Alemania lanzó un paquete de diez medidas para intentar destrabar el desarrollo del mercado del hidrógeno, en un contexto en el que los costos de producción continúan por encima de la disposición a pagar de buena parte de los consumidores industriales y varios proyectos avanzan más lento de lo previsto.
Uno de los principales anuncios es la creación de una ventana específica para hidrógeno dentro del programa de contratos por diferencia de carbono (CCfD), con al menos €1500 millones destinados a proyectos que utilicen hidrógeno renovable o de bajas emisiones.
Ese volumen podría ampliarse si la demanda supera las previsiones iniciales. Además, el esquema general de CCfD, con hasta €8700 millones disponibles, continuará abierto a proyectos vinculados al hidrógeno.
La segunda gran pata del paquete estará en la generación eléctrica.
El gobierno prevé apoyar la conversión técnica de 4 GW de centrales a gas para que puedan operar con hidrógeno, mediante un proceso escalonado de subastas.
La primera ronda contemplaría 2 GW en 2027, con obligación de operar con H₂ desde 2040, mientras que otros 2 GW se contratarían entre 2030 y 2032, con conversión prevista hacia 2043.
El marco legal todavía se encuentra en desarrollo, pero el objetivo es crear una señal concreta de demanda futura para el combustible.
Más red, demanda industrial e importaciones
La estrategia también busca acelerar el despliegue de infraestructura.
Alemania ya cuenta con más de 500 kilómetros de la red troncal de hidrógeno en operación, mientras otros 2200 kilómetros están en construcción.
Para los próximos años, las autoridades federales y regionales prevén aportar alrededor de €4200 millones en financiamiento público para continuar expandiendo esa infraestructura.
El paquete también incluye corredores de importación, almacenamiento y transformación de redes de distribución, con la intención de adaptar el sistema a una mayor disponibilidad de gases renovables y de bajas emisiones.
En paralelo, Berlín quiere reforzar la demanda industrial.
Uno de los mecanismos será la creación de un mercado líder para acero de bajas emisiones, utilizando contratación pública y requisitos de sostenibilidad para generar compradores para productos fabricados con hidrógeno renovable o bajo en carbono.
También se evalúa una cuota de gas verde que pueda sostener la demanda de gases renovables y de bajas emisiones.
Por el lado de la oferta, el gobierno busca reducir costos mediante una interpretación más pragmática de las reglas europeas para combustibles renovables de origen no biológico (RFNBO), mantener condiciones tarifarias favorables para determinados electrolizadores y habilitar dos proyectos offshore de electrólisis de 250 MW.
Asimismo, Alemania pretende apoyarse en corredores diversificados, H2Global, el Banco Europeo de Hidrógeno y nuevos instrumentos de reducción de riesgo para infraestructura transfronteriza.
El objetivo es evitar que el mercado dependa exclusivamente de producción doméstica y ampliar las opciones de suministro a medida que crezca la demanda. Incluso, la medida llega en un momento en que Berlín busca convertir su estrategia de hidrógeno en proyectos concretos.
El problema ya no es únicamente fijar metas, sino cerrar la brecha de costos, asegurar compradores, construir infraestructura y ofrecer previsibilidad suficiente para que las inversiones lleguen a decisión final.
Con al menos €1500 millones de apoyo específico, 4 GW de centrales reconvertibles y miles de kilómetros de red en desarrollo, Alemania intenta así pasar de la planificación a una fase de ejecución más agresiva en uno de los mercados clave de su transición

