El Boletín Oficial del Estado (BOE) dibujó en julio un mapa energético marcado por la hibridación, el avance de grandes instalaciones renovables y una actividad administrativa especialmente intensa en el sur de España.
El relevamiento mensual reúne 55 expedientes, con presencia fotovoltaica en 45, almacenamiento en 23 y tecnología eólica en 10. Cabe aclarar que las categorías se superponen porque una parte considerable de las iniciativas combina distintas fuentes de generación.
El balance también muestra que el sector atraviesa etapas muy diferentes.
Diez actuaciones con baterías y generación renovable salieron a información pública para obtener las autorizaciones administrativas previa y de construcción, mientras que ocho recibieron ambos permisos.
En paralelo, se contabilizaron siete desistimientos y continuaron los procedimientos asociados con declaraciones de utilidad pública, evaluaciones ambientales y ocupación de terrenos.
Entre los desarrollos de mayor escala sobresalen Navabuena Solar, de 424,71 MW, que obtuvo la declaración de utilidad pública en Castilla y León; la ampliación hidroeléctrica Moralets II, con 420 MW de turbinación en Aragón; y los parques eólicos Paucali, Arlo y Céfiro, que reúnen 239,15 MW entre Aragón y Cataluña.
Las baterías dejan de viajar en el asiento trasero en julio
El almacenamiento aparece en cerca del 42% de los expedientes relevados. El cambio más visible no está en las instalaciones independientes, sino en la multiplicación de plantas que incorporan baterías a proyectos fotovoltaicos existentes o en tramitación.
La combinación de ambas tecnologías domina con 17 registros. A ellos se añaden cuatro desarrollos exclusivamente BESS y dos esquemas que integran almacenamiento con más de una fuente renovable.
El resultado prolonga la tendencia observada en junio, cuando las baterías ya habían ganado volumen propio dentro del BOE, aunque entonces intervenían en 18 de las 63 actuaciones identificadas.
Entre las propuestas de julio aparece La Atalaya, en Villena, con 96,88 MW solares y 83,71 MW de almacenamiento. Ignis tramita en Madrid los sistemas BESS Azor Solar 1 y 2, asociados a una planta de 64,02 MW, con 68,51 MW de baterías. Opdenergy impulsa en Puerto Real OPDE Miramundo, que combina 49,99 MW fotovoltaicos con otros 24,04 MW de flexibilidad.
También avanzaron soluciones independientes. PB Babor 7, de 66 MW, obtuvo autorización administrativa previa en Tarifa, mientras Solaben ST1 y ST6, con 50 MW cada una, iniciaron la tramitación de permisos en Logrosán. El contrapunto llegó desde Huesca, donde se aceptó el desistimiento de Visenta, un proyecto de 100 MW.
Seguir leyendo
Este despliegue regulatorio convive con una señal económica todavía moderada. ENTSO-E calcula para España un valor bruto teórico de arbitraje de 552 euros por MW y día, un 31% inferior al de Hungría, líder europeo. El país ocupa el puesto 18 entre los 24 mercados examinados, por lo que la viabilidad de las baterías no dependerá únicamente de comprar electricidad barata y venderla en las horas más caras. Los servicios de balance, la gestión de congestiones y otros ingresos serán claves para sostener las inversiones.
Andalucía pisa el acelerador y concentra el nuevo mapa
La distribución territorial presenta un liderazgo nítido en julio. Andalucía reúne 20 de los 55 registros, seguida por Cataluña, con ocho. Extremadura, Castilla-La Mancha, Comunitat Valenciana y Castilla y León contabilizan cinco actuaciones cada una. Aragón completa el grupo principal con tres, además de un conjunto eólico compartido con territorio catalán.
El epicentro andaluz está en Alcalá de Guadaíra. Allí obtuvieron las autorizaciones previa y de construcción seis plantas que suman 278,4 MW fotovoltaicos y 237,6 MW de almacenamiento: Artemisa, Elvisa, SES, Jade, Esmeralda y Heracles. La concentración de expedientes con potencias casi idénticas revela una estrategia de desarrollo por bloques, capaz de reunir más de 500 MW entre generación y baterías en una misma zona.
La provincia de Sevilla incorpora además a Freya, en Carmona, con 44 MW solares y 39,6 MW BESS. Cádiz agrega PB Babor 7 y OPDE Miramundo, mientras Huelva mantiene actividad con La Puebla 1 y 2, de Jinko Greenfield Spain 1, que reúnen 139,2 MW fotovoltaicos.
Fuera de Andalucía, Extremadura destaca por la sucesión de sistemas de almacenamiento en Badajoz y Cáceres. Castilla y León combina los híbridos eólico-solares Torozos B y C, de Naturgy, con el avance de Navabuena Solar. La Comunitat Valenciana muestra una realidad más contrastante: allí conviven la tramitación de La Atalaya con el abandono de cuatro instalaciones de Acciona en Ayora.
Los desistimientos de Rincón del Cabello, La Solana, Bodeguillas y Mulatón representan 181,21 MW. A ellos se suman los parques eólicos Arrebol y Lagunillas, de Statkraft, que totalizan 123,8 MW en Andalucía. Junto con Visenta, las cancelaciones identificadas alcanzan algo más de 405 MW.
Una planta pequeña asoma en el gran escaparate agrovoltaico
En medio de los megaproyectos, el BOE en julio abrió la tramitación integral de la planta agrovoltaica L’Arrendament, de 0,86 MW, en Botarell, Tarragona. El expediente salió a información pública para obtener las autorizaciones previa y de construcción, la declaración de utilidad pública y la evaluación ambiental.
Su escala es mínima frente a las grandes instalaciones del mes, pero su interés reside en el modelo productivo. La propuesta busca combinar generación solar y actividad agrícola sobre un mismo terreno, una fórmula que pretende reducir la competencia por el suelo y evaluar cómo conviven los módulos con los cultivos.
El proyecto catalán llega en un momento de mayor impulso institucional para esta tecnología. La segunda convocatoria del Programa de Energías Renovables Innovadoras del IDAE asignó posteriormente ayudas a 118 iniciativas agrovoltaicas que suman 882,43 MW y movilizarán cerca de 748 millones de euros. Todas incorporan almacenamiento y, en conjunto, prevén 1.733,82 MWh de capacidad.
L’Arrendament no debe confundirse con esa cartera de adjudicatarios ni el expediente del BOE identifica una batería asociada. Sin embargo, su aparición anticipa una tendencia que empieza a trasladarse desde las convocatorias de innovación hacia la tramitación concreta de instalaciones.
Julio deja así una señal doble. Las baterías se convierten en compañeras habituales de los desarrollos solares, mientras comienzan a abrirse paso configuraciones que buscan compartir el territorio con otras actividades. El volumen de expedientes confirma el apetito inversor; la verdadera prueba llegará cuando los permisos se transformen en construcción, conexión y operación comercial.

