El Salvador emprendió en 2011 un giro estratégico en su política energética con un objetivo claro: diversificar su matriz y dejar de depender de combustibles fósiles e importaciones regionales.
A través del plan energético 20112030, el país comenzó a trazar las bases de una transformación estructural que hoy lo posiciona como referente regional en planificación, inversión y ejecución.
Ingrid Chávez de Mendoza, Directora de Operaciones Comerciales en EDP Services, fue testigo y protagonista de este proceso.
"En ese momento se definió un plan para cambiar la matriz y dejar de depender de importaciones y del búnker", explicó.
"Se emitieron lineamientos para atraer inversión y permitir tecnologías renovables no convencionales como solar y eólica", señaló.
El punto de inflexión llegó en 2013, cuando el país adjudicó su primer contrato de largo plazo para una central de gas natural de 380 MW, un megaproyecto que marcó el inicio de una nueva etapa.
Con una inversión de 1.150 millones de dólares, esta iniciativa hoy operada por Energía del Pacífico transformó la base térmica del sistema eléctrico.
"El contrato se firmó en diciembre de 2013, pero la planta inició operaciones hasta mayo de 2022", relató Chávez de Mendoza.
"Fue un proyecto ejecutado en pandemia, con solo cuatro meses de retraso a pesar de los desafíos", destacó.
La puesta en marcha de Energía del Pacífico y la ejecución paralela de licitaciones específicas para renovables no convencionales permitieron una expansión acelerada de la generación solar, con participación tanto en el mercado mayorista como minorista.
Hasta diciembre de 2024, El Salvador contaba con 734⬯MW de potencia solar instalada, lo que representa el 23,7⬯% de la capacidad total del país.
Este despliegue modificó la dinámica del mercado y el comportamiento del sistema durante las horas diurnas.
"En época seca, llegamos a cubrir hasta el 36⬯% de la demanda nacional con gas natural.
Y el recurso solar en las horas del día es muy importante", indicó la directiva.
Pero el cambio más significativo fue geopolítico: El Salvador pasó de ser un país netamente importador de energía a convertirse en exportador.
SAntes dependíamos en un 25⬯% del mercado eléctrico regional.
Hoy, a partir de estos proyectos, somos un país neto exportador. Tenemos capacidad de suministrar a buenos precios para la región, remarcó Chávez de Mendoza.
A pesar de estos avances, persisten restricciones estructurales que limitan la expansión de la generación.
Una de las principales barreras identificadas por Chávez de Mendoza es la capacidad de las subestaciones de transmisión para recibir nuevos proyectos. "Nuestra regulación no permite que el transmisor amplíe una subestación para futuros proyectos de generación.
Lo tiene que hacer el inversionista, pero muchas veces no hay espacio físico disponible", explicó.
Este cuello de botella afecta directamente la viabilidad técnica y financiera de nuevas inversiones.
En cuanto al comercio regional de electricidad, si bien El Salvador ha logrado una posición competitiva para exportar, todavía enfrenta limitaciones operativas y de red, al igual que otros países centroamericanos.
"Podríamos exportar más, pero hay restricciones por suficiencia energética de los países y condiciones de la red", detalló.
"El país con mayor capacidad de exportar hoy es Panamá", indicó.
Sobre las perspectivas de colaboración regional, Chávez de Mendoza explicó que se está evaluando la firma de un nuevo protocolo entre países para reforzar la infraestructura compartida, aunque reconoció los desafíos: "El dilema siempre es cómo cubrir la necesidad nacional versus la regional.
Cuando hay crisis, todos se restringen, reflexionó.
El proceso de transformación no termina aquí.
El país evalúa nuevas iniciativas geotérmicas bajo ejecución estatal a través de la empresa LAGEO, con mayoría accionaria estatal, y también explora la posibilidad futura de incorporar energía nuclear, gracias a convenios firmados con Argentina y Estados Unidos.
"El Salvador tiene suficiencia energética con los proyectos actuales, pero ya se piensa en el futuro", comentó la ejecutiva.
"Hay interés en nuclear y geotermia, y no se descarta una nueva licitación en los próximos años", anticipó.
Este posicionamiento de largo plazo, acompañado por planificación técnica, participación privada y estabilidad regulatoria, convierte al país en uno de los casos más consistentes de transición ordenada en Centroamérica. "Iniciamos ese proceso real en 2013 y todos los proyectos adjudicados fueron construidos", concluyó Chávez de Mendoza.
"Eso permitió cambiar la dinámica con el mercado regional y avanzar con orden.

