El Diputado nacional por Cambiemos, Juan Carlos Villalonga; el presidente de la Cámara Argentina de Energías Renovables (CADER), Marcelo Álvarez; el titular de la consultora SAESA, Juan Bosch; y un representante de la distribuidora eléctrica EDENOR –también en representación de ADEERA-, José Luis Marinelli; se reunieron para discutir el impacto y los problemas que decantan a partir de la inminente aplicación de la Ley de Generación Renovable Distribuida N°27.424.

“Creo que hasta ahora tuvimos un debate político de alto voltaje en el Congreso de la Nación, donde se habló de estos principios fundamentales que están plasmados en la Ley. Lo que tenemos ahora es una discusión política de alto voltaje, más allá de aspectos económicos y regulatorios con las distribuidoras (y cooperativas): lo que tenemos son 24 jurisdicciones que tienen que evaluar la adhesión”, acentuó Villalonga y subrayó que “ese es el hito fundamental” a discutirse este año.

El diputado, y uno de los promotores de la Ley que el Poder Ejecutivo planea reglamentar durante este semestre, consideró que la “buena salud” de la generación distribuida dependerá si las primeras adhesiones de las provincias se dan de una manera virtuosa o “de una manera amarreta, dejando que la (Generación) Distribuida entre un cachito, poniendo barreras”.

Por su parte, Marcelo Álvarez, coincidió en este punto y planteó un amplio debate con las Provincias: “discutamos con ellos para entender cuál es el problema de cada una”. “No dejemos que algunos miedos que se producen en barreras técnicas o comerciales hagan tomar medidas defensivas a distribuidoras y cooperativas”, advirtió el presidente de CADER.

Por su parte, Juan Bosch hizo hincapié sobre el precio actual que el Estado nacional gasta en la producción de la energía que consume, cuyo valor monómico supera los 76 dólares por MWh. “Pagamos un costo alto por la energía; y tener energía ineficiente no beneficia a nadie”, lamentó

“Argentina triplicó las emisiones de CO2 en los últimos 12-14 años. Tenemos que repensar claramente en nuestro sistema de producción, distribución y transporte de energía y creo que en esa línea se inscribe la Generación Distribuida”, destacó el titular de SAESA.

Fricciones con las compañías proveedoras del servicio eléctrico

Villalonga cuestionó la figura del doble medidor, que apunta a que en cada conexión de Generación Distribuida se instalen dos medidores, uno que contabilice la energía que ingrese a la línea y otro la de salida.

La medida es reclamada por compañías del servicio eléctrico para que la medición que se haga sea correcta. Pero para el diputado este tipo de sistema implica un costo extra para los usuarios, capaz de no alentar la Generación Distribuida. El planteo generó un breve impacto en el distendido debate que llevaron a cabo los especialistas.

Al principio de la charla, el representante de EDENOR explicó por qué debe medirse la energía eléctrica inyectada y la consumida de manera correcta, sin mezclar flujos.

Señaló que el peligro radica en que se altere la ecuación del Valor Agregado de Distribución (VAD, impuesto que cobran en cada tarifa eléctrica las distribuidoras y cooperativas por operación y mantenimiento de las líneas) al momento de que un usuario realice una conexión de energía renovable a red eléctrica. Y para ello destacó la correcta medición de la energía a través de un doble medidor.

Marinelli disertó acerca del esquema tarifario, flujos eléctricos y los costos comerciales de mantención de la red eléctrica. “Lo que hay que entender es que el negocio de la distribución no es el negocio de la energía, sino que es poner la capacidad de la red a disposición de los usuarios, para que en definitiva fluya la energía”, sintetizó.