A 20 días de que se dieran a conocer los primeros casos de Coronavirus COVID-19 en México, el número de personas infectadas confirmadas asciende a 93. Debido a que aquella cifra correspondería a contagios “importados”, para el Gobierno federal el país aún se encontraría en la Fase 1 y no requeriría más que, por lo pronto, limitar actividades de tipo culturales y educativas para evitar brotes comunitarios.

Sin embargo, esta crisis ya impactaría sobre las industrias del país. Si bien desde el Ministerio de Hacienda se habrían previsto una serie de lineas de crédito para contener impactos económicos negativos, algunos sectores productivos se verían afectados indirectamente por las medidas adoptadas en otros países con mayor número de infectados.

¿Cómo repercute esta pandemia en el sector fotovoltaico, puntualmente en el segmento de generación distribuida?

Para analiar el tema, Energía Estratégica se comunicó con Javier Romero Durand, director ejecutivo de la Asociación Mexicana de Fabricantes de Equipos Fotovoltaicos (AMFEF) y secretario de asuntos industriales de la Asociación Nacional de Energía Solar (ANES).

«Hasta el momento, en ANES y AMFEF no tenemos noticias de desabasto en el sector de Generación Distribuida, lo que no significa que no exista. Más bien, lo que pienso es que no se están instalando los proyectos y por ende los mayoristas e importadores aun cuentan con stock», introdujo Javier Romero Durand.

En una nota pasada repasábamos que si bien, muchas fábricas de celdas y módulos solares disminuyeron su producción en los primeros meses del año –fundamentalmente, aquellas con sede en Jiangsu y Anhui que por decreto gubernamental debieron cerrar unas semanas–, analistas internacionales advertían que ya los principales fabricantes habrían retomado actividades y que un factor a considerar ahora serían las demoras en las entregas por los exhaustivos controles y bloqueos a rutas que complicarían concretar exportaciones/importaciones durante este primer trimestre del año.

A aquello adhirió el referente de ANES y AMFEF consultado: «Tenemos entendido qué hay stock en China, el tema es la logística para llevarlo al resto de los países».

«Seguramente en algunas semanas empezaremos a observar algún desabasto, pero como me han comentado desarrolladores de gran escala: es un tema de planeación y logística, que deberán adoptar los mayoristas e importadores. Más que desabasto, vamos a ver retraso en los tiempos de entrega», agregó Durand.

Ahora bien, llegado el caso de que la producción China disminuya nuevamente o no se puedan concretar la importación de equipos de aquel país, ¿la industria local está preparadas para suplir manufacturas y equipos al sector?

De acuerdo con Javier Romero Durand hay productores nacionales que cuentan con stock tanto de paneles como de celdas para producir decenas de megavatios que se pudiera requerir para el segmento de generación distribuida; no obstante el especialista, advirtió que «lo que no se puede suplir es la celda, la cual continuará siendo importada al menos en el corto plazo».

«El resto de los componentes del panel no dependen tanto de la industria china y podríamos tenerlos nacionalmente, como por ejemplo vidrio aluminio y el EVA. El tema siempre ha sido una competencia de costos muy fuerte que, hasta la fecha nos a llevado a depender de la economía escala de los fabricantes chinos».