La construcción de la nueva capacidad fotovoltaica adjudicada por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) no solo abrirá una carrera entre desarrolladores, empresas de ingeniería, procura y construcción y fabricantes de equipos. Las especificaciones técnicas también determinarán qué tecnologías podrán instalarse y qué proveedores estarán en condiciones de competir.
Uno de los puntos que genera debate se encuentra en los requisitos para los sistemas de seguimiento solar. La documentación oficial publicada por el gobierno de México establece que los parques deberán utilizar trackers de un eje horizontal, tipo unifila, con accionamiento independiente por cada fila de módulos. Además, no admite un único motor para varias filas y fija una separación mínima de 80 centímetros entre el borde inferior del panel y el terreno.
Estas condiciones alcanzarán a un mercado de gran escala. La convocatoria iniciada con más de 200 proyectos y cerca de 38 GW bajo evaluación derivó en la selección de 37 iniciativas correspondientes a 31 desarrolladores, por una capacidad aproximada de 7.411 MW. Cerca de 6.710 MW serían fotovoltaicos, por lo que los parques solares concentrarían alrededor del 90% del volumen adjudicado.
El salto entre la adjudicación y la entrada en operación trasladará ahora la presión hacia la cadena de suministro. Trackers, módulos, inversores, baterías, acero, sistemas de control y servicios de ingeniería deberán ajustarse a criterios específicos de configuración, certificación y desempeño, en un cronograma que apunta a la puesta en marcha de los activos hacia 2029.
En diálogo con Energía Estratégica, Solar Steel asegura que valora que la CFE haya definido parámetros para asegurar la calidad y confiabilidad de las centrales, aunque considera que existe margen para revisar el grado de prescripción tecnológica incluido en los documentos.
“Desde Gonvarri Solar Steel queremos, en primer lugar, reconocer el esfuerzo que está realizando la CFE para impulsar nueva capacidad de generación renovable en México mediante esquemas que contribuyan a fortalecer la soberanía energética, la seguridad de suministro y el desarrollo económico del país”, señaló el equipo de la compañía que cuenta con 1 GW suministrado en el país.
Sin embargo, manifestaron: “Creemos que existe una oportunidad para incorporar una visión más abierta desde el punto de vista tecnológico, permitiendo que distintas configuraciones de seguidores puedan competir en igualdad de condiciones siempre que cumplan los requisitos de rendimiento, seguridad estructural, disponibilidad y durabilidad exigidos por el proyecto”.
¿Qué empresas pueden suministrar los trackers?
Las especificaciones dibujan un primer filtro. Para participar, los fabricantes deberán ofrecer una solución comercialmente probada en proyectos de gran escala, con seguimiento este-oeste, backtracking optimizado, retorno automático a posición segura y operación automática y manual.
También tendrán que integrar los equipos con el sistema de control distribuido de la planta, mantener registros históricos de entre seis y 12 meses, emitir alarmas sobre motores, vibraciones y posición, y admitir protocolos como Modbus TCP, DNP3, REST API u OPC UA. El documento añade capacidad de diagnóstico y actualizaciones remotas.
En el plano mecánico, las estructuras deberán construirse en acero al carbono galvanizado en caliente, cumplir con UNE EN ISO 1461 o NMX-H-004 y disponer de una protección mínima IP65. Asimismo, tendrán que acreditar las certificaciones IEC 62817, UL 3703 y UL 2703.
Por tanto, no cualquier fabricante con presencia comercial en México podrá suministrar automáticamente a los proyectos. Las empresas deberán demostrar compatibilidad con módulos y sistemas de limpieza, resistencia frente a viento, sismos y corrosión, experiencia utility-scale y capacidad de integración digital.
También prescribe una arquitectura concreta: un tracker unifila, con un motor por cada fila y 80 centímetros de altura libre mínima.
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Este diseño excluye, en principio, soluciones con motores compartidos entre varias filas. También puede condicionar configuraciones que, pese a disponer de referencias internacionales y cumplir estándares estructurales, energéticos y de seguridad, no coincidan con la geometría prevista.
Solar Steel reconoce que estos parámetros buscan asegurar la operabilidad de las centrales, pero advierte que el mismo objetivo podría alcanzarse mediante tecnologías alternativas debidamente acreditadas.
“Desde nuestra experiencia internacional, observamos que otras configuraciones ampliamente implantadas en mercados utility-scale de América Latina han demostrado ofrecer igualmente elevados niveles de desempeño, manteniendo estándares equivalentes de calidad y fiabilidad durante toda la vida útil de la planta”, sostiene el equipo técnico.
Por su parte, Fernando Micó, CBDO de Solar Steel, aseguró: “No se trata de favorecer una tecnología concreta, sino de permitir que las mejores soluciones compitan bajo los mismos estándares de calidad, seguridad y rendimiento para maximizar el valor de cada MW que se instale en el país.”
El tipo de tracker no solo modifica la estructura mecánica del parque. También incide sobre la cantidad de acero, la distribución de los módulos, la densidad de potencia, las cimentaciones, el cableado, las tareas de montaje y los movimientos de tierra.
La altura mínima de 80 centímetros puede responder a la necesidad de reducir riesgos derivados de acumulaciones de arena, polvo o escurrimientos. Sin embargo, su aplicación uniforme también puede elevar el uso de materiales o limitar la optimización del diseño en emplazamientos donde las condiciones topográficas, hidrológicas y geotécnicas permitirían otra configuración
“El enfoque más beneficioso para el mercado y para el conjunto de la sociedad mexicana podría ser priorizar objetivos de desempeño, disponibilidad, producción energética, resiliencia estructural y LCOE, permitiendo posteriormente que cada fabricante aporte la solución tecnológica más adecuada para alcanzarlos”, considera Solar Steel.
“La experiencia internacional demuestra que la innovación tecnológica florece cuando los procesos de licitación establecen metas de rendimiento y calidad, fomentando simultáneamente la competencia entre diferentes soluciones”, afirma la compañía.
Módulos, inversores y almacenamiento: los otros filtros técnicos de CFE
Los trackers no son la única tecnología sujeta a exigencias específicas. Los módulos fotovoltaicos deberán ser monocristalinos bifaciales, contar con una potencia mínima de 650 Wp y alcanzar una eficiencia de al menos 23,9%, además de garantizar una vida útil de 25 años y una degradación máxima de 1% durante el primer año. La CFE también exige fabricantes clasificados como BloombergNEF Tier 1 y certificaciones internacionales de desempeño, seguridad y resistencia a la corrosión.
Para los inversores, la convocatoria admite soluciones centrales, centrales modulares o string, siempre que puedan operar en proyectos utility-scale, cumplir el Código de Red y coordinarse con el sistema de control de la planta. Los proveedores deberán asegurar refacciones, soporte técnico y actualizaciones durante al menos diez años, además de acreditar experiencia en centrales de escala comparable.
El sistema de almacenamiento en baterías deberá alcanzar una eficiencia de ciclo mínima de 90%, una profundidad de descarga de al menos 90% y una vida útil superior a 6.000 ciclos. Entre las funcionalidades obligatorias aparecen la regulación de frecuencia y tensión, el control de rampas, el arranque en negro y la operación en modo grid forming.
Cuando el proyecto incorpore hidrógeno, la CFE exige sistemas modulares de electrólisis y generación eléctrica de al menos 1 MW, almacenamiento suficiente para operar durante 18 horas y equipamiento específico para detección de fugas, ventilación y protección contra incendios. El conjunto de requisitos reduce el universo de proveedores a empresas con tecnología probada, certificaciones vigentes y capacidad de respaldo a largo plazo.

