¿Cómo afecta la instabilidad cambiaria al sector de las energías renovables de Brasil?

En los últimos meses se dió un aumento cercano al 40%. Ahora, la cotización del dólar en Brasil ronda los 5,55 a 5,89 reales.

En este escenario, hacer la financiación de un proyecto eólico es complicado. Adentro de la turbina hay componentes que aún no son brasileños. Y si el 15% de los precios de los componentes son en dólar, ante una inflación de un 40% el costo final se incrementa muchísimo en los proyectos.

Para solar fotovoltaica la situación es más difícil, tienen un incremento de precio muy fuerte. Hablamos de un aumento de un 30% del CAPEX en algunos casos.

Encontrar financiamiento se vuelve un desafío. Aspirar a un apoyo de por ejemplo el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) o el Banco de Nordeste de Brasil (BNB) significa un reto porque con estos bancos se suman requisitos complejos para el sector privado de las energías renovables, entre los cuales puede exigirse tener casi un 100% de componentes nacionales y aún dependemos de que algunas tecnologías provengan de afuera.

¿Impacta más a los nuevos proyectos aún sin financiamiento o también a los que están en construcción?

En Brasil, casi no hacemos negocios en dólares. Me parece poco probable que haya un efecto sobre los que están en construcción. Pero para los nuevos sería imposible, estaremos ante un dólar muy alto y no sé cómo cerrarán las cuentas para un precio de energía como supimos ver en los últimos años. 

¿Qué proyecciones realiza de cara a una posible reanudación de las subastas?

El proceso de subastas continúa detenido por la pandemia. Se habló que podría reanudarse en mayo, pero a la fecha no hay novedades. Desde el sector privado creemos que es casi seguro que no se continue este año.

El precio de la energía en Brasil cayó muchísimo producto de las subastas. Esto también resultó peligroso. Es casi imposible lograr un proyecto bajo este mecanismo con un precio bueno. Por lo que yo creo que no vamos a buscar más proyectos de subastas.

¿La salida serían contratos entre privados?

Se perciben intenciones del gobierno a que las empresas arreglen entre si PPAs privados. Los grandes generadores de energía ya están buscando industriales y comercializadores a los cuales realizar ofertas. No obstante, creo muy difícil que se lleguen a acuerdos de precio entre los compradores y vendedores en este escenario. Hay muchas dudas en la mesa y los riesgos son altos.

¿Cuándo creen que se estabilizará la situación?

Algunos dicen que en julio o agosto volverá la industria, pero no tienen en cuenta que pueda haber una segunda ola de pandemia.

Si lo pensamos con detenimiento, será un año perdido y el próximo año o el otro recién deberemos volver a la normalidad. Si somos optimistas las dudas en seis u ocho meses podrían resolverse pero será más lento que lo habitual.

¿Qué es necesario para retomar la competitividad en el mercado?

Entorno a la subasta se deben solicitar precios más atractivos para las generadoras. Es imposible volver a repetir precios a USD15.

Sobre financiamiento, premiará que BNDES y BNB ofrezcan tasas más oportunas para los proyectos. 

Y, además, sería necesario solicitar incentivos, ya que luego de la pandemia Brasil necesitará nuevas inversiones e infraestructura.