Brasil avanza hacia sus subastas de almacenamiento energético con 296,8 GW de potencia registrada y una proyección de 7,2 GW de capacidad BESS hacia 2036, según el nuevo Plan Decenal de Expansión de Energía (PDE 2036). La diferencia entre el interés empresarial y las necesidades previstas a largo plazo abre interrogantes sobre la competencia y los precios que podrían surgir de las licitaciones.
“Tenemos 6000 proyectos en análisis en NPE y tenemos una buena perspectiva para la competición y precios más bajos”, aseguró Thiago Prado, presidente de la Empresa de Pesquisa Energética (EPE), en una entrevista exclusiva con Energía Estratégica, en el marco de la XI Semana de la Energía, celebrada en Santo Domingo, República Dominicana.
De acuerdo con los registros oficiales del organismo, 6091 proyectos, que totalizan 296807 MW, manifestaron su interés en participar en los Leilões de Reserva de Capacidade de 2026, correspondientes a los mecanismos de contratación de almacenamiento nacional y general.
El volumen constituye un récord de inscripciones para los certámenes del sector eléctrico brasileño. Sin embargo, la magnitud de la cartera no representa la potencia que efectivamente será adjudicada, ya que los emprendimientos deberán cumplir los requisitos de habilitación técnica.
“Los 300 GW son mucho más que lo que vamos a contratar, pero es un buen signo para el país que intenta instalar una industria nacional para las baterías”, sostuvo.
El nuevo PDE 2036, elaborado por el Ministerio de Minas y Energía (MME) y la EPE, prevé 7,2 GW de sistemas de almacenamiento mediante baterías hacia 2036, junto con 4 GW de respuesta de la demanda.
Las cifras reflejan una expansión planificada del almacenamiento dentro del sistema eléctrico brasileño, pero no equivalen al volumen que se contratará exclusivamente en las primeras subastas.
De hecho, al ser consultado sobre las expectativas de adjudicación, Prado se refirió a las estimaciones disponibles durante la entrevista y señaló: “Esto es una subasta, pero en nuestros planos tenemos más de 6 GW para los próximos 10 años, 1200 MW por año”.
La actualización posterior del PDE eleva esa referencia a 7,2 GW, mientras que el monto definitivo de reserva de capacidad que se contratará en las licitaciones dependerá de las definiciones oficiales y los estudios del sistema eléctrico.
Así, la cantidad de desarrolladores interesados anticipa una disputa por los contratos, con la posibilidad de que la competencia presione los precios a la baja, aunque todavía no existe una estimación oficial sobre la magnitud de eventuales descuentos.
Más de 20 fabricantes miran a Brasil: el contenido nacional entra en juego
Además de atender las necesidades de potencia y flexibilidad del sistema, Brasil busca convertir las subastas BESS en un instrumento para impulsar la fabricación local de baterías.
Tal como informó Energía Estratégica, más de 20 fabricantes evalúan producir sistemas de almacenamiento en el país, en un contexto en el que la puesta en marcha de los procesos licitatorios comienza a generar expectativas industriales.
La estrategia se apoya en dos mecanismos diferenciados: el LRCAP de 2026 - Armazenamento Nacional, dirigido a proyectos con equipamiento que cumpla los requisitos de contenido nacional, y el LRCAP de 2026 - Armazenamento, destinado a la contratación de nueva capacidad bajo las restantes condiciones establecidas.
Ambas modalidades forman parte de las directrices fijadas por la Ordenanza Normativa Nº 136 del Ministerio de Minas y Energía, que busca contribuir a la confiabilidad y seguridad del Sistema Interconectado Nacional.
“La previsión de subasta y el requisito de contenido nacional están perfectamente entrelazados, porque no puede haber una política de contenido local sin una previsión de demanda”, sostuvo Markus Vlasits, presidente de la Asociación Brasileña de Soluciones de Almacenamiento de Energía (ABSAE) y director ejecutivo de New Charge, en exclusiva con Energía Estratégica.
Uno de los puntos centrales será la adaptación de las empresas a las exigencias de integración local, especialmente para acceder a los mecanismos de incentivo que acompañarán la contratación.
Consultado sobre este proceso, el presidente de la EPE explica: “Ellos están trabajando con nuestro banco de desarrollo brasileño para habilitar a los equipos para tener descuento en subasta”.
La declaración hace referencia a la participación del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) en la acreditación de equipamiento y las condiciones vinculadas con los incentivos a la producción local.
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En paralelo, el mercado brasileño discute la posibilidad de establecer subastas de almacenamiento con periodicidad anual, una alternativa que permitiría ofrecer mayor previsibilidad a los fabricantes interesados en desarrollar instalaciones industriales.
La continuidad de las contrataciones es una variable para las compañías que estudian desembarcar en Brasil, dado que una única licitación no necesariamente garantiza el volumen de pedidos requerido para sostener inversiones productivas.
En este contexto, los resultados de las primeras rondas permitirán conocer tanto el grado de competencia entre los desarrolladores como la respuesta del mercado ante las exigencias de contenido nacional.
Solar, nuevas tecnologías de transmisión y reducción del curtailment
Más allá de la incorporación de baterías, la planificación energética de Brasil contempla una transformación de la infraestructura eléctrica para acompañar el crecimiento solar y eólico.
El nuevo PDE 2036 proyecta que ambas fuentes representarán aproximadamente un tercio de la generación eléctrica hacia el final del horizonte analizado, frente al 28,1% estimado para 2026.
El aumento de la participación renovable exigirá mayor flexibilidad operativa, especialmente ante las variaciones de generación y las restricciones que afectan el transporte de electricidad hacia los centros de consumo.
“El crecimiento de la solar lo tenemos previsto en los próximos 10 años, y está junto no solamente con baterías, sino con una transmisión más flexible”, explicó.
Entre las soluciones previstas, la EPE contempla un enlace bipolar de corriente continua mediante tecnología de convertidores de fuente de tensión (VSC), destinado a proporcionar mayor flexibilidad en la operación del sistema.
“También el uso de la tecnología de Dynamic Line Rating (DLR), en la que monitoreamos la temperatura en las líneas de transmisión”, señaló Prado.
La herramienta permite aprovechar factores ambientales que influyen en el comportamiento térmico de los conductores y, bajo condiciones favorables, incrementar la capacidad de transportar electricidad sin superar los límites técnicos.
“Podemos transmitir más energía si los cabos tienen una temperatura más baja, dependiendo del viento o del frío”, agregó.
Estas soluciones también se vinculan con uno de los principales desafíos del sistema brasileño: el curtailment, que limita la inyección de generación renovable por restricciones de red o condiciones del balance energético.
En ese sentido, el funcionario reconoce que continúan las discusiones regulatorias sobre las compensaciones económicas para los emprendimientos afectados.
“Hoy, la regladora de Brasil, la Agência Nacional de Energia Elétrica (ANEEL), está debatiendo cómo pagar los proyectos más antiguos por los prejuicios del curtailment”, apuntó.
Respecto de las perspectivas para los próximos años, Prado diferencia los recortes asociados a restricciones eléctricas de aquellos vinculados con la insuficiencia de demanda para absorber toda la generación disponible.
“La tendencia es que el curtailment, por cuestiones eléctricas de la red, tiende a caer mucho en los próximos años, pero por cuestiones energéticas, no tiene carga”, advirtió.
Para Brasil, el crecimiento del mercado BESS estará condicionado no solamente por el interés de los desarrolladores, sino también por la definición de los volúmenes de contratación, las condiciones de competencia y la capacidad de integrar las nuevas instalaciones a la red.
Con 296,8 GW inscritos, una previsión de 7,2 GW hacia 2036 y empresas que evalúan fabricar baterías localmente, las primeras subastas serán determinantes para medir la competitividad económica de los proyectos y las posibilidades de consolidar una industria nacional de almacenamiento.
En este contexto, el próximo 5 de noviembre, Future Energy Summit (FES) desembarcará en Brasil, reuniendo a referentes del sector energético, autoridades, inversores y desarrolladores para debatir las oportunidades de inversión, el avance de las energías renovables y los desafíos del almacenamiento, en un mercado que se prepara para una nueva etapa de expansión.

