Hasta hace pocos meses el debate se centraba en la necesidad de desarrollar un mercado de capacidad o acelerar la hibridación renovable, ahora comienzan a alinearse distintas señales regulatorias que amplían el papel de las baterías dentro del sistema eléctrico.
El nuevo procedimiento de black start, la liberación de capacidad para nuevos consumos, la futura implantación de permisos de acceso flexibles y el crecimiento del almacenamiento asociado al autoconsumo conforman un escenario que, aunque todavía incipiente, empieza a reforzar la bancabilidad de los proyectos.
"Puede ser una fuente más de ingresos. Como ocurre con el resto de servicios que puede prestar el almacenamiento, seguramente aportará más seguridad jurídica para los bancos", afirmó Edixon León, responsable de Regulación de APPA Almacenamiento, en conversación con Energía Estratégica.
La aprobación del procedimiento de operación que regula el servicio de arranque autónomo representa uno de los avances regulatorios más relevantes para el almacenamiento durante los últimos meses.
Sin embargo, la participación de las baterías no será inmediata.
La primera fase estará apoyada principalmente en instalaciones convencionales ya contempladas dentro de los Planes de Reposición del Servicio.
"La segunda fase es la que realmente interesa al sector, porque es donde podrían participar el almacenamiento y el resto de tecnologías que puedan prestar este servicio", señala León.
Según explica, ese horizonte sitúa la posible incorporación de las baterías alrededor de 2031.
Mientras tanto, los desarrolladores deberán preparar sus instalaciones para cumplir los requisitos técnicos que exigirá el servicio. Hoy prácticamente todos los fabricantes incorporan la electrónica necesaria para el arranque autónomo.
“Quien no la tenga deberá adaptarse y cumplir los requisitos técnicos que establezca el procedimiento".
La demanda vuelve a mover el tablero
A esa señal se suma la reciente reconfiguración del mapa de acceso para nuevos consumos.
La actualización publicada por Red Eléctrica el 1 de julio dejó 20882 MW adicionales para demanda no CEP, dentro de un proceso más amplio que también incorporó 12405 MW para instalaciones CEP y 32424 MW para almacenamiento.
Parte de esa capacidad afloró tras la revisión de los criterios técnicos aplicables a instalaciones conectadas mediante electrónica de potencia y después de la derogación del artículo 13.6 del Real Decreto-ley 7/2026, que había permitido reservar capacidad liberada en determinados nudos.
El movimiento reabrió margen en puntos de la red que hasta entonces figuraban sin capacidad para nuevos consumos, pero no implica que todos esos megavatios estén disponibles de forma inmediata ni que puedan adjudicarse automáticamente.
Red Eléctrica ya había advertido que solo alrededor del 25% de los nudos de la red de transporte disponían de capacidad para nueva demanda. Además, desde 2022 se habían concedido 11,8 GW de permisos de acceso para consumo que todavía no habían entrado en operación, un volumen equivalente a aproximadamente una cuarta parte de la demanda actual del país.
En este contexto, APPA Almacenamiento observa una nueva ventana para proyectos industriales, centros de datos, producción de hidrógeno, infraestructura de recarga y baterías cuando actúan como consumidoras de la red.
“Cualquier demanda firme puede aprovechar esa capacidad. También puede haber proyectos relacionados con almacenamiento y demanda flexible”, señala Edixon León.
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La flexibilidad empieza a convertirse en un activo
El nuevo escenario coincide con la consulta pública abierta por la CNMC para implantar permisos de acceso flexibles en transporte y distribución.
La propuesta permitirá conectar determinados consumos incluso cuando no exista capacidad firme, siempre que acepten limitaciones horarias, reducciones de potencia o desconexiones puntuales.
Entre los proyectos contemplados aparece expresamente el almacenamiento cuando actúa como demanda.
La evolución regulatoria responde a una realidad que el sector viene señalando desde hace meses: la red necesita recursos capaces de aportar flexibilidad.
"Las redes de distribución y transporte están colapsadas. Ahí el almacenamiento juega un papel clave."
El siguiente paso del autoconsumo
El almacenamiento detrás del contador también empieza a ganar protagonismo.
A diferencia de las grandes plantas conectadas a la red de transporte, este segmento evita buena parte de la complejidad administrativa asociada a permisos de acceso, conexión y garantías.
"El almacenamiento behind-the-meter ha sido más sencillo de implementar. Aunque todavía quedan cuestiones por regular, es mucho más fácil desplegarlo que una planta que necesita toda esa tramitación."
El cambio llega en un momento en que España ya supera los 9,5 GW de autoconsumo instalado, una cifra que, para APPA, marca el inicio de una nueva etapa para el mercado.
"La siguiente etapa del autoconsumo será con almacenamiento o no será."
El sector coincide en que ninguna de estas medidas resolverá por sí sola el desafío económico de los proyectos.
Sin embargo, la acumulación de nuevas oportunidades comienza a modificar el modelo de negocio del almacenamiento.
Servicios de red, nuevas modalidades de acceso, demanda flexible, autoconsumo con baterías y futuros mecanismos como el black start empiezan a configurar un esquema en el que los ingresos dejan de depender de una única fuente.
La fotografía también acompaña la evolución que vienen describiendo otros actores del mercado.
En las últimas semanas, UNEF advirtió que los proyectos fotovoltaicos sin almacenamiento encuentran cada vez mayores dificultades para cerrar PPAs competitivos, mientras que soluciones híbridas y baterías empiezan a capturar un mayor valor.
Al mismo tiempo, la liberación de capacidad en la red y la futura regulación de los permisos flexibles muestran que el almacenamiento deja de ser únicamente un complemento para la integración renovable y pasa a consolidarse como un recurso necesario para la operación del sistema eléctrico.
En ese contexto, la bancabilidad de los BESS ya no depende de una única gran reforma regulatoria, sino de la suma progresiva de señales que amplían sus servicios, diversifican sus ingresos y fortalecen su papel dentro del mercado eléctrico español.

