productivos concretos.
Las compañías involucradas son Colbún, Copec, Abastible, Arauco/Bioforest, Fosfoquim, Marval, Comasa H2V y Walmart Chile, todas vinculadas a iniciativas que ya se encuentran en fases de piloto, ejecución u operación.
El objetivo es que esos primeros consumos evolucionen hacia una base de demanda más estable y permitan formar los futuros offtakers que necesita la industria chilena para sostener proyectos de mayor escala.
“Desarrollar demanda y capacidades locales no es una alternativa a la exportación; es la condición previa que permitirá que esa ambición se materialice”, sostuvo Fernando Hentzschel, gerente de Capacidades Tecnológicas de Corfo, durante Hyvolution 2026.
La lógica detrás del acuerdo es avanzar primero sobre usos concretos en logística, transporte, industria química, fertilizantes y combustibles sostenibles, de modo de crear experiencia, proveedores y capacidades técnicas dentro del país.
“Para que Chile pueda capturar una oportunidad para la exportación de hidrógeno renovable y sus derivados en el futuro, primero debemos construir capacidades productivas y técnicas en el presente”, agregó Hentzschel.
Las ocho empresas participan de instrumentos impulsados por Corfo, entre ellos Programas Tecnológicos (PTEC) y Anillos Industriales, orientados a incorporar hidrógeno renovable como insumo energético en procesos reales.
Desde el Programa de Desarrollo Productivo Sostenible, Gonzalo Villanueva destacó que la materialización de estos proyectos puede ayudar a crear la demanda local necesaria para que los pilotos se conviertan posteriormente en compradores recurrentes.
Ese paso es particularmente relevante en una industria donde la producción a gran escala necesita contratos de largo plazo y consumidores capaces de absorber volúmenes suficientes para sostener las inversiones.
Walmart Chile, por ejemplo, plantea llevar el uso del hidrógeno más allá de una experiencia puntual.
“Lo que está detrás de esta firma es una estrategia de escalabilidad a nivel nacional y no quedarnos en un centro de distribución, sino extender el uso de hidrógeno a toda la operación logística a nivel nacional”, señaló Alejandro Rojas, gerente de gestión de activos de la compañía.
El ejecutivo añadió que eso implica nuevas plantas, nuevos consumos y el paso desde la condición de pioneros en un piloto hacia la de demandantes oficiales del combustible.
Abastible, por su parte, avanza con el proyecto SynFuels, mientras Copec busca participar en distintos vectores energéticos que puedan acompañar la transformación de la industria.
Para Juan José Altamirano, gerente de Nuevos Negocios de Colbún, la alianza público-privada será una de las claves para acelerar una industria todavía en formación.
Un camión híbrido muestra cómo llevar el H2V a usos concretos
La estrategia también empieza a traducirse en soluciones físicas. Durante la misma jornada se presentó el primer prototipo operativo del programa Transdrive, orientado a desarrollar vehículos de carga con propulsión de hidrógeno renovable fabricados en Chile.
El proyecto trabaja sobre una configuración híbrida eléctrico-hidrógeno. A partir de un vehículo eléctrico base, incorpora un módulo plug and play con celda de combustible y estanques de H2.
Según explicó Mariana Novoa, gerente técnica del Centro Mario Molina, esa arquitectura permite que el camión opere tanto conectado a la red como mediante hidrógeno.
El resultado es un salto relevante en autonomía: de aproximadamente 200 km por carga a unos 600 km, suficiente, según el proyecto, para cubrir un trayecto Santiago-Valparaíso ida y vuelta con una sola carga.
El uso de hidrógeno también apunta a reducir los tiempos de repostaje frente a una recarga eléctrica convencional.
“Con este módulo de hidrógeno, en cinco minutos el vehículo ya está cargado”, explicó Novoa.
El objetivo de Transdrive no es únicamente desarrollar el vehículo, sino construir alrededor de él una cadena de servicios que incluya producción local de hidrógeno, mantenimiento, soporte técnico y postventa.
Ese enfoque coincide con la estrategia más amplia de Corfo: crear primero capacidades y demanda dentro de Chile para luego sostener una industria de mayor escala.
El acuerdo con las ocho empresas apunta precisamente a acelerar ese tránsito, pasando de proyectos demostrativos a consumos permanentes capaces de respaldar nuevas inversiones.
En esa lógica, la próxima fase del H2V chileno no dependerá únicamente de cuántos proyectos de producción se anuncien, sino de cuántos usuarios industriales estén dispuestos a incorporarlo de forma sostenida dentro de sus operaciones.
