Uno de los desafíos principales para los proyectos de energías renovables (si no el principal) es el acceso al financiamiento.

Durante un workshop organizado por SolarPlaza, en el marco del evento ‘El Futuro Solar 2019’, César Rodríguez, socio del área de impuestos de Brigard Urrutia, detalló una serie de cuestiones ligadas a la bancabilidad de los proyectos adjudicados en la subasta a largo plazo de energías renovables (descargar PPT).

En diálogo con Energía Estratégica, el especialista observa que, por la configuración de la subasta, será muy importante para los adjudicatarios hacerse de “buenos contratos de respaldos”.

Introduce: “el generador tiene cumplir con su obligación de generación, sea con su proyecto o con contratos de respaldo”.

El especialista de Brigard Urrutia explica que este tipo de acuerdos permitirán cubrir faltantes de energía en los bloques adjudicados en la subasta, generados por la propia intermitencia de los proyectos eólicos y solares.

Pero existe un aspecto aún más relevante, y tiene que ver con que los PPA celebrados no responden a un contrato físico (como lo era en la primera versión) sino financiero.

¿Qué implica esto? Rodríguez explica que, llevado el caso a un extremo, los proyectos adjudicados podrían nunca entren en operación comercial y honrar sus 15 años de contrato con energía proveniente de cualquier otra central, hasta de carbón. De ahí la importancia que el ‘respaldo’ sea a buenos precios.

Según el Pliego de la subasta, a partir de enero del 2022 empieza a funcionar el contrato entre generadores y comercializadores, por el plazo de 15 años.

En ese marco, conseguirse un buen respaldo será fundamental para los proyectos eólicos adjudicados: es que todos se ubican en La Guajira y para que puedan despachar la energía comprometida será necesaria la construcción de la línea de 500 kV “Colectora”.

Por cuestiones de licencias, la conclusión de la obra eléctrica cambió de fecha de operación comprometida: de enero del 2022 a noviembre del mismo años: pero los atrasos serán mayores.

“Las demoras en las líneas de transmisión ha sido uno de los cuellos de botella de los proyectos de generación de energía en general en Colombia, no sólo en renovables”, indica ante la consulta de este portal el socio de Brigard Urrutia.

Y observa que justamente “el problema (para los adjudicatarios) será conseguir contratos de respaldo de energía cuyo precio sea menor al que se le va a poder cobrar a los comercializadores en virtud del contrato adjudicado en la subasta”.

Rodríguez observa que ese será todo un desafío, considerando que esos PPA no superan los 29 dólares por MWh.

Voluntad de financiamiento de la banca

Consultado sobre la bancabilidad de los contratos, el experto analiza que “la financiación dependerá mucho de cómo se haya configurado la mezcla de comercializadores”.

“En la medida que los comercializadores sean más fuertes más sencillo serán de financiar, porque en definitiva lo que miran los bancos es la capacidad crediticia del comprador de la energía”, agrega César Rodríguez.

Sin embargo, para el socio de Brigard Urrutia hay buenas perspectivas. Según su análisis, “sin duda” la banca nacional estará interesada en financiar estos proyectos siempre y cuando la calidad de los off takers (comercializadores) sea la adecuada.

En lo que respecta a las entidades internacionales, para Rodríguez también podría haber interés, “a pesar que los contratos generen ingresos en pesos”.

En cuanto a la banca multilateral, como el BID, la IFC o la CAF, para el especialista la situación es mejor. Recuerda que estas entidades ya han instrumentado fondeos en pesos a través de entidades locales en lo respectivo a la industria vial.

“Desde Brigard Urrutia estamos para acompañar a los adjudicatarios ya que tenemos un equipo de Energías Renovables y Eficiencia Energética que funciona de manera transversal a la industria”, enfatiza Rodríguez.

Incertidumbre en la construcción de la línea de transmisión “colectora” preocupa a los proyectos eólicos adjudicados en Colombia