¿Cómo observa el sector energético mexicano?

Está apagado, no tanto por una falta de interés de fondo de inversiones o de inversionistas en general, sino por la política energética nacional. 

Principalmente se han parado permisos, entre otros, y eso ha creado una situación de problemática, pero en general, también es cierto que se ha reactivado una parte de generación distribuida, lo cual da un impulso a las renovables. 

Lo ideal es que después de las elecciones se reactive poco a poco el tema de nuevos permisos, sobre todo de la extensión de permisos chicos, de aquellos proyectos de hasta 10 MW que no tienen impacto en el sistema, o incluso hasta 20 MW de potencia. 

¿Prevé una reactivación del sector tras la elecciones?

Sí, debería moverse. De todos modos preveo una reactivación del sector en general a partir de enero 2022, porque ya se podría decir que muchos volverán a invertir acá y que poco a poco se desarrollen nuevos parques. 

Por lo menos el greenfield se volverá a desarrollar a partir del año que viene, estoy casi seguro de ello. La situación política del 6 de junio es central para entender lo que pasará y lo que pueda suceder, pero teóricamente debería poder ocurrir. 

¿Qué otras oportunidades encuentra frente a dicho pronóstico?

El sector PyMEs tiene una gran posibilidad de reactivación a través de la gestión energética, que en este momento es una de las actividades más importantes que tienen para poder recuperar y reactivarse a nivel económico, entre un 30-40% de ahorro dentro de unos años. 

Si la CRE soltara esta apertura hacia los proyectos de baja escala, lo que se obtendrá es una reactivación del sector, principalmente a nivel MiPyMEs. 

¿Y en cuanto a una posible ampliación del límite de la generación distribuida?

En este momento todo el mundo dice que sí, pero si no hay una iniciativa por parte del gobierno actual, no se dará por lo menos en el corto plazo. Pero si pierden las elecciones, seguramente se puede dar porque es una modificación de ley y se necesita la mayoría en el Congreso para aprobar.

Había una propuesta de división en la que la venta total vaya aparte al net metering y net billing ya que esos dos son propiamente del autoconsumo, mientras que la venta total va más enfocada a la generación distribuida y eso debería hacerlo una segunda reforma a la ley que permita un fast track a toda la terminología hasta los 10 MW.

Eso es como debería de evolucionar naturalmente, dado que hasta los 10 MW normalmente no hay un impacto sustantivo en las redes de distribución. Incluso la GD para autoconsumo no debería siquiera de tener un permiso.

Sin embargo habría que diferenciar cómo es el autoconsumo con respecto a la generación distribuida. Eso puede ser una regulación. Digamos que la actualización de la regulación mexicana debería encaminarse a eso, a la diferenciación entre autoconsumo propio (puro y duro), alguien que tiene generación distribuida y estructurar una regulación fast track hasta 10 MW para que la gente pueda meter sus plantas chicas sin tanta bronca.