Promovida por el Banco Mundial, la planta reconocida como ‘vetiver’ comenzó a manipularse en 1980, en la India, por sus extraordinarias características como una solución económica frente a la erosión y contaminación del suelo en el planeta.

Hasta esa fecha no se conocían las virtudes de sus raíces y sus múltiples aplicaciones, y era solamente empleado el aceite esencial para perfumería por sus cualidades de fijación de los aromas”, cuenta a Energía Estratégica Alfredo Santillán, miembro de la Cooperativa de Trabajo Agropecuaria Juárez, la cual tiene por objeto la difusión, promoción y comercialización del Sistema Vetiver en nuestro país.

Hace 6 años comenzamos el trámite para traer la planta acá”, explica y precisa que al segundo año el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) les aprobó el uso de la planta en nuestro suelo, “ya que no se trata ni de una plaga, porque no es invasora, ni es contaminante sino todo lo contrario: absorbe las impurezas”.

Sus raíces son usadas para absorber los contaminantes en el suelo y el agua. Los niveles tóxicos de nitrógeno y fósforo, así como metales pesados y pesticidas son rápidamente atrapados por la estructura de la raíz o se absorbe en los tejidos de la planta. “La capacidad de vetiver de secuestrar sustancias químicas letales de nuestro medio ambiente y transformarla de forma segura en la biomasa vegetal, la hace verdaderamente notable”, destaca el entrevistado.

Detalla que “otras plantas también tienen la capacidad de solucionar problemas de contaminación de suelo y de agua, pero esta tiene la particularidad de tener una raíz que puede llegar hasta 10 metros de profundidad permitiendo sanear napas a las que ninguna planta podría acceder, no hay ninguna planta en el planeta con esa cualidad. Además, cada hebra de su raíz soporta hasta 10 libras de presión antes de romperse, lo que permite que atraviese tosca, piedras y convertir el agua podrida en agua ‘sana’”.

El vetiver es una planta longeva fácilmente adaptable a los suelos y altamente resistente a plagas, podas y puede soportar inundaciones y sequías prolongadas hasta 6 meses. Asimismo, tolera variaciones climáticas extremas con amplitudes térmicas desde los -15° a 55°.

Por otra parte, sus hojas no sólo pueden utilizarse como alimento para ganado, aprovechando hasta 25 toneladas de forraje al año en una hectárea de cultivo, sino que posee un valor calorífico de 8000 BTU por libra, excelente en el uso de calderas. “Si lo comparamos al petróleo, seria unas 2.5 veces menor en su potencialidad, por lo tanto es necesario 2.5 toneladas de hojas secas de vetiver para igualar la tonelada de petróleo”, indica Santillán.