Ayer, el Ministerio de Minas y Energía desarrolló la jornada denominada ‘Conversación Nacional: ¿Cómo acelerar la Transición Energética?’, donde se expusieron lineamientos hacia dónde debe ir Colombia en la transformación de su matriz energética.

La titular del área, María Fernanda Suárez, indicó que a pesar de que Colombia sólo genere el 4 % del total de emisiones del mundo altos porcentajes en su matriz debe seguir trabajando para reducir aún más el número incorporando energías renovables no convencionales.

En ese sentido, la funcionaria destacó que la gestión de Gobierno ya ha superado el objetivo que se había puesto desde la sanción del Plan Nacional de Desarrollo (PND), que proponía llegar al 10% de generación de energías renovables no convencionales al 2022.

Por un lado, porque en la subasta de Cargo por Confiabilidad y en la de largo plazo se adjudicaron proyectos eólicos y solares por 2.150 MW que, sumados a los emprendimientos de autogeneración de Ecopetrol (300 MW) y EPM-Invenergy (de 250 a 300 MW), llegan al 12% de la matriz energética si se concretaran en los próximos dos años.

Por otro lado, tal como establece el PND “los agentes comercializadores del Mercado de Energía Mayorista estarán obligados a que entre el 8 y el 10% de sus compras de energía provengan de fuentes no convencionales de energía renovable” hacia el 2022. Este proceso requerirá de nueva potencia que se irá incorporando a lo largo de estos dos años.

No obstante a ello, la ministra Suárez recalcó que “todas las fuentes de energía serán necesarias” para el desarrollo de Colombia pero que las energías renovables no convencionales y el gas serán las que tengan mayor participación.

En ese marco, la funcionaria se comprometió a que uno de los desafíos en esta transición será brindarles acceso a la energía eléctrica a los 1,5 millones de habitantes que aún no la tienen y mejorar las condiciones de los 5 millones de ciudadanos y ciudadanas que hoy cocinan a leña.

Movilidad eléctrica

Otro de los ejes sobre los que se paró la ministra de Minas y Energía tuvo que ver con la movilidad eléctrica y la Ley que se aprobó y que tiene como desafío alcanzar los 600 mil vehículos eléctricos al año 2030 otorgando una serie de incentivos.

En ese sentido, Camilo Prieto, Miembro del Consejo Directivo del Foro Nacional Ambiental, puso énfasis en su exposición durante la jornada sobre la necesidad de que en Colombia se reemplacen los vehículos de combustión interna por los eléctricos.

«Según Planeación Nacional, la degradación del medio ambiente le cuesta al año al sistema de salud más de $20 billones de pesos, y solo el tema del deterioro de la calidad del aire le cuesta al sistema $15,6 billlones. Todo está relacionado con la movilidad, pues el 70% de las emisiones de material particulado provienen de fuentes móviles, es decir del transporte», indicó al respecto.

Para Prieto, uno de los retos más importantes que enfrenta el sector es encontrar energéticos que generen la menor cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero. «Allí es cuando entran los vehículos híbridos y eléctricos a desempeñar un rol determinante”, señaló.

Y agregó: “En el caso de los eléctricos, además de llegar a ser casi cero emisiones, tienen una eficiencia del 95%, es decir que del total de la energía que reciben convierten un 95% en trabajo».

Camilo Prieto, Miembro del Consejo Directivo del Foro Nacional Ambiental

Según el experto, los estímulos tributarios funcionan, pues han incentivado  la presencia de estos vehículos en las calles, y señaló la importancia de derribar mitos, pues «Colombia sí tiene la capacidad para abastecer los 600.000 vehículos eléctricos que planea tener a 2030», dijo.

Eficiencia energética

Otro de los ejes sobre los que hizo hincapié la ministra María Fernanda Suárez es incentivar el ahorro energético. “Una proyección estima que al 2040, a pesar del crecimiento demográfico, caerá el consumo”, señaló.

En ese sentido, Carlos Felipe Salcedo, especialista en eficiencia energética, habló durante la jornada sobre la importancia de este factor en el desarrollo de Colombia como país.

«La Transformación Energética es algo que vivimos todos los seres humanos como parte de nuestra esencia, y la eficiencia es la maximización de los recursos con los que contamos, se trata de un tema de supervivencia», explicó el experto.

Señaló que el mayor impacto en temas de eficiencia energética se encuentra en la energía que dejamos de consumir.

«En Colombia hay más celulares que personas. Cuando un cargador se queda conectado consume mucha energía, si desconectamos ese cargador de la red eléctrica no tiene mucho impacto en la cuenta del servicio, ahorramos centavos, pero si sumamos todos los cargadores del país hablamos de 5.8 megavatios de energía activa, que equivale a la capacidad de una industria mediana», graficó.

Carlos Felipe Salcedo, especialista en eficiencia energética

Salcedo destacó la importancia de la incorporación de energías renovables de fuentes no convencionales en la matriz de generación del país, haciendo un llamado a pensar desde ya en las políticas necesarias para disponer de manera eficiente de todos los residuos que generará el sector en ese camino hacia la Transición.

«Dentro de 20 años vamos a tener varios miles de metros cuadrados de paneles solares, habrá que hacer una disposición responsable de ellos cuando terminen su vida útil y este mismo principio aplica también para las baterías», problematizó.

El rol de la economía

Finalmente, para cerrar la jornada, Ana Fernanda Maiguashca, Codirectora del Banco de la República, habló sobre la relación entre energía y economía.

Maiguashca explicó el concepto de cuenta corriente, en el cual los ingresos corresponden a todo lo que le paga el mundo al país por lo que exporta, mientras que los egresos corresponden a lo que paga el país por todo lo que importa. Esa cuenta en el caso de Colombia refleja que invertimos y consumimos más de lo que producimos.

«Ese desbalance hace que tengamos que revisar qué estamos exportando y por qué no podemos exportar más. Cuando revisamos nuestras exportaciones, nos damos cuenta de que la mitad son derivados del petróleo y minerales. Estamos en una relación complicada de la que quisiéramos salir, pero no es fácil porque hoy existe una riqueza que solventa una gran cantidad de necesidades colombianas», aseguró.

Ana Fernanda Maiguashca, Codirectora del Banco de la República

De acuerdo con Maiguashaca, para el Gobierno Nacional Central los ingresos por estas actividades representan un 1,5%, mientras que el total de los recursos destinados a inversión equivalen al 1,6% de la totalidad de los ingresos de la Nación.

«Si nosotros queremos dejar esa riqueza enterrada, mañana el Estado colombiano no podría invertir un solo peso en carreteras, que necesitamos para sacar los productos de exportación, por ejemplo. Esta no es una discusión sobre si nos gusta o no nos gusta, tenemos que encontrar alternativas, en las que es complejo pensar en dejar una riqueza teniendo tantas necesidades», agregó.