Energía Estratégica llevó a cabo un nuevo capítulo del 2021 del ciclo de entrevistas “Protagonistas”, que en esta oportunidad contó con la presencia de Mariano Berkenwald, coordinador del programa para transiciones energéticas limpias de la Agencia Internacional de Energía (IEA). 

Allí, una de las temáticas que se abordó en el diálogo entre el especialista y Gastón Fenés, director periodístico del portal, fue el reciente informe lanzado a mediados de agosto sobre las posibilidades y retos del hidrógeno en América Latina

Frente a ello sostuvo que “en el caso de Latinoamérica es importante hablar tanto de la oferta como de la demanda, ya que en las próximas décadas tendrá el desafío de descarbonizar su propio consumo”. 

“Esto hay que verlo como una fuente de oportunidades. Hablar de la demanda de hidrógeno también nos permite hablar de construir las industrias del futuro en la región”, agregó. 

Y si bien manifestó que en la región podrían haber regiones donde el costo de producción sea inferior a un dólar por kilogramo de H2, afirmó que “se tienen que resolver varias cosas para pensar que vamos a estar en un futuro de intercambios comerciales de H2 entre regiones y a gran escala”. 

Berkenwald hizo referencia a que, cuando se habla del hidrógeno como vector energético, “se debe considerar que hoy todavía no existe un mercado enorme internacional”. 

Pero de todos modos señaló la importancia de que los países ya tengan la idea en mente y se preparen para capturar esos mercados y oportunidades emergentes “cuando la tecnología lo posibilite y cuando la demanda sea suficiente”. 

“Los países que se preparen mejor para el momento en que aparezcan esas oportunidades, son los que van a poder capturarlas”, aseguró. 

Y uno de los factores de competitividad en los que hizo hincapié fue el desarrollo de la regulación correspondiente, los estándares y las normas técnicas para el uso del hidrógeno de manera segura y con aceptación social: “Se tiene que definir y establecer los mecanismos para certificar que el H2 producido en un cierto lugar y de cierta manera efectivamente bajo en carbono para que sea un producto más atractivo”

“Es importante que esos sistemas de certificación ya estén operando, sean creíbles y estén establecidos para el momento donde esa demanda externa pueda aparecer. Y sobre todo que sean compatibles con las de los mercados importadores”, continuó.

– ¿Cuáles normas son necesarias regular por parte de de los gobiernos para crear esa demanda? – “Idealmente sería un mecanismo que certifica internamente y que sea reconocida por un potencial exportador. Por eso la necesidad de mantener estos procesos de desarrollo de certificación, garantías de origen, atentos a lo que pasa a nivel global y de manera armonizada hay una serie”, respondió Mariano Berkenwald. 

Aunque aclaró que “la elección del mecanismo más apropiado depende de las circunstancias de cada país, de los objetivos de política pública”.

Además reconoció que la IPHE (International Partnership for Hydrogen and Fuel Cells) – a quien destacó por su aporte para el informe – está trabajando en una metodología para evaluar las emisiones de carbono de diferentes tecnologías. 

“Esta es una primera base consensual para después construir lo que sería un proceso certificatorio, que lo irán definiendo cada uno de los mercados. Es probable que la Comisión Europea pueda establecer un sistema o algunos criterios de base para cumplir con un label determinado”. 

“Pero es importante que a futuro la región afiance su presencia en iniciativas y alianzas para asegurar un lugar en la conversación que va a definir el futuro de Latinoamérica”. 

Informe de hidrógeno a nivel global

El coordinador del programa para transiciones energéticas limpias de la Agencia Internacional de Energía (IEA) vaticinó durante la entrevista que seguirá colaborando en materia de hidrógeno y que, a principios de octubre, la Agencia Internacional de Energía publicará un reporte global. 

“Será en la Ministerial del Hidrógeno en Japón y es un informe denominado Global Hydrogen Review y es una visión más global de lo que está ocurriendo tanto en materia tecnológica como en materia de políticas públicas y de proyectos”, explicó.