Recogiendo el guante que dejó la administración de Michelle Bachelet, el actual gobierno de Sebastián Piñera lanzó, en noviembre del 2020, la Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde (ver).

El programa contiene múltiples aristas y apunta a producir este energético a uno de los precios más competitivos del mundo al 2030: entre 1,3 a 1,8 dólares por kilo. Pero su objetivo más ambicioso está puesto en el 2050, donde se proyectan exportaciones capaces de generar divisas equivalentes a la industria actual del cobre.

El próximo domingo 21 de noviembre, Chile elegirá a un nuevo presidente, que deberá darle continuidad a esta política de largo plazo.

El viernes pasado, en la segunda parte del debate #EnergíaPresidencial2021, organizado por la iniciativa Escenarios Energéticos 2030, Javiera Ketterer, vocera del equipo de energía de Gabriel Boric, planteó una oportunidad de integración industrial para Chile respecto al hidrógeno verde.

“No queremos cometer los errores del pasado con los temas del salitre y el cobre. Queremos tener una nueva relación entre la productividad la sociedad y los recursos naturales. Queremos fomentar la alianza entre el sector público, el privado y la academia”, manifestó la técnica del partido izquierdista.

Señaló que el Estado debe ser un garante del desarrollo de la cadena de valor del hidrógeno verde “tanto aguas arriba como aguas abajo, fortaleciendo la industria local, potenciando el desarrollo de tecnologías”.

Ketterer argumentó su planteo precisando que, en la Comunidad Europea, el 62% de la energía que se produce proviene de empresas donde los diferentes estados tienen participación. Dio el ejemplo la italiana Enel, las francesas EDF y Engie, la noruega Statkraft, entre otros casos como Suecia y Austria.

“Creemos en su exportación, sin embargo, ésta debe ser en armonía con el territorio y las comunidades, trayendo beneficios hacia el país, siendo un motor de cambio, aportando esta nueva industria a los cambios que necesitamos en educación, salud y servicios básicos”, sostuvo la especialista del Frente Apruebo Dignidad y concluyó: “Queremos un desarrollo del hidrógeno verde que contribuya al desarrollo del país”.

Comulgando con algunas de las ideas de Ketterer, Marcelo Mena, líder programático de energía de Yasna Provoste, planteó la necesidad de que se cree una empresa nacional de hidrógeno verde que participe directamente en el mercado.

El especialista del partido Nuevo Pacto Social también puso el acento sobre la introducción de mayores partidas estatales para el desarrollo del hidrógeno verde y el involucramiento para la obtención de respaldos financieros para el sector privado.

“Necesitamos fomentos con mayores garantías a los grandes proyectos”, sostuvo. Advirtió que un emprendimiento de 1.000 MW de capacidad de hidrolización requiere garantías estatales para estructuras de financiamiento “que hoy día no tenemos”.

Además, solicitó gravar con mayores impuestos a actividades que generen CO2. “Sin cambiar los precios a la contaminación, sin eliminar las exenciones a los camiones mineros, va a ser difícil poder (hacer) competir” al hidrógeno verde frente a combustibles fósiles, sostuvo.

Por su parte, Julio Vergara, representante del equipo de energía de José Antonio Kast, estableció una diferencia respecto a los otros dos oradores. “El sector privado debería seguir invirtiendo si aprecia las oportunidades. El Estado no debería hacer inversiones directas en hidrógeno, solamente regular, promover, investigar, coordinar”, propuso.

Para el especialista en energía de Chile Vamos el Estado tendría que hacer hincapié además en Investigación y Desarrollo de tecnología, “no basta con regular”, contempló.

Finalmente, Ramón Galaz, vocero del equipo de energía de Sebastián Sichel, también manifestó dejar al Estado por fuera del mercado, y que su rol sea el de “promover, fomentar y hacer las regulaciones correctas para la producción, almacenamiento, tarificación, etc., para que se genere este mercado y se pueda desarrollar adecuadamente” la industria del hidrógeno verde.

No obstante, el técnico del espacio derechista llamó a no “cerrarse en un solo tipo de combustible”, en referencia a ese energético sino incentiva a “todos los combustibles del futuro”.

También planteó medidas de corto plazo. “Nuestro programa propone que en el caso minero se cree un instrumento de fomento al uso de motores que utilicen una mezcla de combustibles convencionales con hidrógeno verde, de manera tal que, si el 60% de la hibridización corresponde a hidrógeno verde, el costo asociado va a ser crédito para el pago del royalty”, propuso.

“Hay que apuntar en medidas súper específicas cuando quiere uno impulsar mecanismos o iniciativas tecnológicas como estas”, cerró el especialista del partido Republicanos.