Los recientes procesos licitatorios renovables en Centroamérica y el Caribe empiezan a ofrecer señales más complejas para quienes evalúan oportunidades de inversión en la región. Durante el streaming 'Se tenía que decir y se dijo' de Energía Estratégica, Julián Nóbrega, Gerente de Proyectos en Quantum América, y Rafael Velazco Espaillat, Consultor Senior, analizaron cómo procesos recientes en Panamá, Guatemala y República Dominicana muestran que la competitividad ya no depende exclusivamente del precio ofertado, sino también de variables como almacenamiento, diseño regulatorio y capacidad real de las redes eléctricas.
En ese contexto, República Dominicana dejó probablemente la advertencia más inmediata para el mercado, luego de una licitación que terminó adjudicando la mitad de la potencia prometida inicialmente, en medio de cuestionamientos por parte de desarrolladores y dudas sobre los criterios técnicos utilizados para limitar la capacidad finalmente aceptada. Al mismo tiempo, Guatemala mostró una aceleración notable en la competitividad del storage, mientras Panamá abrió una discusión relevante sobre cómo deben interpretarse los resultados económicos de determinados procesos licitatorios.
Precisamente sobre este último punto, Nóbrega explicó que los valores ampliamente difundidos del proceso panameño no reflejan directamente el precio contractual de compra de energía, sino el resultado de una metodología financiera utilizada para comparar ofertas bajo criterios homogéneos. “La evaluación y la comparación se hacen con todas las ofertas traídas a valor presente”, aseguró.
Según detalló, el modelo desarrollado por Quantum para ETESA permite comparar tecnologías con perfiles de entrega distintos dentro de una misma licitación. Bajo esa lógica, el valor promedio de USD 23,86/MWh ampliamente replicado en el mercado surge del cálculo financiero de costos descontados, mientras que los contratos reales se ubican en rangos considerablemente superiores.
El proceso panameño adjudicó 500 MW de potencia firme para abastecimiento de largo plazo entre 2026 y 2046, consolidándose como uno de los mercados con menores precios de referencia de la región. En total participaron 47 empresas, con predominio de propuestas solares, aunque finalmente la energía eólica capturó la mayor parte de la adjudicación por su perfil de generación y aporte de potencia firme.
La experiencia panameña, además, replica parte de la metodología que Quantum viene desarrollando desde hace más de 15 años en Guatemala, donde participa como consultora en procesos vinculados al abastecimiento de distribuidoras. Sin embargo, allí la señal más fuerte no estuvo en el mecanismo de adjudicación, sino en la competitividad alcanzada por los sistemas BESS.
Nóbrega reconoció que incluso dentro del propio sector técnico "hubo sorpresa" por el comportamiento de las ofertas presentadas en la última convocatoria guatemalteca, especialmente porque el proceso exigía configuraciones más robustas que las habituales en otros mercados.
La licitación PEG-5, orientada a cubrir una demanda de hasta 235 MW, perfiló cerca de 50 proyectos adjudicables y dejó un precio promedio ponderado de USD 101/MWh. Sin embargo, los proyectos híbridos con baterías marcaron una señal aún más agresiva, con ofertas que descendieron hasta USD 94/MWh, impulsadas por configuraciones de seis horas de almacenamiento.
Ese dato cobró especial relevancia porque superó ampliamente las expectativas del mercado. Según explicó el ejecutivo, en procesos anteriores las baterías ya habían participado, aunque sin alcanzar niveles competitivos suficientes para adjudicarse contratos.
Además, el diseño del mercado guatemalteco incorpora un mecanismo de subastas sucesivas, que presiona progresivamente los precios a la baja en cada ronda, lo que ayuda a explicar el comportamiento altamente competitivo observado en esta edición.
Por el contrario, en República Dominicana la discusión pasa menos por competitividad tecnológica y más por restricciones operativas. Velazco explicó que el recorte en la capacidad adjudicada respondió a la capacidad real del sistema eléctrico para absorber nueva generación renovable, en un contexto donde la expansión de proyectos avanzó con mayor velocidad que la infraestructura de transmisión. “Nuestras redes están muy estresadas”, advirtió Velazco.
Según detalló el consultor, el crecimiento renovable del país fue particularmente acelerado en los últimos años. “El país ha tenido un boom increíble: en apenas cinco años y medio pasamos de 349 MW renovables a 1600 MW inyectando a la red”, indicó.
A esa capacidad ya operativa se sumarán ahora los nuevos proyectos adjudicados, cuya entrada está prevista entre 2027 y 2030. Además, el almacenamiento ya forma parte de los requisitos técnicos del mercado dominicano, dado que toda central que inyecte más de 20 MW debe incorporar respaldo equivalente al 50% de esa capacidad.
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Sin embargo, incluso con esa exigencia, la principal preocupación sigue estando en la capacidad física de la red para recibir nueva generación.
“Aquí se despachan cuando el recurso está disponible, por lo que el recorte es porque los electrones literalmente no caben en la red”, aseguró Velazco.
Ese escenario introduce una variable especialmente sensible para desarrolladores e inversores, ya que afecta directamente la previsibilidad de ingresos de proyectos adjudicados. A diferencia de otros mercados donde el curtailment responde a decisiones económicas de despacho, en este caso el cuello de botella es estrictamente de infraestructura.
El resultado final también modificó de forma sustancial las expectativas iniciales del mercado. Si bien en una primera etapa circulaba un escenario cercano a los 605 MW adjudicables, con más de 1500 MW ofertados y un rango de precios altamente competitivo, la adjudicación definitiva redujo el volumen a 325,69 MW, dejando fuera cerca de 280 MW respecto de ese escenario preliminar.
Además, los valores adjudicados se movieron entre USD 0,106/kWh y USD 0,131/kWh, una dispersión que refuerza la lectura de que la variable económica no fue el único criterio determinante.
En ese contexto, Velazco advirtió sobre el creciente malestar dentro del sector, e incluso explicó que algunas compañías evalúan avanzar con acciones legales contra las distribuidoras estatales y el regulador, en un contexto donde la discusión ya no pasa únicamente por competitividad de precios, sino también por previsibilidad operativa y capacidad real de evacuación.
Más allá de estos tres mercados, el mapa regional todavía puede ampliarse. Quantum también trabaja sobre la subasta proyectada en Honduras por 1500 MW, diseñada bajo una lógica similar a la aplicada en Guatemala, aunque actualmente permanece en pausa por cambios regulatorios y definiciones políticas.
En conjunto, los distintos procesos muestran que la lectura del negocio renovable en la región exige cada vez mayor sofisticación técnica, regulatoria y operativa para identificar oportunidades reales.
Vea el streaming completo aquí: https://www.youtube.com/watch?v=AQEgpR0MoRM
FES como epicentro del debate
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